Matrimonios inteligentes

Secretos para tener un matrimonio duradero

 

Por Becky Krinsky

 

El fracaso de la mayoría de los matrimonios radica en que las bases de la relación nunca fueron claras. Sí, en un inicio el amor y la emoción de vivir juntos es un componente importante para la relajación, pero quizá para mantenerla y crecerla es básico tener esas conversaciones incómodas que alinean y aclaran las cuestiones que en su momento lastiman y confunden la misma relación.

Los problemas más comunes en un matrimonio tienen que ver con lucha de poder entre los esposos, así como con las familias políticas, pero también existen las cuestiones económicas que crean angustia, y hasta llegan a romper muchos matrimonios.

Las finanzas son en muchos casos un pilar que sostiene la relación, sobre todo cuando hay recursos en juego.

Cuestiones cómo: ¿qué pasa con las propiedades y el capital familiar?, ¿cómo manejar la economía del hogar?, y ¿cómo dividir o manejar las inversiones y las cuentas de ahorro? o preguntas específicas sobre qué hacer en caso de llegar las grandes herencias: ¿Se reparten o no con la pareja?, o sobre negocios familiares: ¿los hijos tendrán acceso a ellos, o no pueden pertenecer?

Hablar con una persona profesional y tener esas conversaciones incómodas, es sin duda el inicio de la relación de un matrimonio inteligente.

Por supuesto que un abogado no es un terapeuta de pareja. Así que él no puede resolver cuestiones emocionales que requieren atención de un psicólogo, pero definitivamente tener un panorama claro, conocer las responsabilidades y las obligaciones de la pareja, facilita la plática en el momento en que surjan las complicaciones.

 

¿Cómo puede ayudar un abogado a crear un matrimonio inteligente?

  • Aclara las situaciones legales previas del matrimonio, incluyendo deudas anteriores, problemas legales, demandas etc.
  • Crea un documento con reglas concretas de qué hacer en situaciones específicas, cómo actuar, qué tipo de cuentas deben abrir, etc.
  • La asesoría  de un bufete legal aclara verbalmente y escribe legalmente qué sucede en caso del fallecimiento de cualquiera de los conyugues: cómo quedan los hijos, las propiedades, el tipo de educación que los hijos deberían de tener, y quién se queda al mando de los negocios y de las inversiones, entre otros temas.
  • Establece como se dividen las propiedades, el dinero, y cómo se manejarán las finanzas en caso de divorcio.
  • Explica los procesos legales que involucran la adquisición de bienes conjuntos.

 

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