Lecciones de mi padre

Lecciones de mi padre

Mi padre me enseñó a luchar, y a hacer todo lo posible y más, para poder salir adelante, porque el no triunfó, pero jamás se dio por vencido. 

 

Por Becky Krinsky

 

Las lecciones de vida no siempre llegan de la forma que uno espera. De hecho los mejores aprendizajes se dan justo cuando uno no los quiere, y siente que no los necesita.

Cuantos hombres no dieran la vida por darles a sus hijos todo lo que estos sueñan y posiblemente más, sin embargo, por cuestiones ajenas a sus intenciones, la vida se entromete, les falla,  y  tristemente no les pueden dar nada de lo que ellos quisieran. Así su compromiso y sus más profundos deseos se convierten en un precipicio lleno de frustraciones, donde sus sueños se diluyen, impidiendo ser el hombre que ellos deseaban ser.

Un poco de orgullo, un tanto de vergüenza y mucho dolor; hay padres que no tienen cara para poder enfrentar la derrota que la vida les ha puesto en el camino. Su continuo luchar sin poder salir adelante, los llena de enojo y de amargura, ingredientes que sólo envenenan el alma. Sin querer, poco a poco y silenciosamente se van alejando de todo lo que les rodea, de sus sueños y finalmente de sus hijos, los seres que más quieren.

Pero aquí no se trata de deprimirnos o enjuiciar a estos hombres que darían todo por tener una mejor vida. Al contrario, aquí inicia la parte alentadora que inspira y quizá pueda poner una sonrisa en la cara de estos hombres  que sufren tanto.

Curiosamente, la visión que tienen los hijos hacia sus padres, no se parece para nada al sentimiento de frustración y dolor que tienen sus padres sobre ellos mismos.

Es importante recordar que  a pesar de todo, un padre es siempre el padre; el hombre que  regaló la vida, razón suficiente para agradecerle infinitamente. Un padre no tiene que dar mucho para ser querido o admirado. De hecho lo que puede dar es suficiente; a un padre se le quiere simplemente  porque sí. Todo lo demás que pueda dar será un accesorio que sirve como adorno y entretenimiento.

Además de esta gratitud que se siente, hay una admiración y un cariño incondicional, ya que los hijos ven el esfuerzo y el trabajo diario que ellos hacen. Si bien no les alcanza para grandes lujos, un techo y comida podrán encontrar.

Quizá la lección que estos padres den, no sea como invertir una fortuna que no tienen. A lo mejor el aprendizaje es más modesto; consta en el ímpetu de trabajo y responsabilidad que ven cada día cuando el sale a trabajar para traer lo que puede y lo que sabe, con  su ejemplo, su lucha…simplemente con su persona.

El amor incondicional no tiene precio ni se puede comprar, este sólo se da con un corazón sensible que trabaja y que está lleno de la honestidad del alma.

 

¡Felicidades en este día del padre!Receta para el día del padre

Papá

 

Ingredientes

  • 1 taza de ejemplo –sus acciones enseñan más que mil maestros
  • 1 taza de amor incondicional –   da confianza y cariño sin pedir nada a cambio
  • 1 lata de fortaleza – para levantarnos cuando tropezamos o nos perdemos
  • 2 cucharadas de responsabilidad – su trabajo continuo y protección con integridad
  • 1 racimo de confianza – seguridad de que hay alguien que nos cuida y responde

 

Recomendación del chef: un padre no necesita tener mucho dinero o cosas materiales para ser buen padre. De hecho, a veces, el hombre más pobre deja a sus hijos la herencia más rica, su ejemplo, honestidad, amor y su tiempo.

 

Un padre es y será siempre:

  1. Padre es el hombre que con su ejemplo guía, acompaña y protege. A veces en silencio y desde lejos, otras con voz firme y muy cerca. Siempre tratando de dar las herramientas necesarias para vivir mejor.
  2. Es la persona a la cual buscamos para pedir consejos. Su cariño invita a sentir confianza, y valor para volver a empezar aun cuando la derrota cercana. Su experiencia llena de amor; guía más que mil maestros.
  3. Con su trabajo diario  enseña el valor que tiene la vida. Su responsabilidad y dedicación conjunta con la necesidad de proveer, inspira y fortalece. Su mirada dice más que mil palabras; sus brazos abrazan y  dan seguridad.

“Papá  gracias por darme la vida y todo lo que puedes, te quiero”

 

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