La dualidad de la Artista Visual: Nuria Pujol-Caire

La dualidad de la Artista Visual: Nuria Pujol-Caire

En la arquitectura encontró belleza y estética, pero también, el hecho de “siempre depender de las decisiones de alguien más”. “Pero en el arte”, dice Nuria, “yo puedo hacer y deshacer. Me da una libertad que la arquitectura no me da”.

 

 

Por Ana Patricia Valay

 

Su ascendencia es cien por ciento catalana por el lado de Pujol, pues su padre nació en Barcelona, España,  y es francesa por el lado Caire, pues su abuelito materno es originario de  los Alpes Franceses aunque su mamá ya nació en la Ciudad de México. Pero Nuria es tijuanense “hasta el tuétano”

 

Arquitecta para embellecer Tijuana

Llamada así en honor a la virgen Núria de Cataluña, la joven artista recuerda la Tijuana en la que le tocó nacer y crecer, la que por cierto, le impulsó a estudiar arquitectura, profesión que actualmente ejerce.

“Crecí cuando Tijuana todavía estaba bien tranquila; chiquita. Conocías a todo mundo, pero a la vez era cómo que más aburridona, no había tanto qué hacer.

Y esa fue una de las razones por las que estudié arquitectura, porque también veía que a mi ciudad le faltaba mucho. Siempre me interesó la belleza; la estética. Como que sentía que algo le faltaba…”

Es así que estudia arquitectura en Guadalajara, en el  ITESO.

“Desde que salí, toda la vida he ejercido, pero desde chica siempre tuve una doble personalidad”. Nuria se refiere al amor que además de a la arquitectura, también sentía por el arte.

“Cuando estaba haciendo arquitectura siempre sentía que me faltaba algo; como que necesito las dos”.

 

Y, ¿Cómo se descubrió Artista?

Si somos realistas, sabemos que la mayoría de los niños pequeños dibujan. Algo que desde preescolar se les inculca, desfogando ellos su “creatividad”, si no en papel, hasta en las paredes. Lo sorprendente con Nuria es que ella no sólo dibujaba, sino que vendía lo que hacía, o al menos lo intentaba.

“Me acuerdo que de muy chiquita hacía mis dibujos y los trataba de vender con mis familiares; como que ya traía eso dentro de mi”.

Sin embargo, a esa pasión por pintar nunca le dio importancia más allá del entretenimiento.

“Nunca lo consideré como una profesión. Era como un hobby para mi  hasta que ya fui grande y me dije:¿Por qué no darle chanza a esto que traigo dentro de mi y que estoy reprimiendo? Fue así que le abrí los brazos y el corazón al arte; y empecé a crear”.

“Del arte lo que más me gusta es la pintura. Es lo que más ha estado a mi alcance o con lo que me he sentido más cómoda. Pero también me gusta experimentar como con escultura blanda, aunque siempre regreso a la pintura”.

 

Fusionando sus dos Pasiones

 Sin contar la materia optativa sobre arte que tomó en la universidad, la artista visual se fue seis meses a Boston para prepararse en su otra profesión: el arte. Lo hizo en la escuela del Museo de Bellas Artes donde el enfoque  eran las técnicas al óleo. Sin embargo, hoy en día su técnica es mixta.

“Me gusta mucho pintar ya sea acrílicos mezclados. Poner bases de acrílicos y luego poner detalles al óleo. El collage también me gusta. Utilizar hojas de metal.  Como que no soy muy puritana en alguna técnica, me gusta experimentar y revolver. Siento que le da más profundidad y otra lectura diferente a la pieza”.

 

Artistas que la han Inspirado

Nuria reconoce que por la obra del austriaco Gustave Klimt, empezó a utilizar hojas de metal, “pues él siempre utilizaba mucha hoja de oro”. Y cuando estuvo muy enfocada al surrealismo fue cautivada como muchos por Salvador Dalí, “se me hace muy interesante cómo lo abordaba, con cuestiones más científicas, matemáticas; algo que la gente no sabe de su arte”.

Pero también tuvo otras influencias:

“Me gustan los abstractos neoyorquinos. Me gusta Jackson Pollock, Mark Rothko; los típicos de la época del surrealismo. Me gusta mucho Remedios Varo que pintó mucho en México y Leonora Carrington quien también se desarrolló aquí; mujeres quizá opacados por Frida Kahlo, pero que son muy buenas”.

 

Y ¿cuál es tu estilo?

“Yo le llamo surrealismo abstracto. Me gusta hacer las cosas abstractas pero con una profundidad. Como dentro de esas abstracciones, manchones. Siempre veo un mundo que se crea, ya sea un paisaje o una situación. Como que siempre hay algo de tangible, como una  escena;  un lugar dentro de tus manchones. No hago abstracto por hacer abstracto”

 

¿Cómo te describirías como artista?

 — “La gente que me conoce dice que soy una persona alivianada y tranquila, pero yo me considero una persona complicada. A veces indecisa, a veces demasiado pasional al grado soñadora, lo que me afecta”

“Soy bastante melancólica y a veces medio oscura, y eso se refleja en mi obra, y siento que tiene una intensidad medio cargada”

 

¿Hacia el Exterior o Interior?

Nuria Pujol afirma que su arte mas que ser un resultado de la contemplación, es un resultado de una profunda introspección, y por ello su estado de ánimo influye en sus piezas.

“Soy mucho del estado de ánimo que yo tenía cuando pinte la pieza; se nota. Es como una catarsis para mi hacer arte, por eso te digo que a veces soy un poco egoísta, pues todo lo bueno o lo malo que traigo, lo saco en el arte y lo proyecto”

“Todo lo que pasa en el alma de una persona, lo trato de representar”.

 

¿Qué representas entonces en tu obra?

 — “El amor, la pasión; a veces la desesperación, el dolor; todos los sentimientos por los que paso yo. Por eso el arte siempre es difícil, pues te estás mostrando en tu pieza de una forma desnuda”.

 Sin embargo la artista visual no busca imponerse, pues le gusta que la gente le dé a la pieza, la lectura que quiera.

 

Las Satisfacciones del Arte

Hoy, Nuria Pujol Caire, ha expuesto en el San Diego Art Institute, en el Centro Cultural de la Raza en el Balboa Park, en el Museo de Arte Latino en Pomona, California, en galerías privadas de Mexicali, en el Valle de Guadalupe, en los viveros Bibayoff, en la Galería Benjamín Serrano de la Casa de la Cultura, y en San Diego en el Alexander Salazar Fine Art.

 

Y, ¿Hacia dónde Va?

“Mi meta es seguir exponiendo. Conseguir exposiciones individuales que es lo más difícil. Siempre las colectivas, como quiera que sea, son fáciles de conseguir y más continuas, por lo que quiero seguir exponiendo individualmente y vendiendo,  aunque es muy difícil vender”.

Nuria se refiere a que como artista, vender es difícil por el desprendimiento de su obra, “porque cada pieza es mi bebé y una parte de mi…”.

 

 

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