¡Cuidado con los juegos en mesas giratorias! La sensación de los juegos como “Charlie, Charlie” y/o la Ouija

¡Cuidado con los juegos en mesas giratorias!  La sensación de los juegos como “Charlie, Charlie” y/o la Ouija

Por Padre Jorge Echegollén Flores

Parte 2 y última

A pesar de que se quiera minimizar el asunto y tratarlo en los medios de comunicación como un asunto de chicos “sin quehacer”, en realidad hay un latente peligro en ello, dado que es una clara obsesión por parte de mucha gente de querer “tentar a Dios”, quizás sin querer o sin saberlo, entrando en un mundo de adivinación y de espiritismo, que muy veladamente, entre risa y risa, se va metiendo en la mente de muchos niños y adolescentes.

De hecho en una entrevista para el portal ACI Prensa, un sacerdote católico de la diócesis de Alcalá de Henares (España), precisó que no necesariamente los asiduos a esta práctica pueden quedar “posesos”, pero el espíritu involucrado sí se quedaría cerca de ellos por algún tiempo. Sentenció que el aumento en la demanda de este supuesto juego podría originar “consecuencias mucho peores por parte de los demonios” a la persona o personas que lo practiquen.

Además, advirtió, que la práctica de este supuesto juego “hará que otros se comiencen a introducir en una comunicación ya más frecuente. Y entonces sí que la persona puede sufrir”.

Si bien pareciera que Charlie, Charlie (el juego), es inofensivo, hay juegos que sí son verdaderamente diabólicos y que no hay la menor duda de que hay que evitarlos definitivamente.

3) El Peligro de la Ouija

Actualmente la ouija es uno de los juegos más difundidos entre los jóvenes, atraídos por lo misterioso, lo oculto, se inmiscuyen consciente e inconscientemente, los daños son tan bien difundidos que en realidad no quedaría intención alguna para jugarlo pero hoy nuestro mundo tiene una gran ausencia de Dios.

Para los Cristianos es importante saber porque no es permitido el juego de la ouija: El Primer Mandamiento prohíbe invocar espíritus. El Rey Saúl recurrió a una mujer para conjurar el espíritu del difunto profeta Samuel y fue castigado por Dios (Cf. 1 Samuel 28: 8-17). Se trata del pecado de adivinación: querer “desvelar” el porvenir recurriendo a espíritus (que en realidad son demonios).

Conclusión: No debemos buscar conocer sino lo que Dios nos quiera revelar, ya sea por medio del uso natural de la razón sometida a Dios o por su revelación. Siendo mucho más inteligente que nosotros, el demonio tiene conocimientos que nos parecen maravillosos pero que los utiliza para atraparnos y engañarnos. Puede además imitar voces y apariencias de personas que han muerto.

Hay que advertir que, aunque se use la ouija por curiosidad, se está abriendo camino para el demonio y no es de extrañar que la persona quede espiritualmente afectada. Los resultados pueden ser, por ejemplo, dificultades posteriores en la oración, fantasías, obsesiones y otras opresiones mentales.

 

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