Claudia Horta, plena y feliz, pero va por más

Claudia Horta, plena y feliz, pero va por más

Claudia Horta, plena y feliz, pero va por más

POR ANA PATRICIA VALAY

Claudia Horta es una mujer a la que el éxito le sienta muy bien. Se le ve radiante y feliz, plena. Disfruta como nunca de sus dos jóvenes hijas, y goza lo que pocas: un matrimonio de 24 años donde han combinado también los negocios. Su más reciente logro como emprendedora y empresaria, es el de ser la primera mexicana en ganar doble medalla de oro en un concurso de enólogas en España, y su inclusión al Paseo de la Fama de Tijuana, como mujer en el mundo del vino.

 

Un poco de su historia

Claudia nació en Ensenada, B.C., y egresó de Cetys Universidad de contador público; tiempo después obtuvo una especialidad en finanzas, ambas con mención honorífica. Dada su trayectoria como empresaria y su obtención de medallas, su alma mater la nominó ORGULLO CETYS.

Junto con su esposo Sergio, incursionó hace 23 años, en negocios de diversos giros: deportivo con Sportsfan, del que tienen ya 26 tiendas, y restaurantero con Baja Terra y Baja Artesanal. Además, se metió de lleno a hacer su propio vino, creando la vinícola Casta de Vinos, en el Valle de Guadalupe, y especializándose como Sommelier y winemaker.

Hasta hoy, sus vinos han obtenido 46 medallas, doble oro, plata y bronce en concursos internacionales como Bacchus en España, IWSC en Inglaterra, CINVE España, Challenge International Du Vin en Francia, Concours Mondial de Bruxelles en Bruxellas, y Vino y Mujer en España.

De sus negocios Claudia platica que todos han iniciado para satisfacer una necesidad y prácticamente como un hobbie, pero que la pasión es lo que los ha transformado en negocios prósperos.

 

¿Cómo describirías el momento que estás viviendo ahorita?

—Cada momento tiene su faceta, empezamos por la principal que es ser mujer, ser mamá y esposa. Creo que, como mamá, no puedo juzgar si soy buena madre o si estoy en lo correcto educando a mis hijas, pero lo que si te digo es que hasta ahorita me siento satisfecha de educar a unas niñas, ahora jovencitas, que están cada una tomando su camino por lo cual quieren hacer algo en la vida. Las veo como unas mujeres convencidas de su integridad como personas.

—Como esposa, creo que “trabajar en ello” nunca acaba; a la que diga que su matrimonio es perfecto, no le creo nada -suelta la carcajada-, eso de pintar que la mujer es la más feliz, pues no… ni él, ni yo…. nuestro matrimonio ha sido entre altas y bajas, pero creo que, a estas alturas, después de 24 años de casados, ya conoces bien a tu esposo, tu compañero, tu amigo y tu amante, y siempre habrá algo que no terminas de conocer.

 

¿Cuál fue la parte más difícil de hacer equipo entre ustedes dos?

—Es como si tuvieras dos matrimonios. En tu casa, tu esposo y tus hijas, y en el otro, el negocio. Al principio es una lucha de poder. Los dos con carrera y con especialidad, y buenas calificaciones en la escuela. Lo cierto es que, si no sabes separar tu etapa emocional y tu etapa como profesional, la verdad es imposible llevar un negocio. Y la parte más difícil fue la financiera, pero bueno, después logramos entendernos para poder hacer equipo. En cuanto logramos ponernos de acuerdo, logramos paz como socios. Nos costó también porque empezamos desde abajo; nuestros negocios no fueron heredados, iniciamos con poco capital propio, y como socios, aprendimos a respetarnos y complementarnos.

 

Hoy, tus negocios van viento en popa, pero pasaron por momentos muy difíciles.

—Sí… En 2007 fue la devaluación; las rentas se fueron hasta el tope, las deudas y las cuentas con proveedores eran en dólares, y yo decía: ¡¿cómo las voy a pagar?!

