Soy padrastro, ¿y ahora qué?

Soy padrastro, ¿y ahora qué?

Por Gabriel Bello

Ser padrastro es una decisión personal que debe analizarse a profundidad antes de tomarse. Así que si estás a punto de unirte con una pareja que ya tiene hijos, es importante que leas esto.

Por otro lado, si tu condición ya es de ser padrastro, quizá esta información te ayude a normar tu criterio, y te permita un desempeño más satisfactorio como líder de tu familia.

Un padrastro, jamás será el papá

El rol del padrastro es demasiado complicado de ejercer; el desconocimiento de lo que se debe y no se debe hacer, genera conflictos al interior de tu relación de pareja, conflictos con el padre biológico, y conflictos con los mismos niños.
A lo largo de mi ejercicio profesional, he conocido infinidad de padrastros con un común denominador: pretender ser “padre de su hijastro”, y esto es imposible sobre todo cuando el padre biológico está presente.
Lo vea o no, conviva o no con él, sea un padre responsable o no, el niño lo tiene integrado a su ser, a su corazón, a su origen en esta vida, y contra eso nada se puede hacer, únicamente aceptar que como padrastro serás líder, compañía, y modelo para este pequeño, nada más.
Tratando de ofrecer al hijastro un ambiente óptimo para su desarrollo en todas las áreas de su vida, pongo a tu consideración las siguientes recomendaciones.

Consejos para ser un buen padrastro

Eres pareja de la mamá, no padre de sus hijos.-

Mientras no pierdas de vista esta realidad, todo estará bien contigo y con las expectativas que tengas en la relación con tus hijastros.

Es más fácil entablar una mejor relación si los hijastros son pequeños, si tienes tiempo de conocerlos, y si la mamá ha hecho lo que le corresponde para presentarte con ellos.

Ten presente que los hijastros tienen una figura paterna definida; en la mayoría de los casos lo conocen y no podrás suplirla. Lo más a lo que puedes aspirar, es a que te creen un espacio en su interior, y ahí le den formación a esta “segunda figura paterna”. Para lograrlo es importante pasar tiempo de calidad con el niño, convivir y compartir sus intereses, dejarle saber que estás ahí para apoyarlo en lo que él necesite, y por supuesto lo más importante, dar el mejor trato a su mamá como tu pareja, y nunca criticar a su padre biológico.

Sólo a tu pareja le corresponde la disciplina y demás decisiones para con sus hijos.-

Este aspecto es difícil de aceptar, sobre todo a aquellos hombres que les encanta dar órdenes, corregir, y decir cómo se deben hacer las cosas. La disciplina es asunto exclusivo de los padres del niño no del padrastro; lo formas hacia los buenos hábitos cuando se los modelas, influyes en su vida en la convivencia, y en el ejercicio diario de la comunicación con él.

Respalda a su mamá con ideas, experiencias y demás información sobre el tema de la disciplina, si es que te lo pide. Llamarle la atención o ponerle una consecuencia es muy complicado dado que al no ser tu hijo, se tiene la tendencia (consciente o inconscientemente), a ser más intenso, más duro, más severo, y por supuesto favoreciendo el rechazo tanto de la mamá como del hijo.

No hagas diferencia entre tus hijos y tus hijastros.-

En las familias compuestas, en las familias formadas por tus hijos, por los hijos de ambos, y por los hijos de ella, la tendencia a discriminar es muy alta. Por lo menos es lo que reportan en consulta los hijastros, “es que prefiere a mi medio hermano”; de las peores experiencias que un niño pueda tener en su propia familia, es no sentirse parte importante, o ser tratado de manera injusta.

La mayoría de los padrastros al ser cuestionados sobre si discriminan por no ser sus hijos, responden ¡claro que no!, pero en la práctica es otra la historia.

Un hijo propio nos “duele” más que un hijastro; lo toleramos más, le permitimos más, lo compensamos más. Se justo en el trato con todos.

Psic. Gabriel Bello
Escritor, conferencista y terapeuta
www.gabrielbello.com

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