“Diferentes si, Indiferentes nunca”

“Diferentes si, Indiferentes nunca”

POR MAYRA MEDINA DE HIJAR
Todos somos tan únicos, tan distintos como los copos de la nieve, como las rocas o como cada uno de los pelos de un felino. No existen entonces dos seres que puedan ocupar el mismo espacio o el mismo rol dentro de una relación.
Somos seres con particularidades y conductas marcadas por la biología, otras por la educación, la cultura, la sociedad, o el sistema de creencias, que al iniciar una relación afectiva no somos tan conscientes de todo esto, ni en nosotros, ni en la otra persona.
Nuestras diferencias determinan algunas conductas, y por ello las relaciones junto con su sano desarrollo, van tomando ciertos toques conflictivos, así como una marcada incomprensión e intolerancia entre las personas.
No hay que dejarse llevar por la ley de “polos opuestos” adoptada para las relaciones, ni creamos que coincidir es aburrido, o que ser diferentes es igual a intolerancia o búsqueda constante de dominio sobre el otro a través de luchas a muerte para imponer nuestra forma de pensar o de actuar. Se trata simplemente de aprender a empatizar.

Beneficios de las diferencias
Ser diferentes además de que nos individualiza, nos ofrece muchas ventajas como por ejemplo: favorecer la creatividad, fomentar la tolerancia, y provocar la humildad desde el autoconocimiento. Aunque podemos tener diferencias dentro de una familia entre los hermanos, entre padres y con los hijos, nos centraremos en las diferencias entre la pareja y en algunos de los beneficios que podemos aprovechar juntos:
Aprendizaje
Si pensamos diferente, entonces tenemos la oportunidad de defender nuestras opiniones, de crear un conflicto y discutir puntos. Hacer esto nos ayuda a enriquecernos mutuamente, y podemos adaptarnos a entornos y situaciones específicos.
Complementariedad
Las diferencias entre una pareja permiten complementarse juntos de forma productiva pues cada uno aportará algo a la relación, a la solución de un problema o al proyecto de vida en común, abriendo en el otro compañero un panorama distinto para percibir los eventos cotidianos desde el punto de vista de su pareja, si bien, no para hacerlos propios (a menos que así lo decida) pero sí para comprender otra manera de pensar.
Flexibilidad
El tratarse de manera especial, personalizada, respetando la individualidad, favorece que seamos flexibles para ir modificando y adaptándonos en la relación, a medida que el tiempo transcurre, con todos los cambios, experiencias y altibajos que ocurran.
Conciliación
No es suficiente con decir que somos diferentes, hay que reconocer que lo somos, y que aceptamos y tenemos en cuenta siempre esas diferencias; pues una vez que las aceptamos, debemos respetarlas, y cuando llegan a ser tan opuestas entre sí, debemos buscar conciliarlas, usando todos los recursos a nuestro alcance.
Diálogo
Es la herramienta básica para poder conciliar las diferencias. Es la forma esencial y natural para que la vida en una relación se desarrolle sanamente. Dialogar nos da la oportunidad de expresarnos verbal y no verbalmente, y escuchando, retroalimentándonos para aprender del otro y con el otro. Permite además el compartir nuestras experiencias, valores, pensamientos y sentimientos respecto al mundo que nos rodea como personas y pareja.
Amor y compromiso
Si hay diálogo y éste enriquece a la relación, entonces se mantiene la pasión activa; en cambio si no hay diálogo, la pasión se enfriará y el compromiso entre ambos se debilitará. Por lo tanto, dialogar es la única forma de comprenderse, de enriquecerse, de avivar la pasión y de comprometerse siendo conciliadores, flexibles, complementándose en las diferencias mutuas, y aprendiendo a vivir en pareja.
Confianza
Sobre este aspecto se sostienen la mayoría de las relaciones. Si ambos integrantes de la pareja no tienen confianza mutua, entonces cualquier forma de diálogo que intenten no tendrá suficiente valor, ni en su contenido ni en su veracidad. No está perdido todo, si aún hay interés y compromiso.
Nadie dijo que era fácil
Es verdad, dialogar puede no ser sencillo cuando pensamos diferente, pero definitivamente es necesario hacerlo, ya que nos ayudará para alcanzar la verdadera intimidad. Busquen asesoría profesional, si solos no están teniendo resultados. Vivir un correcto proceso terapéutico de pareja les permitirá aprender desde el afecto, la aprobación, la empatía, el silencio y el conocimiento mutuo, sin emitir juicios duros que solamente reafirmen lo frustrados que puedan sentirse al estar en una relación donde constantemente las diferencias no se comprenden, como si las tuviéramos a propósito.
Recuerden esto muy bien: sépanse, siéntanse y busquen juntos beneficiarse de sus pocas o muchas diferencias, pero nunca se muestren distantes por su indiferencia, así no se crece.

* La autora es Licenciada en Psicología Familiar. Psicoterapeuta Familiar y de Pareja.
Tanatología.

Contacto:
Portal: www.psicofamiliaypareja.com
Facebook: psic.mayra.medina

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