—Otro momento difícil fue en 2006, época de secuestros en Tijuana, ¡horrible! También un momento que ha marcado mi vida como empresaria, es cuando decidimos vender un porcentaje de la empresa (sports fan) y la primera negociación no fue la mejor, pues nuestros socios quisieron quedarse con los negocios. Pagamos un dineral a licenciados, fue algo muy fuerte, que no puedas entrar a tu propio negocio, que no existas, pero luchamos hasta el final.  Es muy doloroso cuando estás a punto de perderlo todo. Otro momento difícil es cuando mi padre fallece en 2013. También hubo un tema muy difícil con un problema de mi mama ese mismo año.

—Y con base a tu experiencia, ¿Qué consejos les darías a las mujeres que quieren emprender, sobresalir en los negocios?

—Yo siento que, si nosotros como mujeres no tenemos definido nuestro objetivo y nuestra meta final, nunca vamos a lograr nada. Yo creo que un objetivo puede estar primero basado en un sueño, pero ese sueño hay que empezar a tratar de descifrarlo. Y creo firmemente que, si no tienes pasión, nunca será un éxito tu negocio.

 

De tal palo tal astilla

Una de sus hijas, Ana Sofía Castañeda, quien estudia enología en España, también como su mamá, soñó con el éxito, y para ello trabajó. “Ella anheló sacarse una medalla. Ella me dijo quiero hacer vinos como ustedes, y mis hijas están haciendo un poco de lo que están viendo. ¡Hay que trabajar! ¡nada es gratis! Cualquier negocio es bueno si lo trabajas, si no lo dejas caer. Siempre va a haber tropiezos, no va a haber día en que no halla, pero si todo fuera fácil todo mundo lo haría”.

Me encanta compartir con los amigos del vino; me encantan las carnes asadas con mis compadres, ahí no hay negocios, sólo sonrisas, carrilla. ¡Me encanta viajar, y lo que más me encanta es correr!, algo que hago todos los días…

 

Ana Sofía, es ya considerada, la winemaker más jóven de México, y sigue los pasos de su madre pues ya obtuvo dos medallas de oro y una de plata en 2016, y acaba de ganar un Diamante en España, (medalla de oro) por su vino Flor de Roca.

Claudia dice estar muy orgullosa de lo que han logrado sus hijas, tanto Ana Sofía como Valeria, quien se fue en agosto a estudiar Administración Turística, también en España, y nos dice cómo quisiera que ellas la vieran.

“Yo quiero que mis hijas vean en mí a una persona honesta trabajadora, que pueda caminar con la frente en alto, y que te abren las puertas por ser una persona con principios”.

 

¿Cuál crees que es la clave Claudia, que te ha permitido llegar y mantenerte como empresaria?

—Considero que la clave es hacer una planeación estratégica de lo que quiero lograr en el año.

¿Algo que aparte de lo que haces te llene de satisfacción?

Ser maratonista y la filantropía.  Es mi faceta que no tenía, el sentirte que la gente te da bendiciones. Recibes tantas cosas tan bonitas que haces feliz a esa persona.

 

—Tú has dicho que es importante el equilibrio en la vida de una mujer emprendedora y empresaria, ¿Tú cómo te diviertes fuera del trabajo? 

—Me encanta correr con mis amigas.  Me encanta compartir con los amigos del vino, todas nuestras notas de críticas positivas, intercambiar opiniones diferentes, porque aprendo. Me encantan las carnes asadas con mis compadres; ahí no hay negocios, sólo sonrisas, carrilla. ¡Me encanta viajar, y lo que más me encanta es correr!, algo que hago todos los días! También leo mucho de vinos.

 

¿Y qué sigue?

—Todavía tengo dos proyectos más en puerta: Hacer un hotel en Valle, con un concepto diferente, y un proyecto que tengo para Europa, específicamente en Madrid, donde mi hija estudia enología; así me sentiré útil cuando la visite.

 

EN BREVE…

  • Vino Preferido: Chateau Margaux
  • Vino suyo preferido: Casta Tinta Mourvedre
  • Artículo Deportivo Indispensable: Tenis para correr
  • Fortaleza: Soy muy aguerrida, lo que empiezo lo termino.
  • Debilidad: La impuntualidad.

 

 

 

 

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