Maestros con vocación y mejor preparados

EL MUNDO NECESITA….

Por Alejandrina Seaman Coronado

La educación en México nunca ha sido de buen nivel, las pruebas internacionales demuestran lo mal que vamos en ese rubro. Aunque es claro que para que un alumno aprenda y desarrolle inteligencia, se requiere mucho más que el contar con un buen maestro, sí es importante reconocer que la labor del docente es fundamental para que esto suceda.

Las condiciones de la escuela y el clima que se desarrolla dentro del aula, determinará el interés y el gusto del alumno por los estudios, y para que esto suceda es necesario que los maestros se preparen constantemente en diversas áreas, no sólo en aquellas que competen a su especialidad de enseñanza.

Hoy en día es fundamental trabajar en el área de comunicación, tanto verbal como no verbal, en la inteligencia emocional tan sonada, pero que poco se estudia en nuestro país, pero también en las relaciones humanas, en la creatividad y el uso de tecnología; temas en los cuales muchos de los docentes están carentes.

Sin inversión no hay avance

En nuestro país cuando existen recortes presupuestales, la primera que sale dañada es la educación. Si seguimos así el futuro que nos espera es desolador. Por ello es necesario invertir en educación, tanto en la mejora de sus instalaciones como en mejores sueldos y en capacitación constante para los profesores, ya que son ellos los encargados de transmitir el conocimiento y hacer que el alumno se enamore de este.

Motivarlos para que estos a su vez sean motivadores, ofrecerles todas las herramientas necesarias para que sus clases sean enriquecedoras, que puedan contar con diversos materiales para que el alumno explore y conozca todas sus posibilidades.

Nuestros niños traen muchos talentos que no hemos sido capaces de descubrir, al contrario, los hemos limitado y frustrado en todos sus intentos, cuando la educación debe ser todo lo contrario, dejar que el individuo descubra de lo que es capaz de hacer y para ello es primordial un docente preparado y sensibilizado ante las necesidades de sus alumnos. Alumnos que no son máquinas ni están hechos en serie, como se han sido tratados desde antaño. Nuestros alumnos son individuos, con formas de aprender distintas y con ritmos de aprendizaje también distintos. No los tratemos de la misma manera ni con los mismos métodos. Demos de nuestro tiempo para observar y ver de qué manera se puede ayudar a cada uno de ellos. La preparación es la clave, y la paciencia y tolerancia van unidos a ella.

Si realmente queremos ver cambios y avances en la educación mexicana, tenemos que hacer un mayor esfuerzo y enfocarnos en el sujeto, no en un programa que lo único que hace es reproducir sin ningún sentido.

 

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