Gabriela Melchum, al frente de Hacienda Guadalupe, un ejemplo de trabajo y perseverancia

Gabriela Melchum, al frente de Hacienda Guadalupe, un ejemplo de trabajo y perseverancia
Por Mónica Márquez

Actualmente, el Valle de Guadalupe se encuentra en uno de sus mejores momentos, mucho se habla de sus viñedos, sus lugares y sus vinos. En este mágico lugar se encuentra el hotel Hacienda Guadalupe encabezado por la ensenadense María Gabriela Melchum Cosío, una mujer que ha sabido sacar la casta y con mucho trabajo, constancia y esfuerzo ha consolidado un sueño que tuvo hace casi 10 años.

María Gabriela, médico de profesión pero chef de corazón, siempre ha tenido una visión empresarial muy clara, visión en la que su esposo Daniel Sánchez y sus hijas Paulina de 28 años y Carolina de 23 años la han apoyado.

“Nosotros vivimos en Estados Unidos mucho tiempo y un día decidimos comprar un terrero porque decíamos: ¨cuando nos retiremos aquí vamos a venir a hacer nuestra casita de campo¨, y se convirtió en esto, en Hacienda Guadalupe”.

El proyecto lo iniciaron ella y su esposo; en un inicio eran sólo seis habitaciones, pero se dieron cuenta que no era suficiente y decidieron construir seis más. La primera noche que tuvieron todo lleno, sus huéspedes buscaban dónde comer y de ahí surgió la necesidad de construir una cocina pequeña a un lado del hotel.

“En ese tiempo (en el 2007 aproximadamente) no había mercados cerca y empecé a sembrar mis hierbas: cilantro, romero, zanahoria, perejil, arúgula… cocinaba con lo que tenía a la mano, pero empezó a llegar gente de fuera que no eran huéspedes  y fue cuando vimos la necesidad de tener un restaurante más grande”, explicó.

Para cada uno de los proyectos que ella se ha propuesto ha requerido de mucha iniciativa, fuerza de voluntad y valor para salir adelante, agregó, pese a los comentarios de “cómo vas a invertir los ahorros de tu vida en un lugar donde no hay nada, sólo una carretera abandonada”.

 

Un gran reto

Hacer realidad y formar lo que hoy es Hacienda Guadalupe fue todo un reto para María Gabriela, quien ha tenido que superar diversas situaciones, “por ejemplo, cómo hacer que tu cliente se sienta como en casa, porque una cosa es que llegue al hotel y se acomode y otra que llegue y ya no se quiera ir, conseguir eso es como el premio a todo el esfuerzo que has hecho”. Compartió.

Sin duda, el mayor reto superado es el haber hecho realidad su sueño de la mano de su esposo y socio Daniel Sánchez, con quien ha trabajo para mantenerlo en el estándar de calidad que actualmente tiene.

“Para mí, poder hacer algo y que la gente diga que está delicioso es lo máximo, aunque no niego que me han pasado cosas. Un día me quedé sin postres y llegaron a comer unos huéspedes y en el proceso hice un pastel de queso con los sabores que tenía… lo metí al horno y me quedó feo, fue desastroso… pues ni modo, así lo saqué y estaba delicioso; era un postre imperfecto pero perfectamente bueno.

“Cualquier comida mientras esté buena y puedas transmitir ese sazón es comida buena, así sean unos sopes o frijoles o lo más elaborado que quieras hacer”, compartió.

De acuerdo con Gabriela Melchum, los comensales del Valle están buscando experimentar comida alternativa, lo que la motiva a ofrecer recetas muy originales preparadas con productos locales.

 

El éxito

Lograr el crecimiento de su negocio es sin duda un gran atino y éxito para Gaby, pero para consolidarlo ha sido muy importante su familia, especialmente el apoyo de su esposo Daniel, con quien se casó hace 29 años; el ser profesionales en su trabajo ha sido otra clave para lograr el éxito, cada uno asignado en diferente área.

Para que un proyecto triunfe se requiere constancia, perseverancia, tener aplomo y seguridad, pasión y entrega, aseguró, porque es necesario entregarse al trabajo para que éste se consolide.

“A veces nos sentamos y volteamos a ver todo y no sabemos en qué momento logramos todo esto”, expuso.

Hacienda Guadalupe se encuentra justo en ese pueblito que años atrás parecía no tener un futuro y ahora es uno de los sitios emblemáticos de Baja California; sin duda, el Valle de Guadalupe está en su mejor momento y esto es una victoria para todos los que forman parte de él.

Para Gaby, formar parte de este éxito del Valle “representa una visión que todos los que estamos ahorita en el Valle la hemos tenido, porque miramos más allá de un terreno desértico, de un pueblo apagado… miramos que este lugar tenía una esperanza”, puntualizó.

 

Su familia y negocio, mejores satisfacciones

La vida le ha dado muchas satisfacciones a Gabriela Melchum; en lo personal, que se han mantenido como familia, siempre unidos, trabajando en equipo; en lo profesional, el haber logrado concluir la mayor parte del proyecto y que éste sigue en pie como una empresa reconocida por la calidad en sus servicios y el buen trato.

“Si tienes una pasión por lo que tú quieres hacer, hay que hacerlo, sin importar lo que digan los demás, claro, siempre y cuando esté dentro de una situación favorecedora. Hay que soñarla e imaginarla e intensificarla, como todo lleva sacrificios pero como dice mi esposo “si las cosas fueran tan fáciles de hacer, cualquiera las haría”, precisó.

Su principal pasión es la cocina y después el comercio; desde chica, su papá le transmitió ese amor por preparar los alimentos. A los 10 años, por azahares del destino, le tocó hacer de comer e hizo unas calabacitas con queso, una experiencia que jamás olvidará, pues fue su primer platillo.

Sin duda, Gabriela Melchum es una persona que a través de su trabajo, visión empresarial, sencillez y perseverancia ha dejado muy en claro que los sueños sí se pueden hacer realidad y por ello, es una mujer ejemplo de inspiración.

“Si tienes una pasión por lo que tú quieres hacer, hay que hacerlo, sin importar lo que digan los demás, claro, siempre y cuando esté dentro de una situación favorecedora. Hay que soñarla e imaginarla e intensificarla, como todo lleva sacrificios pero como dice mi esposo “si las cosas fueran tan fáciles de hacer, cualquiera las haría”

 

 

Comentarios

comentarios