Juana Sandoval Rodríguez, una nayarita que sueña en viajar

Juana Sandoval Rodríguez, una nayarita que sueña en viajar

Cada día, oportunidad para renovarse y servir bien a los demás

“Quiero que digan que he sido muy, pero muy feliz en el Hospital Del Prado”

 

Por Marí Carmen Flores

 

La entrega que tuvo su mamá al cuidar a su abuelo, un hombre enfermo que se quedó en casa le dejó bien en claro que la condición de una persona puede ser mejor si quien lo atiende lo hace bien. Se remontó a sus años de juventud cuando e Tepic, Nayarit -su tierra natal-, el hombre mayor se quedó en cama. “Mi mamá lo cambiaba, lo aseaba sin quejarse, siempre con palabras de aliento”, recordó Juana Sandoval Rodríguez quien por 29 años ha ejercido su profesión en el Hospital Del Prado. Llegó a Tijuana el año de 1989 y es la única enfermera de su familia integrada por 7 hermanos y sus padres.

Se le ve recorrer el pasillo del segundo nivel. Hace sus notas, platica con los más jóvenes. Hace sus notas y aunque poquito renuente al principio, al final se dio la plática “mire yo le digo a los muchachos que deben tener vocación. Que siempre busquen la manera de estar de buenas. La vocación va más allá de un suelo, porque si de pronto -un día-, llegas de malas, cuando ves al paciente que amaneció mejor; en ese momento se te quita el mal humor porque sabes que algo de la recuperación tiene que ver con la atención de los doctores, pero sin duda también por los cuidados de los enfermeros”.

Una y otra vez se le ve lavarse las manos, desinfectar los aparatos para medir la presión. Ha sido cuidadosa. Por la pandemia -contó-, no ha ido a visitar a su mamá y, con excepción de que sale a trabajar, no va ningún otro lado. “Hay que ser responsables. Tengo a mi nieto Damián de 8 años y a mi hija Natali, con quienes platicamos y hacemos planes de cómo cuando me jubile nos iremos a viajar”.

Es una mujer que busca actualizarse porque para lograr la recuperación de un paciente siempre hay que estar al día y aunque habla con Nátali de su día a día, procura no llevarse a casa temas que la estresen. “Los pacientes son de aquí; cuando estoy aquí son mi responsabilidad y cuando salgo, pido por ellos, pero al cabo de los años aprendí a que los debes dejar en el hospital.”

Aunque aún tiene fuerza y pudiera seguir trabajando ya piensa en su jubilación porque quiere viajar, tener mejor su casita -más confortable-. En el Del Prado se desarrolló; le agrada el tipo de pacientes y sobre todo los médicos. “Aquí todo se soluciona, la experiencia se gana día a día. Hasta el día de hoy he vivido muy feliz con mi trabajo y desempeño; mi hija mi nieto y mis padres”.

Es ejemplo de las nuevas generaciones; es aliento de los pacientes. Juana Sandoval, la pelirroja y de ojos claros en el ir y venir ha dejado 29 años de vida en el hospital que es su casa y del cual aspira salir aún fuerte para irse a viajar y disfrutar su vida luego de colgar la cofia y los uniformes de enfermera.

 

*EL autor es Periodista.

Comentarios

comentarios

Deja una respuesta