Mi amor es mi peor enemig@ en redes

Mi amor es mi peor enemig@ en redes

Por Psic. Mayra Medina De Hijar

Las famosas redes sociales nos han acercado a aquellos que teníamos lejos, aunque muchas veces nos han alejado de los que tenemos cerca. Nuestros amigos deberían ser en teoría nuestros contactos, pero no siempre nuestros contactos son específicamente nuestros amigos.

Existe otro sector como contactos, aparte de nuestros amigos, que resulta más interesante: los familiares y la pareja. Se supone que nuestro perfil en alguna red social nos representa, es nuestra imagen pública, nuestro Yo expuesto tanto como nosotros lo decidamos. Refleja nuestra seguridad o falta de, nuestra privacidad o súper exposición, nuestros deseos, expectativas, y al mismo tiempo la frustración que trae el no sentirse aceptado, perteneciente, amado y reconocido.

Dejar todo esto en manos de cualquier persona que por un ¨me gusta¨, ¨ya no me gusta¨, ¨visto¨ o peor aún… ¨nada¨, es darle el control de nuestro estado de ánimo y de valía personal. Cuando este control lo cedemos a nuestra pareja, o creemos que nosotros podemos controlar todo de él o ella, las cosas se ponen verdaderamente difíciles.

A continuación verás algunos ejemplos de la falta de límites y amor propios que se reflejan frente a las redes sociales, específicamente en las relaciones de pareja: esposos, novios, novios a distancia, pretendientes, y los ex, propios o de nuestra pareja:

• Vive fuera de la ciudad y agrega a un(a) mejor amigo(a). Publica fotos juntos y con amigos de ellos (que no conoces), y responden como si esa relación fuera diferente a la amistad.
• Agrega a varios contactos del sexo opuesto con mucha frecuencia, y se dan mutuamente ¨me gusta¨ a sus fotos. Oculta que tiene una relación contigo. No pone fotos de ustedes juntos ni te etiqueta. Tus comentarios los borra o le molestan, culpándote cuando pides explicaciones. Crees que quizá tenga razón.
• No tienen amigos en común. No conoces a sus amistades ni compañeros de trabajo. Al ver las conversaciones y comentarios entre ellos te entristeces, e imaginas las posibles experiencias y anécdotas que tuvo y tiene con estas personas.
• Te dice que cerró su cuenta para evitar problemas, pero sabes su password y ves que no la ha cerrado como te dijo. Revisas y sufres, pero no le confrontas.
• Son una pareja que nunca se había agregado a las redes sociales. Tú lo agregaste pero ninguno se publicaba nada. De pronto escribes un ¨Te amo¨ y es borrado accidentalmente…
• Todo era felicidad antes de hacer pública su relación. Deciden compartir esa felicidad con los demás. Se comentaban sus estados y fotos diariamente. De pronto te ves entrando a los perfiles de cualquier amistad del sexo opuesto que comente o a quien le guste alguna foto de tu pareja. Exiges que las elimine y accede. Esto te trae calma temporalmente, pero cada vez es mayor la obsesión por controlar.
• Estás pendiente de sus horas de conexión y de todo lo que hace. Tus amistades o familia preguntan si están bien y dices: ¨Son cosas entre nosotros, es privado…¨ La relación termina y ambos lo publican.
• Tiene dos o más perfiles. En uno eres contacto y en otro no porque tiene familiares y amigos de su relación pasada. Insistes en que lo borre, que te agregue e indique ahí, que son pareja. No sucede.

La solución a esto, no está en si si cancelas tu perfil, si exiges a tu pareja que lo borre o que elimine a ¨esa persona¨, si entregas tu password y pides el de tu pareja a cambio, esperando que eso sea ¨la confianza¨ en su máxima expresión. Que ponga ¨casado¨ con tu nombre y un corazón seguido de #elamordemivida, que publique diariamente cuánto te ama y te etiquete, que diga dónde está y si se toma una foto con alguna amistad que no conozcas, te etiquete y repita que te ama, etc., etc…

Estoy segura que has intentado todo esto y más sin resultado. Quizás la respuesta sea que tu tranquilidad no depende de otros incluyendo tu pareja. Piensa que tu paz y seguridad depende de cuánto te conozcas. Si no has llegado a esto, lamento decirte que tienes el control de absolutamente nada. Los demás sí, sobre ti. Si alguno de los ejemplos descritos no es el tuyo, pero aún así te sientes incómodo(a) dentro de tu relación actual por el tema de las redes sociales, por favor, busca urgemente también asesoría profesional.

Sentirnos miserables en nuestra vida ¨virtual¨ no significa que eliminando las redes de nuestra vida real, ésta vaya a ser mejor, al contrario. Si eres miserable en esa faceta, quiere decir que se está proyectando lo que en realidad vives. Si deseas que tu vida virtual sea feliz, tranquila, divertida y amorosa, comienza trabajando en el interior de tu vida real. Sólo así proyectarás al mundo la verdad de quién eres y cuánto vales, pero créeme que si esto ocurre, lo que menos te importará será que los demás se enteren.

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