El Bullying siempre ha existido, entonces, ¿por qué hablar del tema?

El Bullying siempre ha existido, entonces, ¿por qué hablar del tema?

El Bullying siempre ha existido, entonces, ¿por qué hablar del tema?

“La violencia es el miedo a los ideales de los demás”

Mahatma Gandhi.

POR GRACIELA JIMÉNEZ

 

Cuando hablamos de la infancia, los principales recuerdos que invaden la cabeza son relacionados a la vida escolar; todo el tiempo invertido en el pupitre frente a los libros y cuadernos de apuntes; el trato de nuestros profesores, las clases y horarios de recreo, pero en particular pensamos en nuestros compañeros, amistades de la infancia o en aquellas personas que nos molestaron.

En las aulas siempre han existido niños que molestan a otros, aquellos que se comportan de manera autoritaria sin respetar a los otros, ofendiendo a través de imponer apelativos, burlándose o agrediendo físicamente. Este tipo de conductas se han incrementado en los últimos años, generando interés en los padres de familia, docentes y administrativos de las instituciones educativas.

En los últimos años a este fenómeno se le han brindado diversos términos, siendo más reconocido el del bullying, que consiste en una forma de violencia entre estudiantes dentro de un ambiente educativo, provocando conductas discriminatorias por diferentes características como: la orientación sexual, identidad de género, etnia, sexo, discapacidad, creencias religiosas, o en muchas ocasiones sin existir algún motivo en especial.

Se manifiesta a través de comportamientos repetitivos, con la intención de infringir daño por parte de una o varias personas hacia otra, que no es capaz de defenderse a sí misma. Este daño puede ser de tipo verbal, físico, psicológico, sexual, material o cibernético, deteriorando la convivencia, y provocando consecuencias negativas en el desarrollo del niño y del adolescente, en algunos casos incluso, interfiriendo en la vida adulta de la persona que es víctima del acoso.

 

En el bullying, las conductas presentan características generales

  • Es intencional: siempre el objetivo de la persona es causar dolor o sufrimiento.
  • Existe un desequilibrio de poder: esto quiere decir que el agresor es alguien intimidante, y la víctima se percibe como vulnerable o desprotegida.
  • Es repetida y continua: el bullying nunca va a ser un fenómeno o acto aislado.
  • Se presenta en la relación entre padres o estudiantes.

 

El bullying pues, se puede manifestar de diversas maneras, que se pueden presentan por separado o combinadas:

  • Cyber-bullying: Se utilizan las redes sociales, mensajes de texto o internet, para agredir a una persona, a través de compartir imágenes íntimas o información personal.
  • Violencia física: Se presenta toda acción encaminada a lesionar la integridad física de la persona, a través de golpes, patadas, pellizcos, empujones o de jalar el cabello.
  • Material: En este tipo se realizan acciones que tienen como objetivo dañar, destruir o tomar sin su consentimiento, las pertenencias de una persona.
  • Violencia psicológica: Involucran todas las acciones que provocan una lesión a la integridad emocional de la persona: humillar, intimidar, excluir o aplicar la “ley del hielo”.
  • Violencia verbal: Son las manifestaciones a través del uso del lenguaje, cuyo objetivo es agredir a otra persona, insultarla, calumniarla, realizar comentarios despectivos o discriminatorios sobre ésta.
  • Violencia sexual: Aquí encontramos comentarios, insinuaciones y amenazas con contenido sexual

 

En el bullying se pueden identificar tres participantes, la víctima, el victimario y los observadores:

LA VÍCTIMA (estudiante violentado) es en quien se ejerce la violencia, por poseer características diferentes al grupo, por lo                que al sufrir violencia puede manifestar diferentes síntomas o conductas, como son problemas en el sueño (insomnio, pesadillas), alteraciones gastrointestinales, diversos o molestias (dolor de cabeza, de estómago o cansancio), miedo, desconfianza, irritabilidad, aislamiento, desinterés, bajo rendimiento escolar, destructibilidad, actitud negativa hacia la escuela, deserción escolar, provocarse autolesiones y tener baja autoestima, entre otras cosas.

EL AGRESOR O AGRESORES, son quienes ejercen la violencia. Pueden ser personas bromistas, impulsivas, manipuladores, con poca tolerancia a la frustración, con baja autoestima, sin embargo, la pueden enmascarar; su conducta llega a ser de protección hacia sus seguidores. Se les dificulta seguir normas, también pueden cursar con ausentismo escolar o en algunos casos con deserción, sin embargo, uno de los puntos de gran relevancia, es que cursa con pobre o nula empatía, por lo que es común que no presenten culpabilidad de sus actos. En muchas ocasiones el victimario ha sido observador o víctima de violencia en otro ámbito como en su casa.

LOS OBSERVADORES, son quienes se encuentran presenciando la violencia; pueden estar apoyando al agresor o desaprobando la acción, sin embargo, no realizan alguna denuncia. Como su nombre lo dice, sólo observan, ya sea por el miedo a que en algún momento pueden ser también agredidos, o porque ven la violencia como una conducta normal.

 

Es importante como padres estar atentos al comportamiento de nuestros hijos, ser muy observadores a sus cambios de conducta, y no sólo pensar que son actitudes propias de la edad, así mismo no debemos de normalizar una conducta violenta o desestimarla, diciendo, por ejemplo, que el bullying siempre ha existido, pero con otros nombres. Ello no quiere decir que debe ser algo normal o permitido. Tampoco es de gran ayuda negarnos a su existencia o etiquetar a las víctimas como débiles.

La violencia siempre será un acto que merece atención y la importancia debida. En algunos casos el bullying ha llegado a consecuencias fatales, por lo que está demás el solicitar ayuda, se trate de una víctima, un victimario u observador.

 

*La autora es Médico Psiquiatra

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