Nuestra capacidad de elegir

Nuestra capacidad de elegir

El punto más claro para ejercer nuestra capacidad de elegir se encuentra entre lo que aceptamos como real y lo que rechazamos o resistimos

 

Por Adriana Reid

Primera de dos partes 

El mes pasado, hablamos del duelo como parte de nuestro inventario emocional. Recordamos que, en la vida, el dolor es inevitable, el sufrimiento es perpetuado debido a nuestra forma de procesar y gestionar el dolor. No sufrimos por la circunstancia en sí, sufrimos por el significado que le damos a lo que nos sucede.

Dejar de dolernos por algo o por alguien, no significa que se borren nuestras buenas memorias, significa dejar de ser víctimas de una circunstancia que, por un lado, no podemos cambiar, y por otro, forma parte de la única constante que no varía dentro de nuestra existencia humana, el cambio.

Esta vez quisiera hablarte de: nuestra capacidad de elegir. Alguna vez habrás escuchado la frase “tu creas tu propia realidad”. La primera vez que la escuché, no la entendí, vivía tal vez la peor etapa de cambios de mi vida. El nivel de consciencia que tenía en ese momento, no me permitía ver más allá de las circunstancias y me sentía yo víctima de ellas. Cuando comprendí que los seres humanos creamos todo el tiempo; a través de la ley de atracción, de la cuál seguramente habrás escuchado, y aún más profundo, por ley de vibración, esta frase comenzó a tener sentido para mí.

En artículos anteriores compartí sobre los niveles de nuestra existencia humana -físico, mental, emocional y espiritual; también mencioné que somos cuerpos pulsantes de energía en movimiento, y para muestra, todo aquel estudio especializado de laboratorio en el cual se utilizan electrodos para medir las frecuencias electromagnéticas de nuestros órganos.

 

Creamos todo el tiempo

¿Por qué te digo todo esto? Para crear un marco de referencia común que nos permita comprender el tema que te propongo en este artículo. Nuestra capacidad de elegir.

Conscientes o no, creamos todo el tiempo; desarrollar nuestra capacidad de elegir lo que creamos, no solo es un acto de amor hacia nosotros mismos, también es un acto de responsabilidad.

Empecemos por analizar la ley de vibración, esa que viene implícita en una frase como “lo que crees, lo creas”. Sí, pero ¿por qué? Nuestras creencias están hechas de patrones de energía e información que están en resonancia con nuestro condicionamiento humano.

Nuestro condicionamiento humano está hecho de todo aquello que experimentamos a través de nuestros sentidos. Nuestro sentido de ser personas separadas de los demás, lo adquirimos a través de definirnos y definir todo lo que nos rodea. Nuestra mente define y da significado a las cosas.

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