La crisis de los cuarenta

La crisis de los cuarenta

“La edad es una cuestión de mentalidad. Si no te importa, simplemente no importa”.
Mark Twain

POR GRACIELA JIMÉNEZ

Llegar a los cuarenta años, para muchos hombres resulta difícil. Marcando un antes y después, podemos decir que la vida anteriormente cargada de juventud, y un después envuelto de incertidumbre hace que el miedo invada, que la adaptación no sea fácil, y comienzan las preocupaciones y las dolencias, pero el mayor temor es “me estoy volviendo viejo”. Tan fuertes son los pensamientos y las emociones, que la persona se envuelve en una intensa negación, originando la denominada “crisis de los cuarenta”. En este punto los hombres tratan de disipar ese temor, mostrando una fuerte necesidad de seguir siendo “jóvenes”.

¿Cuántas personas han conocido que llegan a los cuarenta y viven cómo un joven de veinte?
En los últimos años aparecen más hombres que visten ropas ajustadas de mezclilla o cuero, tiñen su cabello o prefieren cortes modernos, portan gafas de sol así como vestimentas coloridas o recortadas (dígase pantalón pescador o camiseta sin mangas), realizan actividad física excesiva para lograr el cuerpo perfecto, y se someten a procedimientos estéticos para disminuir los efectos de la edad.
Pero además de los cambios físicos se encuentran los cambios en la rutina. Comienzan a salir con mayor frecuencia por las noches, acuden a lugares de moda donde se encuentran personas más jóvenes, salen con personas que cuentan con la mitad de la edad, y empiezan a escuchar música actual.
Cambios repentinos por cierto, que la persona encuentra como algo normal, pero que en realidad buscan disfrazar el temor a envejecer, o en muchas otras ocasiones lo que ocultan es un deseo enorme de “libertad”. Esto es importante debido a que muchos hombres a los cuarenta, se enfrentan a rutinas diarias; son esposos, padres, trabajadores todo el día; se esfuerzan por mantener su estatus, brindar la solvencia necesaria para conseguir lo elemental así como algunos lujos; ¿pero en qué momento hay espacio para ellos?.
Tanto el miedo a envejecer como la necesidad de libertad alimentan un replanteamiento a nivel personal, balancear los logros, repasar los años de “juventud”, valorar lo que se busca así como las necesidades.
Esto se vuelve un torbellino de pensamientos y emociones que terminan asfixiando al hombre. Por eso comienzan los cambios, la necesidad de recuperar y evitar que se termine la juventud, la necesidad de mantener un cuerpo jovial, una mente fresca y una imagen vigorosa. Algunas horas del día empiezan a guardarlas para sí mismos, así como evitan seguir la rutina buscando nuevas actividades, y marcando sus prioridades principalmente en cuestión personal.

Las reacciones de los demás

Este cambio en su estilo de vida en muchas ocasiones resulta llamativo debido a que se va notando en cuestión de días, y en algunos casos resulta muy contrastante. En algunas ocasiones se desatan burlas en quienes observan los cambios, y muchas personas no se detienen a escucharlos, mas bien se detienen para burlarse de ellos, por querer aparentar ser jóvenes cuando a sus ojos ya no lo son.
Por otro lado, comienzan los problemas. La pareja muestra malestar y reclama por conocer cuáles son los motivos del cambio. Los hijos en ocasiones se muestran avergonzados y prefieren distanciarse de su padre, mientras que los compañeros de trabajo le dirigen burlas así como apelativos. Eso redunda en que la persona que se encuentra en la “crisis de los cuarenta” trata de lidiar con esa incomodidad enfocándose en lucir y vivir todavía ‘más joven’.
Así pues, la persona ya no sólo tiene una preocupación, de que ya no es tan joven o de cómo le gustaría ser o estar, sino también tiene que lidiar con las burlas de su familia y de amigos, si es que no lo comprenden, debido a que esta persona madura y jovial no encaja en los estereotipos ya determinados por la sociedad, por ejemplo: “sólo los jóvenes son los que deben de hacer ejercicio y verse bien”.
En esta etapa muchos hombres presentan un mayor riesgo de padecer enfermedades psiquiátricas como el episodio depresivo mayor, los trastornos de ansiedad o los trastornos por consumo de sustancias. Esto resulta importante porque puede generar importantes problemas a nivel de la relación de pareja, en materia económica y social.

¿Qué hacer que estoy pasando por ahí o conozcan a alguien que lo está sufriendo o padeciendo?
Es necesario que la persona que está enfrentando esta situación, realice algunas de las siguientes recomendaciones propuestas por la Dra. Bárbara Weiss.
– Darle importancia a lo que se ha conseguido en los últimos años (pareja, hijos, amigos, trabajo, situación económica).
– Tener una actitud positiva con la vida y el futuro, valorar lo vivido en lugar de tratar recuperarlo.
– Disfrutar de los logros que se han obtenido.
– Hablar con su pareja y la familia la situación que se está enfrentando.
– Trabajar la autoestima, evitar compararse con el yo juvenil.

Lo primero que se puede realizar para ayudar es platicar así como escuchar, evitar enjuiciar a una persona que está viviendo “la crisis de los cuarenta”. No molestarse o burlarse por los cambios que están sucediendo. También es recomendable buscar la ayuda de un profesional de salud mental (psiquiatra, psicólogo), quien le va a realizar una entrevista para conocerlo y con base a la información obtenida le va a brindar un plan dirigido a ayudarle.

*La autora es Médico Psiquiatra

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