¿Te puedes proteger paraque otros no te lastimen?

¿Te puedes proteger paraque otros no te lastimen?

¿Te puedes proteger para
que otros no te lastimen?

 

Es imposible controlar lo que la gente dice o hace,

Pero sí podemos aprender a cuidarnos y a poner límites

 

POR BECKY KRINSKY

 

Es importante poner un alto al maltrato. El no permitir que otros te lastimen, depende de ti, más que de la persona que te ofende o te grita.

Cada quien decide qué valor le dará a lo que escucha. Cada uno tiene el poder para soltar o cargar la mala onda que recibe.

Claro que molestan los gritos y las ofensas.  Desde luego que duele el maltrato, pero la realidad es que no hay manera de controlar lo que otros dicen o hacen. Nadie va a cambiar, aunque uno se lo pida. Aunque sea por su bienestar.

No importa si la gente siente que tiene licencia para gritar, maltratar, ofender, humillar sólo porque creen que ellos tienen la razón, o porque las cosas no son como ellos quieren o necesitan. Su opinión no da derecho para devaluar a otros.

Se vale estar enojado. Es permitido sentirse defraudado y decepcionado. No tiene nada de malo equivocarse o no obtener lo que se espera.  La vida no siempre es como uno desea.

 

Define tu nivel de tolerancia

Pero, cuando uno puede poner sus límites, reconociendo lo que permite y lo que no tolera, sobre todo cuando tiene el valor de decir: “tus acciones me están molestando”, no hay razón para que el enojo de otros te lastime.

Uno aprende a cuidar su persona, cuando reconoce lo que necesita para estar en paz y no comprar culpa o enojo ajeno.

Ser claro con uno mismo, es un derecho y obligación que regala la vida. Cuando uno sabe que a pesar de que hay ocasiones, y/o personas que pueden tener la razón para estar molestas o decepcionadas, no deben tener razón para lastimar.

Para que uno se pueda cuidar y tenga el valor para marcar sus límites, es necesario poner atención. Es decir, hay que aprender a escuchar al cuerpo. A captar si uno está tenso, o tiene los músculos contraídos. Si nos sentimos angustiado o con miedo, o si nos sentimos amenazados, quizá con dolor en el pecho, etc.…

 

¿Se está respirando con ritmo armonioso, o la inhalación es acelerada o sofocada? ¿Se siente dolor en el pecho o en la cabeza?

Uno siempre sabe cómo está. Es muy difícil engañarse a uno mismo, si se está consciente de lo que le está pasando.

Cuando uno tiene claridad, se da permiso para sentir sus emociones, y entonces se puede proteger, buscar el valor para reconocer lo que le causa incomodidad, y confrontarse o alejarse de la situación, de la persona, o de aquello que le causa ese malestar.

Protegerse no quiere decir borrar o bloquear a la persona que lastima. Sólo quiere decir que uno le quita el poder que se adjudicó o que le cedieron, para que dejen de herir.

 

LA RECETA

Mi persona, la cuido primero

Ingredientes:

  • Atención – conciencia plena del lenguaje corporal y de lo que sucede alrededor.
  • Honestidad – reconocer la situación sin justificaciones y con objetividad.
  • Fortaleza – valor para protegerse y ver por uno mismo primero.
  • Límites –   aceptar lo que se tolera y lo que no se puede aguantar.
  • Integridad – poder de elección; ver por el bienestar y lo que es correcto, no lo por lo cómodo.

 

Afirmación positiva para cuidarse a uno mismo:

Cuando me cuido y me respeto, me siento bien conmigo y puedo poner mis límites con claridad y seguridad. No permito que el enojo, la frustración o la angustia de los otros me hieran. Busco la manera de ayudar a que las personas que están molestas se comuniquen conmigo sin que me griten o me hagan sentir mal. Elijo vivir con valor para cuidarme y ser mejor persona.

 

Cómo me puedo cuidar mejor:

  1. Cuidar de mi persona primero, no me hace ser egoísta. Cuando reconozco mi valor, puedo ser más tolerante, generosa y compasiva conmigo, para después ser igual o mejor con los demás.
  2. Poner atención a lo que mi cuerpo me dice es el primer paso para poder entenderme. El cuerpo siempre expresa lo que siente, aun cuando uno no lo quiera escuchar. Si uno se enfoca en las reacciones del cuerpo, puede entender lo que le está sucediendo internamente.
  3. Entre más sincero y claro es uno con sus sentimientos, más fáciles son los límites que uno establece. Ser objetivo y definir qué va y qué no va, hace que uno pueda protegerse, y no dejar que otros lo lastimen, aunque tengan una buena razón.

 

 

“Cuidarse a uno mismo es practicar el bienestar, saber lo que se vale y lo que no se tolera; no es exigir que lo traten bien a uno, o que los demás no lo lastimen”.

 

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