Vanessa Salas, con una carrera promisoria en el arte

Vanessa Salas, con una carrera promisoria en el arte

POR ANA PATRICIA VALAY

 

Vanessa Salas, joven de tan sólo veinte años, que adoptó Tijuana como su propia tierra cuando apenas era muy pequeña, es una artista visual que ha encontrado en su arte la manera de expresarse y de tocar esos temas tabúes que muchos relegan, a pesar de estar apenas cursando la carrera de Artes Plásticas, en la Universidad Autónoma de Baja California.

Del 2017 a la fecha, ya cuenta con 13 exposiciones entre colectivas e individuales, lo que ha llamado la atención de personajes como el artista plástico, Enrique Chiu, quien ya la ve como: una joven promesa del arte, con una carrera promisoria.

Un poco sobre ella

“En mi familia somos tres: mi mamá Vicky, mi papá́ Paco y yo. La relación que tengo con mi familia es de lazos muy fuertes, incluso me atrevo a decir que de los mejores que conozco. Dentro de mi familia no hay lugar para secretos ni silencios; entre nosotros siempre somos honestos con lo que queremos decir y sentimos. Y describe de una manera muy particular a sus padres. “Siempre nos contamos todo e intercambiamos opiniones; en este umbral de coexistencia, todos desarrollamos un rol: el de mi papá es fungir como diccionario, árbitro gramatical y noticiero (lo cual me ha sido de gran ayuda); por otro lado, mi mamá siempre está presente para

todos, siendo el médico del hogar y especialista dermatóloga. Ella siempre es la alegría del hogar, ya que de alguna manera nos mantiene a todos a flote, es la creativa y la viajera”.

—¿Y tú cómo eres Vanessa, a ti qué te caracteriza?
— Personalmente hablando, me considero una persona que disfruta de la vida en general. Desde mi infancia he realizado actividades artísticas y deportivas, las cuales fueron desarrollando en mí habilidades diferentes, sobre todo formando mi carácter.
—De las cosas que más han marcado mi vida, fue haber formado parte de la selección de Baja California, en la disciplina de natación. De mis entrenadores Fernández Pinto comprendí́ la importancia de la perseverancia, disciplina y competitividad.

 

—¿Y cómo es que decidiste estudiar la carrera de Artes Plásticas?
Desde pequeña he estado segura de querer estudiar algo con relación al arte, decisión que no hubiera sido posible sin la ayuda de mis papás y una maestra a quien conocí́ un año antes de salir de preparatoria, pues me inscribí́ al CEART para tomar clases de dibujo. La maestra Fabiola me apoyó y alentó́ para lograr buenos resultados; ella también fue un gran apoyo para decidirme a estudiar artes, ya que me daba seguridad en el trabajo artístico que yo realizaba.

 —¿Y cómo te diste cuenta de que esto era lo tuyo?

Es mi manera de generar pensamientos y opiniones ante la sociedad en la que vivo.

 

—Y tú, ¿qué encuentras en el arte?

Encuentro un medio para expresarme, distraerme y tener esparcimiento.  Hoy sé que pintar representa más allá́ de una pieza estética; en ocasiones representa una realidad, un universo alterno, una denuncia de la injusticia y otras absolutamente nada.

Hoy en día pinto, por ser una salida ante una sociedad que te consume, porque necesito un espacio en el cual pueda representarme sin necesidad de una “selfie” y un “hashtag”. Yo creo pinturas debido a no tener idea de lo que pasará al despertar cada día, a causa de que antes de mis pinturas nada era mío, pero sobre todo porque quiero difundir mis ideales y pensamientos, a través de algo, que no necesita de la palabra para poder ser comprendido.

 

—¿A qué artistas contemporáneos admiras?

Algunos de los artistas contemporáneos mexicanos que admiro son: Juan Castro, Hugo Lugo, Alejandra Phelts, Ligia Santillán, Enrique Chiu, Fabiola Paredes y Roberto Rosique, todos ellos orgullosamente de nuestra región.

—¿Y tú́ cómo pintas? qué técnicas utilizas?
—El proceso que llevo a cabo para pintar se basa en elegir alguna discriminación o tabú́ social, por ejemplo, el desnudo humano. Una vez que cuento con el tema a desarrollar, busco alguna persona que me pueda servir como modelo para realizar la pieza. En el desarrollo de mi serie “Más que piel”, la mayor parte de las referencias son fotografiadas por mí y luego digitalmente las cambio a blanco y negro.

—Una vez que tengo la fotografía lista, realizo un boceto, en el cual, el estudio figurativo anatómico, me permite identificar lo más importante, y dentro de las piezas, usar esos elementos “clave”, que proporciona al espectador, el ir reconociendo partes corporales y finalmente terminar por unir las piezas, como un rompecabezas. Para esto, suelo desarmar el cuerpo o rostro humano en curvas, las que degrado en una escala de grises que preparo previamente. Una vez concluida la anatomía, suelo agregar figuras abstractas o figurativas en el fondo.

 

¿Buscas transmitir un mensaje en particular?
—Siempre trato de representar escenas sujetas a tabúes sociales, las cuales pretendo que desemboquen en la aceptación y rompimiento de estas supersticiones, por parte del espectador, y que este mismo termine por tratar de entender el porqué de cada pieza.

 

“Hoy en día pinto, por ser una salida ante una sociedad que te consume, porque necesito un espacio en el cual pueda representarme sin necesidad de una selfie y un hashtag”

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