¿Por qué no cambias, si ya sabes lo que haces mal?

¿Por qué no cambias, si ya sabes lo que haces mal?

De qué sirve entender y reconocer lo que se hace mal, si no se cambian las acciones que nutren los hábitos que impiden ese cambio que deseas y necesitas

POR Becky Krinsky

Las creencias que limitan tu forma de actuar son precisamente las mismas ideas que te pueden liberar. Esto no es una aseveración dogmática, ni un decreto misterioso, esto es un principio sencillo y práctico que marca el camino para lograr el cambio deseado.

Cuando uno se aferra o justifica creencias, ideas y su manera de ser, no importa a cuántos cursos de superación asista, o cuántas terapias tome, ni cuantos libros se lea.  El cambio nunca se da de forma automática, sólo por reconocer aquello que se tiene que cambiar.

La clave del cambio está en el corazón

El reconocer el problema de una forma racional es sólo el inicio del proceso. Es necesario motivar al corazón para que emocionalmente pueda soltar las ideas que no le permiten cambiar.  

¿Cuántas veces uno quiere cambiar, reconoce sus problemas, acepta que vive con cuestiones dolorosas, entiende la razón de sus dificultades y, no puede cambiar? No se trata de que la persona tenga algún tipo de limitación, ni de que alguien le haga imposible el cambio deseado, simplemente su mente la limita y no le permite cambiar su manera de actuar. Esto es una cuestión absolutamente personal.

Bien se dice que el corazón tiene razones que la mente desconoce, y a pesar de que la mente es poderosa, el corazón es testarudo.

Por esta razón, se puede decir que la gente no cambia simplemente porque no quiere. Es más fácil entender, justificar, analizar, y seguir buscando razones que nutran y expliquen la manera de ser, que simplemente tomar la iniciativa y cambiar las viejas creencias que robustecen las acciones que no propician un cambio real.

Hay un dicho anónimo que dice que: “El que no lucha por lo que desea, no merece lo que quiere.”

El luchar no es sólo reconocer y aceptar, es motivar a la acción y hacerlo. No vasta con entender la raíz del problema; ni siquiera es necesario encontrar si es que hay culpables… si sabes que quieres cambiar, hay que hacerlo con acciones, no con palabras.

Las personas que quieren cambiar y no cambian, viven buscando nuevas razones para entender lo que hacen, pero esas razones sólo son más justificaciones para no cambiar. Asi viven “tranquilas”, entendiendo, reconociendo etc. pero en realidad saben que nunca van a hacer lo que SABEN que deben de hacer.

La comodidad y el miedo que liberará las ideas que los ayuden a sobrevivir diariamente, son más fuertes que la posibilidad de tener una vida libre, responsable y sin cargas emocionales.

El deseo no vale de nada, si no se le combina con acciones concretas que hagan el cambio posible y real. Uno no cambia por lo que uno entiende o por lo que otros dicen, piensan u opinan, uno cambia porque quiere cambiar y busca una mejor vida.

La receta

Soltando el miedo para poder cambiar

Ingredientes:

Aceptación – reconocer y aceptar las ideas y creencias propias.

Valor – fortaleza para poder adaptarse a situaciones desconocidas o incómodas.

Confianza – fe y seguridad para cambiar con gusto lo que se requiere para cambiar.

Actitud positiva – buena disposición para aprovechar las oportunidades que llegan.

Determinación – acciones continuas y concretas que favorezcan el cambio.

Afirmación Positiva:

Mi miedo es natural y humano. Tengo la fortaleza para escucharlo y dejarlo fluir. La vida busca equilibrio, armonía y paz. Cuando llegue a sentir miedo, lo voy a reconocer y a validar. En el momento que mis ideas sean rígidas, mis falsas creencias me cieguen y pensamientos negativos me impidan o me limiten, los voy a editar y a buscar un ángulo positivo.  Yo tengo el poder de conquistar mi miedo.

Cómo soltar el miedo:  

  1. Sólo la persona que acepta su valor y la magnitud de la vida, puede superar el miedo y cambia. Cuando se acepta el miedo se recorre la mitad del camino para poder cambiar. Si reconoce la posibilidad de poderlo superar, el proceso se acelera y es efectivo.
  2. El miedo es real, negarlo lo engrandece, aceptarlo lo conquista. Sentir miedo es una condición humana y natural. Confrontarlo otorga poder, libertad y paz emocional.
  3. El miedo recuerda que siempre hay una razón por la cual se puede luchar. Da fuerza para conquistar los pensamientos obscuros y permite disfrutar el sabor del triunfo.

“El cambio siempre es posible. Solamente no cambia la persona que no quiere cambiar”

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