Dos generaciones: Javier Plascencia y Ruffo Ibarra

Dos generaciones: Javier Plascencia y Ruffo Ibarra

Ambos comparten el amor por sus hijos y la gastronomía de la Baja

Javier Plascencia

Con la pasión y entrega para reposicionar la gastronomía de BC

 POR ANA PATRICIA VALAY

Emprendiendo con creatividad, cocinando e innovando, así se mantiene trabajando desde casa el chef Javier Plascencia, en momentos en los que el sector gastronómico de Baja California se encuentra fuertemente afectado.

El empresario restaurantero no se da por vencido, como nunca lo hizo en el pasado. No se está quieto, su mente no para, es parte de su personalidad y del porqué de su éxito.

“Siempre tengo que estar haciendo algo de actividad, y me he dado cuenta con esta cuarentena que no puedo estar quieto. No puedo estar sentado viendo una película, tengo que estar haciendo algo con las manos, y como esta es mi vida, mi mundo, todo el día mi cabeza está pensando en: cómo vamos a regresar, cómo le vamos a hacer, qué platillos vamos a presentar, qué tipo de servicio vamos a dar; realmente me gusta mucho”.

“Todo va a cambiar mucho pero sin perderse la esencia y la pasión con la que hacemos las cosas”

Javier Plascencia

 

Sumándose y apoyando

Para el regreso al New Normal en los restaurantes, el chef propone apegarse a una cocina más local, con productos de la región y más frescos. Mientras tanto, se ha dado a la tarea de promover lo que aquí se produce. “Hoy más que nunca estamos cocinando mucho en casa, haciendo recetas con productos locales para apoyar a los productores, así como a las vinícolas y cervezas artesanales. Estamos haciendo todo lo posible para echarnos la mano entre todos”, comentó.

 

Disfrutando a sus hijos

Hoy, en este alto obligado en el camino, Javier Plascencia está conviviendo mucho más con sus hijos: “Ahorita están conmigo en Rosarito, y estamos cocinando mucho y haciendo deporte. Somos muy unidos”.

Lauren, la mayor, se ha convertido en su compañera de viaje, y con Valeria comparte

que también es surfer. Javier está estudiando finanzas y le gusta todo lo de la gastronomía, y Joaquín “es muy deportista y le encanta comer”.

¿Y cómo es tu relación con ellos?, le pregunto. “¡Excelente!, son mi vida realmente”, dice gustoso.

 

Lo que aprendió de su Padre

Esta no es la primera vez en que Javier se ha enfrentado a dificultades a lo largo de su vida. “Me acuerdo de las devaluaciones que hubo en los ochentas. Mis papás, para los negocios del Giuseppis, compraban en EU el queso mozzarella e insumos básicos para la pizzería, y me acuerdo que la pasaron mal, pero mi papá se levantó y salió adelante. Nos enseñó cómo no quedarnos con los brazos cruzados, lamentándonos. Nos enseñó a trabajar y hemos seguido sus pasos”.

“A mi papá lo admiro mucho. Él me apoyó, me dio mi patadita, pero yo tenía esa necesidad de hacer lo mío, mis propios proyectos, mis ideas, mi cocina, pero gracias a que estuve desde muy pequeño aprendiendo de él, eso me ayudó muchísimo”.

Uno de los proyectos que Javier retomará cuando la cuarentena termine, es uno con su padre. “Él creó un imperio de 13 o 14 restaurantes, pero ya está grande y necesita mi apoyo”.

“Ahora quiero crear experiencias gastronómicas. No solamente que vayas a un restaurante, te sientes y disfrutes, sino que quiero hacer que la gente conozca lugares nuevos en toda la Baja”

Javier Plascencia

 

De sus grandes satisfacciones

Otro momento complicado que le tocó vivir a Javier en Tijuana, fue el de la época de la inseguridad, lo que le dio una de sus más grandes satisfacciones. “En ese entonces, pusimos nuestro granito de arena para que la gente volteara de nuevo hacia Tijuana y la viera con otros ojos. Se empezó a generar este destino gastronómico, y me da mucho gusto haber participado, haber puesto de nuestra parte para que se creara, eso me da mucho orgullo”.

 

A Ruffo lo veo como mi hijo

“Desde que conocí a Ruffo vi que era una persona con mucho carisma y talento para la cocina. Es una persona con los pies en la tierra que ayuda mucho, y eso me gusta de él, que no es egoísta. Lo veo como mi hermano chiquito o como mi hijo, se podría decir. Estoy muy orgulloso de lo que ha logrado, así como de otros chefs”.

 

 

Proyectos en puerta

Hoy, Javier Plascencia tiene muchos sueños por realizar.

Se asoció para abrir un hotel, un restaurante y un bar en la Avenida Revolución. Tiene otro proyecto en Valle de Guadalupe y otro más en San José del Cabo. Además sacará la segunda edición de su libro: The Soul of Baja, con algunos agregados, y proyecta escribir otro par de libros.

Además le encantaría tener un programa de Televisión, y piensa apostarle a la comida natural, sana y orgánica. “He cocinado muchísimas verduras y me ha apasionado. Seguramente vamos a sacar un concepto, algún libro de cocina de aquí de la región, pero basada en verduras”.

Imparable, así es el chef Javier Plascencia.

