¿Garantiza algo ser buen padre?

¿Garantiza algo ser buen padre?

POR MARU LOZANO

En esta ocasión, nuestro soplón es un pedagogo de 61 años, quien ya tiene hijos grandes, pero al casarse de nuevo, ahora tiene un niño de 12 años. Él nos comparte sus técnicas para educar, combinando la pedagogía y la tecnología. La pregunta es: ¿si educamos bien, habrá garantía de que el hijo será bueno?

¿Qué significa ser pedagogo?
Significa educar a los menores siendo maestro, nosotros tenemos conocimientos psicosociales. Algo importante es que nosotros nos dedicamos a la planificación, acción y evaluación de programas educativos.

¿A qué te dedicas?
En este momento tengo mi escuela, primaria y secundaria; la dirijo cien por ciento.

¿Qué tenemos que hacer para educar bien?
Primero tienes que ser optimista. Un papá usualmente es fatalista, y educa anteponiendo las desventajas, inconvenientes y peligros que hay en la vida. Con esta actitud enviamos mensajes contradictorios, y luego, si licuamos los nervios, gritos, histerias y sombra de las mamás, ¡imagínate!

¿Te estorba tu mujer para educar?
A veces sí. Es sobreprotectora y me quita autoridad. No me gusta que si nuestro hijo olvida algo, ella se lo lleve a la escuela. Lo consiente mucho, y no nada más las madres son consentidoras, las maestras también, lo veo en mi escuela. Sí, las mujeres tienen mucha más visión, pero ensombrecida por sus miedos y por sus creencias. En cambio, en los grupos donde tenemos maestros hombres, los grupos son más autónomos, se auto-regulan y los resultados son diferentes.

Si pudieras repartir herramientas a los padres de familia, ¿cuáles serían?
Serían cuatro: Cariño, exigencia, comunicación y tecnología. Hoy día veo que los papás de mis alumnos son escapistas, y nos dejan a nosotros en las escuelas, la responsabilidad de todo. Yo pude ser padre más fácil antes, mis hijos grandes nunca tuvieron de dos sopas, y era incuestionable cualquier orden o asignación. Ahora, ni con mi hijo ni con los alumnos es sencillo, y no por ellos. Date cuenta que los chicos son los mismos, los que hemos cambiado somos los adultos. También considero que todos debemos actualizarnos en la era digital. Seamos aprendices digitales y potentes constantemente.

¿Qué estamos haciendo mal?

Es que hemos cambiado el rol de padres por el de amigos. Igual los maestros, se han convertido en colegas, y ¿sabes qué pasa con los chicos así?, en casa los dejamos huérfanos, y en la escuela los dejamos a la deriva. Con estas actitudes nuestras, ellos se sienten inseguros, desprotegidos, y nadie quiere andar tambaleante, así que mejor, ¡se sientan! Literal, así están hoy. Quien les hace sentir poderosos y fascinados, es una consola o un dispositivo. Fomenta entonces juegos de mesa en familia, al menos una vez al mes.

¿No resulta obsoleta la educación lineal y tradicional?

Es sencillo: Siempre debe haber reglas hechas por los adultos, y consecuencias consensuadas por chicos y grandes. Los adultos sólo deben sostenerse en acuerdos y plazos, y para eso no es necesario amenazar ni gritar, simplemente ejecutar. En casa se determina una tarea doméstica, y entre todos la penalidad de no cumplirla. En la escuela lo mismo, el maestro pone las reglas, y a un lado las sanciones diseñadas por el grupo de alumnos.

Entonces ¿cómo recuperar la autoridad?
Es que los muchachos de hoy parecen no reconocerla. La autoridad es en la casa, y la educación en la escuela.

¿No es al contrario?

No. Tú y yo hemos pasado de tener miedo a nuestros padres, a tener miedo a nuestros hijos, y para recuperar la paz, sólo hay que comunicar las reglas y normas con cariño, y exigir su cumplimiento con constancia. Las reglas se ajustan y se revisan conforme van creciendo y cambiando, pero no se diseñan junto con ellos: las consecuencias sí, las normas no.

¿Qué con los valores?

La educación espiritual es importante. Echarse un clavado a los derechos humanos, que envuelven los valores morales, y buscar centros educativos que fomenten dicha práctica. En casa, la congruencia y la constancia les afianzará.

¿Cómo lograr que obedezcan?

Si en casa se respeta la autoridad, es decir, las reglas, y no hay vuelta de hoja, en la escuela se podrá educarles en las ciencias, en las artes, en idiomas, en convivencia, etc. Por eso te decía que en la casa es donde se debe aplicar la autoridad, y en la escuela educación. Pero resulta que la autoridad no exige a los hijos, sino que va a las escuelas a exigir a los maestros que sean flexibles para que no haya traumas, es decir, quieren que seamos como ellos lo son en casa.

Si le digo que hace algo mal, le pego o le digo “no”, ¿se trauman?

Amar es limitar, así se estructura su mundo y ayuda para disipar miedos. ¡Déjalo que cargue bolsas del supermercado!, pero si lo sobreproteges y no lo dejas libre, verás que en cuanto tenga que enfrentar algo sentirá miedo, pero si en el otro extremo le has permitido absolutamente todo, será insolente pretendiendo que todo adulto esté a su servicio.

¿Me garantizas que si hago eso mi hijo saldrá bien?

Eres el punto de referencia, tu ejemplo y tu energía le está formando chueco o derecho. Sin embargo, tu hijo es una persona diferente, con misión de vida y experiencias en ambientes que a él le tocará vivir. Un joven nunca es garantía porque son impredecibles, dependerá de su entorno y circunstancias, así que ¡a monitorear! no hay de otra. Todos en casa tienen derechos y deberes. Sólo recuerda de cuando en cuando en la mesa, estando reunidos, los deberes y los “cómos” primero entre los adultos.

¿Qué debe hacer la mujer?
No solapar, entrar en el círculo de autoridad porque eso es amar, exigir y comunicar congruencia. Seguramente con su influencia y visión, los hijos saldrán a recibir excelente educación, y no habría porqué no ser adultos plenos, exitosos y felices.

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