Palabras que llegan al alma

Cuántas veces en la vida hemos escuchado frases sumamente “bonitas” o “inspiradoras” y nos quedamos perplejos, hasta iluminados, tanto que inclusive procuramos memorizarlas.

Algunas veces nos marcan tanto que en verdad nos las aprendemos y las recitamos casi a diario y finalmente, como suele suceder, en la mayoría de las ocasiones se nos olvidan por completo.

¿Por qué sucede esto? Se debe a que estamos acostumbrados a vivir a través de las emociones o los sentimientos que experimentamos. Pensamos acerca de la belleza que encontramos en la unión de ciertos conceptos de una forma en la que sólo nos ilusionamos de una manera un tanto romántica, mas no los llegamos a aplicar íntegramente en nuestra forma habitual de actuar.

Pero qué tal cuando se encarna una situación en la vida que le da mayor sentido a aquellas palabras que algún sabio individuo compartió alguna vez y la frase se torna tridimensional. De pronto ya no es un dicho más, sino que se vuelve parte esencial de ti, tal como un brazo o una pierna. Crees en ella y vives firmemente de acuerdo a su realidad. No es más como “la frase que dicen”, sino “como digo yo”, una afirmación propia.

Es importante hacer una pausa y meditar un poco acerca del por qué esas frases que muy naturalmente compartimos con nuestros allegados hacen sentido en nuestras vidas y caeremos en cuenta de que no sólo es la hermosa combinación de palabras sino el trasfondo en nuestras vidas lo que las hace tan palpables. Yo por mi parte, me permito compartirles esta frase que puede (aparentemente) no tener mucho sentido para algunas personas, pero que a través de mi experiencia de vida es mucho más que cinco palabras: ¡Es mejor dar que recibir!

jctc17@hotmail.com

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