María Eugenia Aubanel Riedel, fortaleciendo el legado de salud tijuanense

María Eugenia Aubanel Riedel, fortaleciendo el legado de salud tijuanense

Por Karla V. Rentería A.

Presidente del consejo administrativo del Centro Medico del Prado, Química fármaco-bióloga por el “Institute of Medical Technology” (Instituto de Tecnología Médica) en Minneapolis Minnesota con posgrado en tecnologías médicas y diagnóstico clínico. María Eugenia Aubanel Riedel ha dejado una huella imborrable en el Hospital del Prado, su amor por la química y la medicina y el apego a su madre la llevó a seguir los sueños y proyectos de unos padres comprometidos en servir y predicar con el ejemplo.

Lograr la certificación hospitalaria va de la mano con el reconocimiento nacional e internacional, el cual es uno de los mayores logros para el Hospital del Prado luego de haber abierto sus puertas hace ya casi 50 años. El seguir las normas internacionales es hablar el mismo lenguaje de otros hospitales de cualquier parte del mundo.

Su trabajo inicial fue enfocado en laboratorio clínico y luego en el gabinete de rayos x y ultrasonido, departamentos que fundó mientras la Sra. María Luisa Riedel Betancourt estuvo en la dirección administrativa del hospital.

¿Cómo fue su ingreso laboral al Hospital del Prado?

Creo que todo fue planeado por la Sra. Riedel, me fue llevando de la mano y cuando menos pensaba, ya estaba ahí. Frecuentemente la sustituía por vacaciones y poco a poco me fui quedando cubriendo diversas áreas y una vez que ella veía que el área en la que estaba funcionaba bien, me iba cambiando de zona hospitalaria y así fue como pasé por todos y cada uno de los departamentos de este hospital, desde abajo.

¿Cuándo nace su gusto por la medicina?

Desde niña estuve familiarizada con la medicina y el gusto por todo lo que tenía que ver con ella, este hospital fue y ha sido mi segunda casa, lo tengo por debajo de la piel, mi mamá siempre lo vio y me fue formando. Me apasiona servir y ayudar en un momento en que el paciente y su familia se siente desesperada, poder orientarlos de principio a fin de su recuperación.

¿Cómo imaginó de niña que sería su vida de adulta?

Siempre supe que sería médico o química y tendría un laboratorio, ahí si creo que nunca dudé lo que quería ser, es algo con lo que nací y me ayudaron a desarrollar. Desde chiquita me escapaba y me hacía amiga de las enfermeras para que me dejaran entrar atrás de la sala de operaciones a ver las vesículas y los apéndices y les decía que si me las podían regalar para enseñárselas a mis amiguitos. En aquel entonces no existía la normatividad actual y los lineamientos para el manejo de residuos biológicos. Más de una vez saqué un apéndice del cloroformo en el salón de clases… ese día me sacaron de la escuela y me regañaron en mi casa.

¿Qué fue lo que la marcó o llevó a tomar la decisión de lo que quería ser?

Hay algo que siempre admiré de mi papá y fue el trato que le daba a sus pacientes y cómo la gente se iba contenta y agradecida con él, recuerdo como en las Navidades siempre había tamales, pozole, gallinas y regalos que la gente le llevaba porque no les había cobrado, la gente lo quería mucho y estaban agradecidos, “que bonito hacer a la gente feliz y que te agradezcan porque la curaste”, eso dejó una huella imborrable en mí.

¿Qué es lo que hace diferente al Hospital del Prado de otros hospitales?

Somos una empresa 100% familiar que toma decisiones en base a la necesidad de la gente, a diferencia de otros hospitales que para poder ayudar a alguien tienen que pedir autorizaciones burocráticas hasta en otras ciudades, no somos un hospital frío, ponemos lo último en tecnología al alcance de la gente.

¿Qué tuvo que pasar para llegar a contar con la satisfacción que ahora tiene de dirigir un hospital familiar?

Recorrer y conocer a detalle todos y cada uno de los departamentos y áreas de este hospital, saber cómo se deben de desempeñar desde cómo doblar gasas y tender camas hasta su administración. También fue necesario el aprender toda la normatividad internacional sobre hospitales, tanto en enfermería, expedientes clínicos, controles de calidad, quirófanos, etcétera.

¿Cuál es su mayor satisfacción?

La armonía y comunicación que se vive en este equipo de trabajo, el tener el respaldo y reconocimiento de mi personal, saber que si yo les digo algo me van a escuchar, el liderazgo se gana no se exige. También me satisface mucho que el paciente y su familia salga y nos diga “¡mucha gracias!”

¿Qué es lo que la motiva a continuar cada mañana este legado de casi medio siglo?

Mi familia es mi principal motor, pero el hospital es mi razón de ser, no me veo haciendo otra cosa, me levanto cada mañana y necesito venir al hospital, es mi alimento al alma.

En breve:

Libro: “Bajo la sombra del Ángel” de Kathryn Blair. También me gusta todo lo relacionado a biografías de personajes de la historia y otros temas de interés.

Hobbie: Bailar Flamenco y otros tipos de baile, también andar en bicicleta.

Música Favorita: Rachmaninov, pero realmente disfruto todo lo clásico y la música moderna, por supuesto la música mexicana me encanta.

Articulo Indispensable: Mi bicicleta

Frase favorita: Si lo deseas lo suficiente lo puedes lograr.

Consejo familiar: Ten paciencia pero también tenacidad.

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