La alimentación emocional

La alimentación emocional

Por Ana Laura Martínez Gardoqui

 

“Nuestra vida afectiva se expresa también en el modo en que tratamos los alimentos. El acto de alimentarse está íntimamente ligado, desde los primeros momentos de la vida, a la construcción de las emociones. Casi todos los conflictos de nuestro mundo interno tienen un reflejo en el modo en que nos alimentamos. Podemos intentar compensar, con excesos o defectos de la comida, un vacío insoportable, más ligado a necesidades psíquicas que biológicas”. Isabel Menéndez en su libro Alimentación emocional

 

En nuestro lenguaje cotidiano hay frases como:

“No lo trago”

“Es un hígado”

“Me rompió el corazón”

“Se me revuelve el estómago”

“Siento mariposas en la panza”

Lo que constata esa conexión entre cuerpo y emoción de la que  muy poco somos conscientes al momento de decirlo, o de ir a la alacena a media tarde y comernos una barra de chocolate.

Es conocido que los trastornos alimenticios tienen que ver con las emociones, asi que el volvernos conscientes de esto es un gran aprendizaje.

 

Alimentación emocional

Escuchando a Monste Bradford me quedó muy claro esto de la alimentación emocional. Y es que la estudiosa del tema propone el que los seres humanos tenemos tres cuerpos. Uno es el que todos conocemos y el que podemos tocar, es el físico y los otros dos son el emocional y el mental. Los tres deben de caminar juntos hacia el mismo fin como si fueran tres personas que van a subir tomados de la mano por una montaña. Aquí cabe analizar si estos tres cuerpos se conocen, se respetan, forman equipo porque si no van en la misma dirección es cuando surge el desastre y no se llega a ningún lado. Cada uno se nutre y equilibra de manera diferente, esto es lo que hay que aprender.

El único cuerpo que tiene sistema digestivo y dientes es el físico por eso es al que hay que darle de comer comida. Este primer criterio, hace que al fin diferenciemos que muchas de las veces que comemos no es porque el cuerpo físico lo necesite, es porque el cuerpo emocional o mental no  han sido  alimentados.  Y el alimento de estos es muy diferente a lo que conocemos como comida.

Para alimentar el cuerpo físico es necesario que el alimento pase por el sistema digestivo, son los alimentos sólidos y líquidos, que darán origen a la sangre, es decir la gasolina del cuerpo. Aquí hay que poner atención a que estos alimentos sean sanos, naturales, energéticos y sustentables.

 

La comida a veces suple otras carencias

Si estamos apegados a ciertos alimentos que nuestro cuerpo físico no necesita para formar esa sangre óptima, revisemos las carencias ya sean de índole metabólico o emocional que estamos queriendo cubrir. Al cuerpo emocional generalmente no lo hemos trabajado, pues no nos han enseñado a conocerlo,  mucho menos a gestionarlo. Asi que  observar el mensaje que nos da el alimento de forma consciente hará que vayamos entendiendo lo que hay que hacer para saciar el hambre emocional y no con la comida del cuerpo físico.

El alimento de las emociones puede ser bailar, cantar, reir, meditar, escribir  lo que sentimos, ver un amanecer, una puesta de sol, convivir con amigos, perdonar, el optimismo, la gratitud …

Mientras que el alimento mental se nutre de pensamientos positivos, lecturas, desafíos, viajes; aprendiendo cosas nuevas: un idioma, un instrumento, acerca de un hobbie…

Asi que sabiendo que hay que alimentar los tres cuerpos será más fácil saber qué tipo de hambre tenemos, y que los tres cuerpos se tienen que alimentar diario. Es cuestión de escucharnos y tener la claridad de ello para dar el alimento de calidad que cada cual requiere, de esta manera tendremos el anhelado equilibrio mente-cuerpo-espíritu.

 

*Mens sana in corpore sano, y viceversa. *Próximamente en Culinary habrá un diplomado de gestión de proyectos culinarios saludables, no te lo pierdas. Correo:  info@culinaryartschool.edu.mx
 

 

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