“¡Cuidado! Padres trabajando”

“¡Cuidado! Padres trabajando”

Por Psic. Mayra Medina De Hijar

Actualmente existen mujeres que tienen menos hijos y muchas más están decidiendo no tenerlos. La maternidad se ve ya más en edades avanzadas, comparada con las de nuestras propias madres y abuelas, y aunque la participación del hombre en la crianza es menor que la de las madres, es cada día mayor si los comparamos con hombres de generaciones anteriores.

En una pareja con hijos, ambos interpretan un rol de manera activa y/o pasiva según las funciones que cumpla con la familia, y dependiendo de los derechos y obligaciones marcados socialmente, e influenciados por el género e inculcados por la familia de origen. Ese rol o papel permite la vinculación, comunicación, explicación, interpretación y comprensión de la dinámica diaria en casa.

 

Proveer y cuidar

Dos de las funciones más notables de la pareja con hijos son: proveeduría económica y cuidado de los hijos. Pero ¿qué sucede entonces, cuando estas dos funciones son cubiertas por ambos? ¿Cómo manejar el estrés generado?

 

Estrés del trabajo y casa… en cama

Cuando los dos trabajan, existe una clara preocupación por poder contar con el tiempo deseado para estar en familia y cubrir juntos las actividades del hogar. Las parejas que trabajan pueden estar limitadas de tiempo y terminan llevando los problemas laborales a casa. Puede incluso existir entre ambos rivalidades, reproche y frustración por no cumplir las necesidades de los hijos como esperaban. El ritmo de trabajo y las emociones por el estrés generado traspasan y llegan muchas veces hasta la cama.

Por el contrario, si los dos combinan las funciones laborales y de crianza, tendrán beneficios en su salud mental y física, fortaleciendo así su relación. Todos esos beneficios dependerán del número de funciones que cada uno realice en casa y con los hijos, del tiempo que inviertan en cada actividad, de lo exigente que esto se convierta para cada uno y de qué tan claros sean en sus propias ideas relacionadas a género.

Deben acordar juntos qué sí hace el hombre/papá y qué no hace, e igualmente la mujer/mamá. No establecer funciones, actividades ni roles de género claros y aceptados por ambos, traerá sin duda, altos niveles de estrés.

 

Acuerdos antiestrés

Cómo parte del compromiso de una pareja donde ambos trabajan, estos son algunos acuerdos que juntos llegan a establecer para disminuir el estrés:

  • Cuando uno de los ingresos es más estable y mayor al del otro, deciden qué trabajo es más prioritario y pueden incluso, cambiar los roles tradicionales por: “mamá proveedora – papá cuidador”. Un ejemplo: parejas jóvenes que llegan a otras ciudades por trabajo, sin tener ahí familiares o personas de confianza que cuiden de sus hijos y dónde la madre tiene un trabajo mejor pagado y/o estable, deciden que el padre sea quien esté al cuidado del hogar y los hijos; pudiendo él también trabajar desde casa o no.
  • La reducción del ritmo de trabajo en los primeros años de la crianza de los hijos, es algo que decide hacer regularmente la mujer.
  • Aprovechan las disposiciones legales, prestaciones y cualquier acuerdo establecido en el lugar de trabajo, donde exista apoyo a los padres de familia.
  • Mantienen fuertes sus redes de apoyo familiares como: abuelos que cuiden de los nietos, niñeras, amistades, instituciones de cuidado infantil públicas o privadas, etc. para disminuir el estrés por cuidado, cuando a la pareja no les sea posible.
  • Y si los dos tienen trabajo o profesiones estables y con muy altos ingresos, los niveles de estrés pueden ser menores, al menos en lo económico y servicios, pero seguramente el mayor reto será la administración y calidad del tiempo para convivir sanamente en familia.

La autora es Licenciada en Psicología Familiar. Psicoterapeuta Familiar y de Pareja.

 

correo: www.psicofamiliaypareja.com

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