Cuando te dicen:Tienes cáncer

Cuando te dicen: Tienes cáncer

 

Mónica Monreal

 

POR DRA. GRACIELA JIMÉNEZ

 

Recuerdo la tarde del jueves 25 de octubre. Me encontraba sentada junto a mi esposo Juan en la sala de espera del consultorio. Los dos encorvados tomados de la mano mirando al suelo, temerosos de encontrar nuestras miradas; fatigados de lo difícil y complicado que fueron los últimos días; cansada de pensar, molesta por lo que sucedía. En ese momento el doctor apareció y nos invitó a pasar; las piernas temblaron, pero con el apoyo de Juan, logré reponerme y entrar.

El doctor amablemente nos saludó, desde ese momento mi corazón latía más rápido, mi cabeza comenzó a dar vueltas, el sudor recorría mi frente, apretaba más fuerte mis manos. El momento transcurría lentamente lo que provocaba una mayor angustia. Entonces llegó la noticia: “los estudios que se realizaron indican que usted padece cáncer de mama”. El tiempo se detuvo… olvidé qué sucedió el resto de la consulta, solamente recuerdo que esbozaba una sonrisa forzada y mis ojos se humedecieron mientras pensaba: “voy a morir”.

 

Cuando llega el diagnóstico

Recibir el diagnóstico de cáncer de mama resulta ser uno de los momentos más difíciles y fuertes para una persona a lo largo de la vida; el impacto no solamente afecta a quien padece la enfermedad, sino a todas las personas cercanas como son familia o amigos. La noticia se convierte en un evento devastador, provocando muchísimo estrés, que se va incrementando conforme avanza la enfermedad, durante la realización de estudios diagnósticos complementarios o la aplicación de las diferentes opciones de tratamiento como quimioterapias o radiaciones.

Cuando escuchamos la palabra “cáncer”, una de las primeras ideas que nos viene a la cabeza son las relacionadas a la muerte, pensamos que pronto vamos a morir, y esto en parte se debe a las noticias donde escuchamos que el cáncer de mama afecta a más de un millón de personas a nivel mundial, o que es el tipo de cáncer que provoca más muertes de mujeres al año.

“… el inicio de un nuevo comienzo, aunque pareciera el final”

 El dolor emocional

El estrés que vive la persona, afecta de manera importante su salud mental, aumentando el riesgo de padecer trastornos psiquiátricos como son: el trastorno depresivo mayor o los trastornos de ansiedad; también afecta en la relación con las personas cercanas cómo preferir estar sola, o enojarse fácilmente con los demás, por sentir que nadie comprende el momento que está viviendo. En algunos casos una persona que padece cáncer de mama puede sentirse discriminada, pensando que le provoca lástima a las personas que le rodean.

“Ama la vida. Defiéndela. Revísate. 

Todos estos cambios provocados por el estrés, interfieren de manera importante en el tratamiento del cáncer; algunas personas comienzan a faltar a sus citas, abandonan los tratamientos, dejan de seguir la dieta y de cuidarse como se los sugiere el médico. Algunos más recurren al alcohol u a otras sustancias dañinas.

 

Alta incidencia de depresión en pacientes con cáncer

Esto es importante debido a que existen investigaciones donde se estima que entre el 20 y 60 por ciento de las personas que padecen cáncer presentan síntomas depresivos, lo que dificulta la aceptación de la enfermedad y la participación en el tratamiento, llegando a sentir los pacientes, desánimo que los lleva a rechazar someterse a una cirugía y evita las sesiones de radio o quimioterapia. Todo esto provocando que la enfermedad avance y que el pronóstico empeore.

Lucha por cada día. Vale la pena.”

Sugerencias para mantener nuestra salud mental:

  1. Entender que presentar emociones de miedo y tristeza no es malo, ni son signos de debilidad.
  2. Demostrar nuestras emociones con las personas cercanas. Evitar guardamos la tristeza y mostrarnos tranquilos, ocultando nuestro verdadero sentir.
  3. Platicar nuestros problemas y malestares con quienes sea necesario abordar esos temas.
  4. Seguir las indicaciones que me sugiere el personal médico.
  5. Externar mis dudas; quitarse el miedo a preguntar lo que sea al médico.
  6. Realizar actividades físicas y recreativas, y pasar tiempo con la familia.
  7. En el caso de sentir demasiado estrés, solicitar ayuda psiquiátrica y psicológica.

 

Apoyo de la familia, fundamental

Es importante también, el papel que juega la familia. La noticia tampoco es sencilla para ellos. Aparecen emociones de enojo, miedo y tristeza, que ocultan, lo que no es bueno.

Esto provoca en muchas ocasiones, que la persona que padece cáncer se sienta más aislada o incomprendida.

Es importante recalcar que no es malo si uno está triste o tiene miedo, ninguna emoción es buena o mala. Es válido platicar sobre cómo se están sintiendo los miembros de la familia, porque así se establece una mejor comunicación y se ayuda a afrontar la enfermedad.

En ocasiones la pareja, los hijos u otro familiar tienen mucho estrés o padecer un trastorno psiquiátrico por lo que se sugiere buscar ayuda.

Es importante que, durante el tratamiento del cáncer de mama, la persona reciba atención psiquiátrica o psicológica, de quienes van a brindar terapia y/o medicamento. Recuerde que la peor ayuda es aquella que uno no busca, viva su presenta, y no en el pasado o el futuro.

*La autora es médico psiquiatra del Centro Médico Premie.

 

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