Estrés Postraumático

Estrés Postraumático

“Queda prohibido no buscar tu felicidad,

no vivir tu vida con una actitud positiva,

no pensar en que podemos ser mejores,

no sentir que sin ti este mundo no sería igual.”

Pablo Neruda

 

 POR GRACIELA JIMÉNEZ TREJO

Mientras cae la noche, sentir esta angustia que invade el cuerpo; dormir sin descansar; despertar a la mitad de la noche llorando o gritando de forma desesperada; sentir que la vida ya no vale la pena; estar enojados, aislarse, evitar todo contacto humano; pensar y actuar como si no existiera un futuro; vivir a la expectativa de volver a ser víctimas de algún suceso traumático del cual parece que no podemos escapar.

Existen una serie de eventos que pueden marcar nuestras vidas, pero algunos de estos podrían ser tan impactantes que nos dejaran sentimientos de angustia, dolor o sufrimiento, y dependiendo de la capacidad de resiliencia con la que contemos podamos seguir o no adelante con nuestras vidas.

 

¿Estrés Postraumático?

Pero ¿qué sucede cuando no es así?, ¿por qué será que algunas personas después de estar en un acontecimiento que les originó un gran estrés no pueden superarlo?, muy probablemente estas personas estén sufriendo un trastorno psiquiátrico llamado estrés postraumático.

El trastorno de estrés postraumático se origina después de que la persona haya estado  involucrada en una situación dramática como por ejemplo: un desastre natural (tsunami, terremoto, inundación, huracanes, etc.), encuentros bélicos (guerras, atentados, terrorismo, etc.), violación, robos, accidentes; en pocas palabras, en alguna situación dramática y traumática, donde caigan en cuenta de que su vida o la vida de sus seres queridos corre peligro.

 

Los síntomas que se presentan son:

  • Recuerdos intrusivos relacionados al evento, los que se pueden relacionar con pesadillas del suceso, gran angustia al tener contacto con alguna situación o lugar similar, al lugar del evento traumático.
  • Las conductas de evitación. Como su nombre lo indica, tiene que ver con evitar todo lo que se pueda relacionar al evento, por ejemplo no hablar del tema o no ir al lugar donde se de vivió dicha situación.
  • Reacciones fisiológicas: taquicardia, sudoración, entumecimiento, etc., al encontrarse expuestos a situaciones relacionadas al suceso.
  • Incapacidad para recordar el suceso.
  • Creencias o expectativas negativas persistentes y exageradas sobre uno mismo, los demás o el mundo. Ejemplo, pensar: Estoy mal, no puedo confiar en nadie, el mundo es peligroso.
  • Sentir miedo, terror, enfado, culpa, vergüenza.
  • Disminución importante del interés o participación en actividades significativas, como por ejemplo ya no ir a reuniones familiares.
  • Incapacidad para experimentar felicidad, satisfacción o sentimientos amorosos.
  • Se encuentran irritables o con arrebatos de furia la mayor parte del tiempo, como por ejemplo pueden enojarse al más mínimo estímulo.
  • En ocasiones se pueden tornar violentos.
  • Pueden presentar comportamiento imprudente o autodestructivo.
  • Pueden tener sobresaltos; siempre se encuentran hiper-vigilantes.
  • Presentan problemas para concentrarse, se distraen con facilidad.
  • Tienen alteraciones del sueño, ya sea problemas para conciliar el sueño, mantenerlo o presentan sueño inquieto.

Como se puede observar son una gran gama de síntomas. La persona que sufre trastorno de estrés postraumático no necesariamente identifica con exactitud todos los síntomas, y en algunas ocasiones lo que más prevalece son los cambios en el estado de ánimo, así como las conductas de evitación, y el recordar de forma frecuente el suceso.

 

¿Cuándo diagnosticarse?

El diagnóstico se debe de hacer cuando la persona presenta la mayoría de los síntomas antes enlistados, y cuando exista un evento traumático previo. Si estamos hablando de que se presenta cuando todavía no han pasado siquiera 30 días, estamos hablando de estrés agudo, sin embargo si rebasa este tiempo ya se denomina estrés postraumático.

 

¿Tiene cura el estrés post-traumático?

Afortunadamente existe tratamiento con base en psicofármacos y terapia, por lo que es importante acudir tanto con un médico psiquiatra como con un psicólogo, con el fin de realizar una detección oportuna, y dar un tratamiento adecuado.

Cabe destacar que una parte sustancial en cuanto al tratamiento es la prevención, es decir: el no esperarse a que se presenten los síntomas, y dar apoyo psicológico a las personas que hayan estado o hayan sufrido de algún evento traumático, ello con el propósito de que no desarrollen estrés postraumático.

En relación a quiénes podrían desarrollarlo, puede influir la personalidad, la situación vital por la cual está viviendo la persona, eventos traumáticos previos, el nulo o poco apoyo familiar o al contrario, y por supuesto los recursos para afrontar el trauma.

Es importante saber que no todas las personas que sufren algún evento catastrófico van a desarrollar dicho trastorno, pues algunas personas pueden sólo pasar por un periodo de adaptación, sin embargo existe un porcentaje que aunque bajo es importante, pues el 2% de la población sí lo desarrollará, así que es importante que reciba atención médica si presenta algún síntoma de los que fueron mencionados en este artículo.

*La autora es Médico Psiquiatra.

 

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