¿Por qué será que siempre estoy enferma?

¿Por qué será que siempre estoy enferma?

¿Por qué será que siempre estoy enferma?

 

POR DRA. GRACIELA JIMÉNEZ

 

Al inicio de año uno se enfrenta a varias presiones; cumplir con los propósitos establecidos, liquidar cuentas derivadas de las fiestas decembrinas o simplemente regresar a la rutina diaria. Esto provoca estrés, que dependiendo de la magnitud y el tiempo va a generar cambios en el cuerpo, que van a interferir en mayor o menor grado en las actividades cotidianas.

Cuando estamos frente a situaciones estresantes es común presentar problemas al dormir, o cambios en los hábitos de comer, hasta diversos síntomas que se manifiestan en nuestro cuerpo como: dolor de cabeza, malestares gastrointestinales o tensión muscular. Los malestares no son intensos, y pueden convertirse en nuestra vida, en una costumbre.

“La libertad consiste en ser dueños de la propia vida”

Platón

Una de estas dolencias relacionada al estrés, es el síndrome del intestino irritable o también conocida como colitis nerviosa.

Con estas enfermedades se suele acudir a diversos especialistas, quienes con tratamientos logran aliviar los malestares, pero en otras ocasiones no. Cuando incluso se acude a laboratorios y gabinetes que arrojan “resultados normales”, se concluye: “seguro es el estrés”, “relájese, lo que usted trae es algo psicológico”, “vaya a terapia para que así se le quite”, “usted está somatizando”.

 

¿Qué es la somatización?

Cuando uno manifiesta malestares por estrés a través del cuerpo, se le denomina “somatización”; anteriormente esta palabra englobaba algunas enfermedades como son los trastornos somatomorfos, el trastorno conversivo y la hipocondriasis, pero hoy en día ya no se utilizan esos términos pues en ocasiones se utilizaban para demeritar lo que le sucedía a la persona.

Originalmente este grupo de enfermedades eran conocidas como “histeria”. Este término fue utilizado en la Antigua Grecia cuando las mujeres presentaban una probable inflamación del útero, lo que provocaba malestares físicos, que no se relacionaban a una enfermedad mediante la exploración física.

Esto es importante porque desde el origen de la denominación fue utilizado para aquellas personas con problemas, que buscaban solucionarlos mediante la aparición de síntomas para que fueran atendidas por sus familiares y personas cercanas. Posteriormente el término pasó por varios nombres hasta llegar a los “trastornos de somatización”, los cuales se emplearon por varias décadas hasta que su nombre cambió por el de “trastorno de síntomas somáticos”.

En este grupo de enfermedades la persona se encuentra ante demasiado estrés o ansiedad, que va a provocar cambios en algunos mensajeros cerebrales que se llaman neurotransmisores, ocasionando cambios en diversos sistemas como el gastrointestinal o cardiovascular. Por ello la persona presenta síntomas físicos reales; no está fingiendo como muchos pueden llegar a pensar.

Este tipo de enfermedades se presenta en jóvenes, que tienen perspectivas negativas de la vida; son más sensibles a las sensaciones, cuentan con el antecedente de maltrato en la infancia, son demasiado aprensivos, y se preocupan demasiado; acuden con diversos médicos por la presencia de síntomas físicos, que persisten a pesar de que les brindan diversos tratamientos.

 

Para pensar en el trastorno por síntomas somáticos la persona debe cumplir con los siguientes criterios:

  • Presentar uno o más síntomas físicos, por ejemplo, dolor o fatiga, que son angustiantes y provocan problemas en el desarrollo de actividades cotidianas.
  • Presentar pensamientos excesivos y constantes relacionados con la gravedad de los síntomas.
  • Presentar un alto nivel de ansiedad relacionado al estado de salud.
  • Dedicar demasiado tiempo y energía a los síntomas, o a las preocupaciones relacionadas al estado de salud.
  • Presentar estos síntomas durante varios meses, mínimo 6 meses.
  • Presentar problemas para desarrollar actividades cotidianas o interferir con las relaciones interpersonales debido a la persistencia de los síntomas físicos.

 

Existen tratamientos que ayudan a mejorar los síntomas físicos, a manejar de manera eficiente el estrés, así como restablecer la vida diaria. En el caso de los trastornos por síntomas somáticos se sugiere establecer un trabajo en equipo donde colabore un psiquiatra que ofrece tratamiento farmacológico, y un terapeuta quien brinda terapia psicológica.

Es importante señalar que si una persona acude con el psicólogo o con el psiquiatra no está loco, y la peor ayuda es aquella que uno no busca. Feliz inicio de año

 

*La autora es Médico Psiquiatra

Instagram: @psytjpsiquiatria

 

 

 

 

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