En Breve…

  • Mayor Fortaleza: La creatividad
  • Mayor Debilidad: Workaholic
  • Frase favorita:  ¡Ánimo!
  • Clave del éxito: Siempre estar muy actualizado

 

 

Ruffo Ibarra, desacelerando el paso, para retornar a sus orígenes

 

POR ANA PATRICIA VALAY

 

Cómo a todos, la pandemia modificó el ritmo acelerado de vida que llevaba el Chef tijuanense Ruffo Ibarra, haciéndole equilibrarse más. “Valoras más la salud. Llegué a estar en tres ciudades en un mismo día. ¡Era muy exagerado! Decía que sí a muchas cosas, sin contemplar mi bienestar, y a veces ya me sentía mal y seguía diciendo que sí, sin dejar reposar mi cuerpo, mi mente, y sin darme el tiempo de disfrutar el trabajo que estaba realizando”.

Han sido tiempos difíciles, porque ha visto muy poco a su hijo Santiago con quien tiene un vínculo muy estrecho y especial.

“Esto me ha enseñado a valorar lo que era cotidiano: el contacto físico, el dar un abrazo o un beso. He aprendido sobre la importancia de buscar la calidez con conciencia, de disfrutar el momento, y de que si doy un abrazo a alguien, debo dárselo bien”, reflexiona.

 

¿Y has aprendido algo como empresario?

—Yo creo que todos los empresarios, todos los restauranteros, sabemos más que nunca de nuestras empresas. Estuvimos forzados a leer, a meternos a las leyes, a ver cómo buscar fondos, y a hacerle frente al gobierno. La desesperación te obliga a informarte y a hacer cosas. Así que preocuparme por mi equipo, por sacarlo adelante, me hizo mejor empresario y me dejó mucho. Me abrió la visión para iniciar futuros proyectos, sobre cómo administrarlos y qué cuidados tener.

 

Retornando a los orígenes

Antes de la pandemia, Ruffo Ibarra ya tenía remodelado su restaurante, con nuevo mobiliario y un menú por estrenar. Pero ahora, su visión cambió, por lo que ofrecerá una propuesta distinta.

“Las situaciones son diferentes ahora. Yo me estaba yendo ya, a hacer un menú degustación para empezar a competir por posiciones a nivel nacional; esa era la tirada, pero hoy no lo es más. Te puedo decir que mi meta regresa a ser: darle confort a la gente. Sí, con un nivel de cocina importante, con sabores muy bien aterrizados y con una experiencia diferente, pero nada que te haga pensar, sino que te relajes y puedas decir: ¡qué rico! ¡qué bonito!, ahora me puedo ir a casa súper relajado. Creo que esa siempre ha sido nuestra esencia, y hoy más que nunca la vamos a reforzar”.

 

¿Y hablando de volver a los orígenes, qué me puedes contar de tu papá en el mes del padre?

—Mi papá es fuera de serie. Siempre ha pensado fuera de la caja, y debo confesar que es muy duro tener el mismo nombre de una persona que ha tenido tanto éxito. —Llegó a los 13 años a Tijuana de Cananea Sonora, y empezó limpiando una licorería. Después, siendo el cajero del lugar, se pagó la carrera y llegó a ser el contador. Posteriormente trabajó en el despacho Astiazarán, se independizó y abrió dos despachos propios, y a los 34 años ya era Contralor del Estado. Fue Secretario de Finanzas con Carlos Bustamante y Delegado de Economía del estado.

“Mi papá me decía hace muchos años: mira mijito, ¡olvídate del dinero!, no te preocupes por el dinero, tú agacha la cabeza y ponte a trabajar, nada más”.

Ruffo Ibarra

—Y si yo trabajo mucho, él me da dos vueltas todavía. Mi relación con él es súper grata, me ayuda mucho, es mi consejero. Lo padre ahorita es que logré el respeto de él, por lo que he hecho por mi cuenta, en donde ya no cuestiona cada una de mis decisiones. A raíz de eso, fue muy padre y más progresiva nuestra relación laboral, y avanzamos mucho más rápido. Él es muy objetivo, se actualiza y estudia.

“Hay muchas cosas que me gustaría hacer, y todo lo veo como herramientas para aprender, crecer y salir adelante. Pero la prioridad sin duda, será definitivamente el restaurante”.

Ruffo Ibarra

 

A Javier lo veo como mi padre

“Javier es una persona que siempre he admirado mucho. Es uno de los grandes actores de la gastronomía bajacaliforniana, y creo que es el expositor más importante, el que más ha logrado sobresalir en el escenario internacional como chef, y ha puesto a Baja California en el  mapa. Para mí es el referente más importante del estado, y tenemos muchas cosas en común. Nuestros estilos al cocinar son parecidos, somos buenos para improvisar, los dos somos papás solteros, y ambos somos fanáticos del deporte.

“Hubo un tiempo en que nos comparaban mucho en la Secretaría de Turismo, y de cura le decía apá a Javier. Entonces con esto de la Revista, le dije: ¿ya va a ser oficial?, y suelta la carcajada. Para mí estar junto a él, es un logro súper importante”.

 

En Breve

Mayor Fortaleza: Sensibilidad

Mayor Debilidad: Mi hijo

Frase Favorita: Buena suerte, mala suerte, quién sabe.

Clave del Éxito: La pasión, que te mueve mucho más que cualquier remuneración económica.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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