Amas de casa, valoradas

Por Alejandrina Seaman

 

Por muchos años la mujer ha representado un papel muy importante dentro del hogar. Ella ha sido quien dejando sus sueños atrás, se ha hecho cargo de cuidar y proteger a los hijos, además de hacerse cargo de todo lo que corresponde a las labores de la casa.

Aunque hoy en día muchas mujeres madres de familia salen a trabajar, ya sea siguiendo sus intereses profesionales o simplemente porque es necesario hacerlo, aún así llegan a casa y siguen cumpliendo con ese rol establecido por la sociedad, quien dicta que es la mujer, quien debe cocinar, hacer las compras necesarias, lavar la ropa, y ayudar a los hijos con sus quehaceres escolares, entre otras cosas. Sin embargo, todo este esfuerzo no es valorado ni gratificado por quienes le rodean. Simplemente se da por hecho de que debe de ser así.

 

No hay deberes femeninos, todos somos parte de una familia.

Vivimos en una sociedad en la que suponemos que el papá o la mamá ¨deben¨ obligadamente hacer ciertas cosas, y por lo general todo lo que hacen por los hijos es pasado desapercibido.

Por ejemplo una mujer que se queda en casa para dedicarse a las labores del hogar, es considerada como ¨floja¨ o ¨interesada¨, que sólo quiere que la mantengan. Pero nadie ve todo el esfuerzo que día a día se hace por mantener ese hogar en orden; a los niños aseados; y llevarlos y traerlos a sus actividades, dejando a la mujer sin mucho tiempo para su persona.

 

Valorando las labores del hogar

Las labores del hogar no son nada fáciles y suelen ser cansadas. También, no debemos subestimar a quienes decidieron dedicarse de lleno a ello, pues realmente requiere de un gran esfuerzo ‘entregar’ su propia vida para beneficio del esposo y de los hijos, quienes deben considerar todo el trabajo que hay detrás de una comida caliente, de un closet lleno y ordenado con ropa limpia, y sobre todo, del esfuerzo por brindarles una buena educación.

Esas labores que las llamamos de rutina, tienen un gran significado, pues si no fuera por nuestras madres, muchos de nosotros hubiéramos partido a la escuela sin comer, con el uniforme descocido y sucio; los esposos tendrían que llegar a casa y ordenar el tiradero que la misma rutina provoca, y más si hay menores en casa.

Debemos de dejar de considerar ciertos deberes como femeninos o masculinos, o sólo atribuirlos a las amas de casa. Como esposos y como hijos, se debe reflexionar sobre todo lo que una esposa y madre aporta para sus vidas, y si no es posible ayudarles con las labores del hogar, por lo menos valorar y agradecer todo lo que hacen por nosotros.

¿Hace cuánto que no le haces un regalo a tu madre? (sin contar el de su cumpleaños o el del 10 de mayo). Lo cierto es que no es necesario esperar fechas importantes para darle un pequeño regalo a quien nos dio la vida. No hace falta esperar un 10 de mayo para recordar todo lo que hacen por nosotros. Pequeños detalles podrían cambiar frecuentemente la perspectiva de una mujer que lo dejó todo, por mantener un hogar seguro y feliz.

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