Proyecto Kilómetro Uno, apostando por océanos sin plástico

Proyecto Kilómetro Uno, apostando por océanos sin plástico

POR NATALIA MONROY

¿Alguna vez te has puesto a pensar cuántas bolsas de plástico, popotes, platos, vasos o cubiertos desechables se utilizan diariamente en el mundo, y si su uso es realmente necesario?

De acuerdo a cifras del Foro Económico Mundial, en el 2050 habrá más plástico que peces en el

mar, ¿te lo imaginas?.

Y es que son alrededor de ocho millones de toneladas de residuos plásticos los que llegan a los  océanos anualmente, esto principalmente, a causa de los rellenos sanitarios mal manejados, actividades turísticas e industria pesquera.

Desde hace casi cinco años, Proyecto Kilómetro Uno trabaja para concientizar sobre este problema ambiental que muchos de nosotros ignoramos.

 

“POR LA CONSERVACIÓN DE NUESTRAS PLAYAS Y OCÉANOS”

Un 31 de octubre del 2012, Proyecto Kilómetro Uno, Asociación Civil, comenzó su labor para educar e informar a la población tijuanense sobre la contaminación plástica en el medio ambiente, específicamente en los océanos. Conformado por tres jóvenes: Orlando Anaya, Osmar Sanmiguel y Abraham García, el grupo dio inicio con dos actividades primordiales que consisten en las limpiezas mensuales de playas en colaboración con instituciones educativas de nivel medio superior; y con pláticas de educación ambiental en primarias y secundarias.

Algo que comenzó con Orlando, director y fundador de KM1, yendo a la playa a recoger basura para evitar que ésta entrara al mar, logró convertirse rápidamente en el esfuerzo de varias personas que pensaban igual que él, demostrando que a veces lo único que se necesita es un ideal en común y rodearte de las personas adecuadas para sacar adelante un proyecto que aunque pueda parecer difícil, trae consigo un sinfín de beneficios para nuestros océanos si todos nos proponemos colaborar.

“Desde chicos nos enseñan la regla de las 3R: reducir, reutilizar y reciclar. Pero sólo pocos la utilizamos, por eso decidimos agregar una cuarta que es ‘rechazar’, con esto invitamos a las personas a dejar de consumir agua embotellada, bolsas, popotes, desechables, plástico en general, para evitar que éste llegue al mar”, cuentan.

 

— ¿DE QUÉ MANERA NOS AFECTA QUE LOS PLÁSTICOS TERMINEN EN LOS OCÉANOS?

— Si nos ponemos a pensar dónde terminan los plásticos que dejamos de usar y como ejemplo tomamos los océanos donde los peces habitan, podemos decir que nos estamos contaminando a nosotros mismos de forma directa. Nuestro país tiene un retraso de 100 años en cuestión de educación ambiental, necesitamos cambiar la cultura de quienes habitan este planeta, proponemos seguir el modelo de otros países los cuales ya están tomando acción sobre el tema del plástico y su relación con el cuidado del medio ambiente.

Hay una frase que dice “pequeños cambios hacen grandes diferencias” y no puede ser más cierta. Lo que pasa es que estos emprendedores están convencidos de que si tan sólo el 10 por ciento de los jóvenes se involucrara en esta situación, desde dejar de utilizar popotes o botellas de plásticos, cambiar el vaso de café por un termo, llevar bolsas reutilizables cuando se va al mercado, entre otras cosas, las oportunidades para tener un cambio positivo serían mayores pues se puede empezar tan sólo con una mínima acción.

POCO A POCO

Cuarenta limpiezas de playas y más de 120 pláticas sobre educación ambiental les han dejado claro a estos jóvenes que es posible lograr objetivos que en un principio parecían inalcanzables. Han conseguido que decenas de negocios y escuelas se comprometan con un desarrollo sustentable reduciendo y eliminando el uso de plásticos en sus operaciones.

Kilómetro Uno ha estado presente en instituciones educativas de la ciudad como la Universidad Autónoma de Baja California y la Preparatoria Federal Lázaro Cárdenas, además de ser talleristas en Tijuana Innovadora 2016.

“Nos encanta lo que hacemos y sabemos que esto apenas es el inicio, tomará tiempo y esfuerzo pero lograremos que todo el país sea parte del cambio”, aseguran.

Un tercer programa denominado Negocios

Libres de Plástico acaba de ser lanzado y se enfoca en colaborar y asesorar a negocios locales como tiendas, bares, restaurantes para reducir su huella ambiental principalmente por el uso de dicho material. En esta asesoría se les hace entender cómo el simple hecho de utilizar una bolsa, una botella o un popote, puede afectar directamente a la economía, a la sociedad y a la naturaleza.

COMPRAR, RECUPERAR Y REINTEGRAR

Después de mantener las ‘limpias de playa’, las pláticas, conferencias y talleres, han decidido atacar la problemática directamente con educación ambiental y manejo de residuos “Debemos migrar de una economía lineal a una circular, migrar de ‘comprar y tirar’ a ‘comprar, recuperar y reintegrar’.

Estamos atacando la problemática directamente con educación ambiental y manejo de residuos, pero creemos que es tiempo de dar el siguiente paso”.

— ¿CÓMO ES ESO?

— Nuestra ciudad no cuenta con la infraestructura adecuada para el reciclaje de residuos, por lo que decidimos producir filamento para impresoras 3D con plástico interceptado y recuperado en nuestras ‘limpias de playa’.

Las máquinas ya se encuentran en desarrollo por parte del equipo de ingenieros.

Hasta ahora ya tienen convenios de colaboración con las instituciones educativas más importantes de Baja California, quienes se encuentran interesados en el producto. No existe algún proyecto similar que integre la educación ambiental, la intercepción de plástico, y la reintegración a la cadena en todo el país.

Orlando, Osmar y Abraham saben que les queda mucho camino por recorrer; sus metas son cada vez más grandes, y poco a poco han ido formalizando los objetivos de Kilómetro Uno. Actualmente, participan en la convocatoria para el Premio Nacional de la Juventud 2017, en la categoría de Protección al ambiente.

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