EL AMOR maduro, el que perdura a través del tiempo

EL AMOR maduro, el que perdura a través del tiempo

 POR ANA CELI RUVALCABA DURÁN

Desde el punto de vista clínico, en la historia de toda relación en la primera etapa del enamoramiento se desarrolla todo un proceso neuroquímico que según algunos expertos perdura por tres años. Aquí se da una liberación intensa de dopamina y otros neuroquímicos que desensibilizan emociones e involucra una disminución de la activación en la corteza prefrontal relacionada con el razonamiento, por lo que en este proceso se anulan los aspectos negativos de la pareja. Después de este tiempo la pareja se adapta incluso a lo que pudiera considerar defectos en el otro, y la otra posibilidad es que el interés de continuar juntos se desvanezca.

Esta etapa pone a prueba la resistencia de la pareja, después de este lapso es común que se comience a cuestionar la permanecía en la relación, y entonces se preguntan si han tomado la mejor decisión.

 

Un amor maduro

Cuando la pareja logra la primera etapa, es capaz de comprometerse con el otro a seguir mejorando y procurar una relación de calidad, podríamos decir que han constituido un amor maduro.

“El amor es una actividad, no un efecto pasivo;

es un estar continuado, no un súbito arranque¨

Erich Fromm

Para llegar, habrán tenido que resolver conflictos y dificultades; el éxito de la relación se basa en la comunicación, negociación, comprensión y empatía. Al decidir estar juntos deben asimilarse como un equipo, con la certeza de contar el uno con el otro en todo momento en las buenas y en las malas, y sobre todo, donde ambos se cuiden y procuren el bienestar uno del otro.

Existen muchas ideas y teorías individualistas que fomentan el amor propio, pero muchas veces sucede que esta idea se tergiversa comenzando a rayar en el egocentrismo, y entonces la pareja ya no es capaz de definirse en plural como un nosotros.

Contrario a esto, el amor maduro es el que perdura, es aquel en el que se ha logrado un sentido de pertenencia, aquel donde se ha logrado equilibrar el amor propio y el de pareja. En esta etapa se ha consolidado una estructura de valores y creencias que le dan identidad y que es la columna vertebral de la relación.

Conforme madura la relación se forman lazos de lealtad que ayudan a que ambos se aferren a las metas y sueños que se han planteado desde el inicio, y a sortear dificultades que retan la capacidad de adaptación a sus diferentes etapas al igual que les ayudan a desarrollar recursos que fortalecen su capacidad de resiliencia en tiempos de crisis.

 

El amor se construye

Pasan los años, y la pareja puede que se mantenga junta pero no unida.

Existen casos en los que permanecen sólo por sentirse obligados, y cualquiera que sea el motivo  no podríamos hablar de plenitud porque sencillamente no se puede ser feliz cuando la relación responde más a una obligación que a una convicción o a un deseo.

Sucede entonces que se esfuman  las muestras de afecto que mantienen la vitalidad de la relación, y se agotan la admiración por el otro, el deseo, el respeto, el compromiso, los actos de servicio, el romanticismo, la intimidad y todo aquello que ayuda a darle un sentido bonito y positivo a la relación. ¿Qué pasa entonces, el amor ha muerto? ¿Cómo evitarlo?

Me preguntan muy a menudo y con notoria desesperación: ¿qué se puede hacer para vivir felices para siempre? Bien, a pesar de que se insiste en encontrar una receta mágica para vivir felices en pareja, lo cierto es que es imposible crearla por el simple hecho de cada pareja es diferente y única. Lo que pasa es que cada vez más nos venden la idea del: “y vivieron felices para siempre”, como si esto significara NO enfrentar algún tipo de dificultad, lo cual es totalmente falso. Poco se habla de que la capacidad de encontrar esta felicidad y amor duradero nace de la resiliencia, y de la satisfacción de saberse juntos después de resolver obstáculos.

 

No hay receta mágica, pero sí buenos ingredientes:

  • Cuidarse: implica más que sólo el cuidado físico; es cuidar la afectividad, el respeto, la comunicación, la intimidad y la forma de pensar del otro.
  • Ayudarse a crecer y ser mejores personas: Ambos tienen y han tenido aspiraciones propias, apóyense para lograr la autorrealización mutua, y aplaudan y festejen sus logros.
  • Mantén la admiración por el otro: Cuando recién conociste a tu pareja fue su esencia lo que te atrajo, así que cuando sientas que ya no te atrae enfócate en los aspectos que te enamoraron.
  • Reinventarse como pareja: No permitas que un enemigo silencioso como la monotonía se instale en sus vidas. Logren y propónganse nuevos proyectos de vida.

*La autora es: Psicóloga Familiar. Contacto: 664-342-8391e-mail: psic.anaceli@gmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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