Rescatan ícono de la colonia libertad

Rescatan ícono de la colonia libertad

ARQUITECTURA EMBLEMÁTICA

 

Después de 53 años, vuelve a la vida el primer cine de barrio de TJ

 

 

POR GLORIA VALDEZ

 

Sonaban las espuelas de Gastón Santos, y un Gene Autry se jugaba la vida en un duelo a muerte, mientras el rey de los vaqueros Roy Roger entra a escena montado en su caballo trigger para hacer sonar su guitarra en pantalla.

Todos ellos, las personas mencionadas en el párrafo anterior, evocan tan sólo algunas escenas que permanecen en la memoria de muchos tijuanenses que tuvieron la fortuna y el privilegio de disfrutar de las películas que las mostraban, las tardes de domingo, en las butacas del primer cine de barrio de la ciudad: el Cine Libertad.

Éste abrió sus puertas en 1933 gracias al español Adolfo Curto, y funcionó por más de 30 años, hasta 1964. Y justo ahí, los pilares que alguna vez fueron iluminadas por el proyector del celuloide, se mantuvieron erguidos por más de 53 años, en espera de su regreso.

“El Cine Libertad es muy importante para la historia de la ciudad. Tiene que ver con la historia de empresarios que apostaron por Tijuana como lugar para invertir y generar actividades económicas”, comparte Christian Zúñiga Méndez, autor del libro “Zona Centro de Tijuana. Paisaje e Imaginario urbano”.

 

De la reaserción a la prevención social

Tan pronto como pasaron las décadas, las instalaciones del cine pasaron a manos de la familia De La Fuente, quienes posteriormente rentaron el espacio por un periodo de 20 años y a partir de 2015, a Leticia Herrera.

Mientras que el objetivo principal era construir un centro de rehabilitación o casa de migrante, los vecinos de la colonia Libertad así como los integrantes de la Ópera en La Calle se organizaron para objetar el proyecto, pues decían que la zona corría el riesgo de convertirse en un espacio de precariedad.

Al final, la voz de la ciudadanía logró convencer a Leticia Herrera para que desechara la idea del proyecto original, y decidiera reabrir el lugar como un centro de arte y cultura.

El arquitecto José Antonio De La Cruz Herrera, quien asesoró la remodelación, informó en entrevista para Mujer Actual que la rehabilitación del espacio consta de tres etapas. La primera consistió en la limpieza de todas las áreas, la segunda, en la restauración de la planta baja, cuya una inversión asciende a los 4 millones de pesos, y la tercera implicará la reparación del palco.

“Su principal función es dar espacio a expresiones artísticas como música, teatro, danza, cortometrajes y usos múltiples de carácter cultural. Pretendemos que esto no se convierta únicamente en un giro comercial, deseamos aportar a la promoción de la cultura; tendremos precios más accesibles que otras salas”, aclara De La Cruz Herrera.

Asimismo, el escritor Christian Zúñiga considera que este sitio forma parte de una memoria colectiva:

“Retomar este espacio y tratar de darle vida mediante actividades culturales es una nueva apuesta que espero fructifique. Deseamos que se convierta en un polo de actividad cultural para los residentes de la colonia Libertad, pero que también atraiga a personas de otros puntos de la ciudad. Es parte de nuestro patrimonio, y es muy bonito ver que adquiere vida en lugar de ser destruido”, precisa.

 

El Recinto

El sitio está ubicado en la calle quinta entre Av. Aquiles Serdán y la calle José María Pino Suárez, a poco menos de dos kilómetros de “El Chaparral”, la garita más transitada del mundo.

El escenario tiene su encanto, pues ha visto pasar tantas caras como historias. Por dentro cuenta con una sala, que alberga unas 300 butacas. La loseta que bordea las paredes es original, la misma que fue instalada hace más de 80 años, y al ver la gran cúpula que funciona como cielo, se percibe un aire de esperanza.

Y qué decir de la rústica fachada de este emblemático ícono de la ciudad. Cada piedra fue traída del desértico paisaje de La Rumorosa. Todo esto combinado con una cartelera que algunas veces portó la publicidad de La Ópera en La Calle.

“Por otro lado, la sala cinematográfica en nuestra ciudad tuvo un lugar privilegiado como espacio de encuentro social. En estas salas se reunía la gente con sus mejores galas. Se presentaban las caravanas de artistas que recorrían el país, y tuvieron lugar importantes eventos cívicos. El ‘cine Libertad’ nos habla también de las primeras etapas de crecimiento de nuestra ciudad, que pasó de un poblado pequeño a la metrópoli que ahora es”, puntualiza Zúñiga Méndez.

 

Principales Desafíos

Durante el trayecto de dos años no se recibió apoyo por parte del ayuntamiento. Se sufrió el robo de material en dos ocasiones, perdiéndose una inversión de 200 mil pesos, y a pesar de que se presentó un video que capta a los agresores, nunca recibieron respuesta por parte de las autoridades correspondientes.

“Alguna vez los delincuentes trataron de quemar el recinto. Por la parte de atrás, metieron unos barrotes incendiados con gasolina y trataron de quemarlo, pero como el espacio estaba limpio no se prendió. Otro incidente fue que llegamos y encontramos clausurado. Fuimos a Palacio Municipal y nunca dieron motivo del por qué estaban los sellos, jamás hayamos el motivo. Lo que sí encontramos es que los sellos eran legítimos, y contaban con número de folio, y resulta que no existían en archivo; hubo mucha resistencia”, declara el arquitecto De La Cruz Herrera.

 

La gran apertura

Luego de sobrepasar grandes retos tanto gubernamentales como civiles, Leticia Herrera cortó el listón, inaugurando el pasado 28 de octubre, el Cine Libertad como centro cultural.

Algunas de las actividades que ya están en agenda son: el concurso de cortometraje por parte de Cinemática, el 2 de diciembre, y “Postales Navideñas” del Conservatorio de  Danza México del 6 al 10 de este mismo mes.

 

Patrimonio cultural

A pesar de que el Cine Libertad no es oficialmente patrimonio cultural de la historia de Tijuana, es un claro ejemplo de cómo un recinto puede generar arraigo y sentido de pertenencia en una ciudad de migrantes. No sólo es un espacio, es la memoria de una frontera joven.

Si bien el Cine Libertad ha renacido no sólo como una sala de proyección visual, ésta busca sumarse a la lista de recintos que den cabida a la cultura. Que este espacio no haya claudicado significa un gran paso no sólo para resanar el  tejido social sino para trabajar desde la prevención a través del arte, en tiempos donde la violencia impera en la ciudad.

 

 

 

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