Cuida tu corazón

Lo emocional incide en lo físico

Por Paola Cota Fernández

Si alguna vez te han roto el corazón o le has roto el corazón a alguien, y escuchas todas esas canciones que hablan de que “duele el corazón”, esto no dista mucho de la realidad, de lo que pudiera ocurrirle fisiológicamente a un corazón que no está en perfecta salud, y que experimenta emociones intensas.

Esto pudiera ser algo muy común en adolescentes y universitarios donde el manejo de emociones en ocasiones no es el adecuado, y lo que comúnmente se llama “mal de amores” pudiera coexistir con sintomatología cardíaca real para algunos a cualquier edad.

En los servicios de urgencias no es raro que reciban también a pacientes muy emotivos, de edad más madura y frecuentemente del sexo femenino, quienes tienen algo en un común, haber recibido una grata sorpresa; algunos por ejemplo: luego de recibir la serenata de un hijo que tenían tiempo de no ver. En el impacto, se genera un dolor precordial que orilla a los médicos a practicarles un electrocardiograma, que confirma, aunque sea difícil de creer, un infarto ocasionado por un suceso emotivo de gran impacto.

Emociones fuertes pueden dañar tu corazón.

Aunque falta un buen rato para San Valentín, es importante tocar este tema ya que también podemos experimentar esta vulnerabilidad cardíaca en otras situaciones como: desempleo, movimientos de ciudad por cambio de empleo, o al recibir una noticia favorable o desfavorable en relación a nuestra profesión, o porqué no, algo a lo que todo padre puede ser vulnerable, un suceso con respecto a los hij@s.

No tiene que experimentarse el Síndrome de corazón roto, como lo llaman los psicólogos, por una traición o supuesto de traición de la pareja o amig@, basta con que sea un disparo directo a nuestra vulnerabilidad emocional, y que repercuta médicamente en un órgano de choque, que por excelencia sería en donde recaen las emociones: principalmente en el corazón.

El dolor en el área cardíaca que se genera con una duración mayor a los 30 minutos y que pudiera significar un infarto cardíaco es causado físicamente por una obstrucción que impide que la sangre llegue al corazón con un flujo óptimo. En ocasiones no hay avisos previos antes de que se presente este dolor, o la enfermedad cardiovascular como tal; ésta puede llegar silenciosa y más aún cuando se ha llevado un mal estilo de vida que la favorece.

Tu corazón puede padecer en silencio ¡Cuidado!

El dolor no siempre es precordial y puede comenzar como un dolor de hombro que en ocasiones se irradia al brazo o a cara alrededor de la mandíbula. Puede coexistir con dificultad para respirar de diferente magnitud o presentarse de buenas a primera como un desmayo, que no siempre logra llevar al paciente al hospital.

Las náuseas, vómitos, mareos que también se presentan como reacción fisiológica desencadenante posterior a una emoción intensa, pueden en ocasiones desviar el diagnóstico si no se complementa la valoración con otros estudios.

Existe suficiente evidencia médica que sustenta que las enfermedades cardiovasculares como hipertensión e infarto al miocardio, se asocian principalmente al sedentarismo, mala alimentación, obesidad, diabetes, tabaquismo, alcoholismo, estrés y depresión.

Protege a tu Corazón

La patología cardíaca sí puede prevenirse con una alimentación protectora, principalmente baja en grasa saturada que prevenga la obstrucción del flujo arterial coronario, con una alimentación baja en sodio y alta en omegas. Muy importante mantener un nivel de hidratación adecuado puesto que la sangre del cuerpo aparte de los elementos formes que la componen, se conforma del líquido que ingerimos diariamente.

La actividad física aeróbica y cardiovascular fortalecerá tu corazón y elevará las proteínas de alta densidad que son protectoras cardíacas; te hará liberar endorfinas, hormona de la felicidad y relajación que contrarrestará episodios de depresión transitorios o el estrés crónico.

Si correr o hacer zumba no te motiva mucho, prueba un arte marcial por qué no, Muay Thai. Existen muchas disciplinas de artes marciales en las que el beneficio energético es 100% cardiovascular y al mismo tiempo te sentirás más relajado.

El cardiólogo con su equipo de nutrición es quien mejor supervisará tu función cardíaca. También el apoyo con un terapeuta o psicólogo podrá ayudarte a realizar cambios personales que te motiven a buscar la salud integral. Es muy importante si presentas ya una enfermedad crónica como diabetes o hipertensión, que cuentes con la supervisión de un médico familiar o internista al igual que el equipo multidisciplinar ya mencionado.

Voy a utilizar una frase de autor desconocido, que vi escrita en las paredes de un centro de artes marciales de la localidad, “Nunca sabes lo fuerte que eres hasta que ser fuerte es tu única opción” y con esta frase concluyo que el músculo cardíaco hay que fortalecerlo de muchas maneras; en caso de ser necesario, a poner fuerte el corazón con todo un equipo multidisciplinar.

La lucha diaria para la salud óptima de un corazón, es que éste no sea afectado por ninguna condición médica, por nada o por nadie, ni siquiera por nuestras propias emociones a lo largo de todas las etapas de la vida.

Comentarios

comentarios

Deja una respuesta