Otro diciembre peculiar

Otro diciembre peculiar

Por Maru Lozano Carbonell

Vivimos en frontera y nos enfrentamos también a la frontera del tiempo, transitamos 2021 y nos preparamos para el siguiente año. ¡Qué frío! ¿Cómo nos fue y cómo nos irá? De aquí el sentimiento porque si vemos al pasado, todo lo que sucedió y lo que no se puede modificar, seguro nos dará tristeza y se enfriará el ambiente. Si vemos al futuro que de pronto y desde ese estado gélido imaginamos, lo incierto nos partirá de miedo.

Cada uno de nosotros tenemos una versión única de lo que ha sido esta pandemia en términos económicos, laborales, familiares, personales, sin embargo, lo que este diciembre ya no se puede ver truncada es nuestra libertad en las relaciones. Tomemos la emoción desde la reunión virtual enlazando a todos aún con la sensibilidad, frustración e impotencia con los que tenemos que buscar nuestro balance. Por eso, este diciembre, que nuestra meta sea estar conscientes de nuestras tres mentes, viajar a nuestro interior ya con más calma que los diciembres pasados y aprender cómo nuestra energía influye y afecta positiva o negativamente.

Si bien es cierto, este virus nos hizo ver la fragilidad, también nos reveló de qué estamos hechos. ¡Hemos aprendido tanto! Ya sabemos usar muchas plataformas virtuales, en fin, ¡crecimos de repente!

Si este diciembre la peculiaridad incluye la pérdida de un ser querido, lo que aplica es no negar que te sientes débil, que existen esos espacios físicos libres y que se siente un vacío importante. La tentación natural es aislarse y negarse a las celebraciones, pero puedes comenzar por esa parte en el encuentro. Destina unos minutos para recordar a modo de tributo, resume lo bueno que esa persona te dejó y verbaliza tu gratitud. Eso desahoga y permite la bienvenida a lo que prosigue.

No nos queda otra opción que aprender a respirar con otro ritmo, a dejar de sentirnos los mega-pudientes que controlamos todo. Reflexionemos hacia nuestro corazón como centro de sabiduría, conscientes de nuestros tres cerebros, nuestras tres mentes, ¡como la triada que nos hace ser!

Se puede pensar y de ahí sentir

Así que esta época decembrina es ideal para reconfigurar nuestra mente, en realidad ¡nuestras mentes! Tenemos tres planos que está muy bien conocer: El subconsciente, el consciente y el superconsciente, según la americana Florence Scovel Shinn, escritora de metafísica.

  • El consciente es llamado espíritu mortal o carnal. ¡Es todo aquello que pensamos y sentimos! Es el espíritu humano que ve la vida tal y como ésta se manifiesta. Observa la muerte, los desastres, la enfermedad, la miseria, y las limitaciones de todos los tipos. También puede observar bienestar, belleza… e imprime todo esto en el subconsciente.
  • El subconsciente no es más que fuerza sin dirección. Se parece al vapor o a la electricidad y manifiesta aquello que se le ordena; no tiene un poder intrínseco. Todo lo que sentimos profundamente o imaginamos claramente en nuestra mente consciente, queda impreso en el subconsciente y se manifiesta en los menores detalles.
  • El superconsciente es el Espíritu de Dios que está en cada hombre, es el plano de las ideas perfectas. Es ahí donde se encuentra el “modelo perfecto” del que habla Platón, el Plan Divino, pues hay un plan divino para cada persona.
  • Somos una gran máquina capaz de crear y recrear todo. Cabe aclarar que el subconsciente no detecta si lo que piensas es verdad o mentira, ¡te obedece sin preguntar! Todo empieza con tus palabras, lo que dices y te dices a ti. Conoce su poder, presta mucha atención a tu conversación. Vigila tus reacciones, identifica cómo te sientes y busca sentirte mejor. ¿Qué se sabe de las frases que dices? Que definitivamente ninguna de ellas retornará al mismo punto sin haber causado su efecto. Así vas propiciando tus propias leyes, tus propias vivencias.

Cuando llegamos a conocer nuestro propio poder y el proceso de nuestra mente, el mayor deseo consiste en encontrar el medio más fácil y rápido que permita impresionar su subconsciente a través de la idea del bien, ya que un conocimiento intelectual de la verdad no da resultados.

Así que este diciembre peculiar, engañemos al subconsciente para ver materializado algo mucho mejor.

*Maru Lozano es Lic. en Educación, Gestalt, docente y capacitación empresarial.

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