Ciencia y poesía, dos caras del vino

Ciencia y poesía, dos caras del vino

Ciencia y poesía, dos caras del vino

 POR ANA LAURA MARTÍNEZ

 

En estos tiempos en que aspiramos al conocimiento, se desconoce mucho acerca de la ciencia que hay detrás de un alimento tan cotidiano como lo es el vino.

El vino tiene mucha ciencia y de la buena; hay que asomarse a la red y encontrar que en tono divulgativo y sencillo hay mucho por degustar y lograr un buen maridaje.Hay artículos que van desde los beneficios de su ingesta hasta procedimientos que minimicen los riesgos del cambio climático en sus aspectos sensoriales.

En el mundo del vino específicamente en lo que se refiere a análisis sensorial, hay quienes se inclinan a la descripción casi científica, y esto tiene el mérito de seguir ciertas normas, y por el otro lado de la moneda están quienes hacen la interpretación algo muy personal y subjetivo, a veces hasta poético, que si bien puede ser imprecisa e incorrecta en el mundo de la normativa, da rienda suelta a las sensaciones que evocan por ejemplo a la poesía.

La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.

Refrán popular

Así que el polémico vino nos da la posibilidad de consumirlo por cuestiones de salud, y también leerlo y disfrutarlo para el alma.

La investigación científica sobre vino y los efectos en la salud ha crecido progresivamente a lo largo de los últimos 20 años. Concretamente, en 2019 se ha alcanzado un máximo histórico con más de Mil 230 artículos científicos publicados sobre vino y salud, recomendables lecturas para fundamentar el porqué incorporarlo en nuestro  estilo de vida.

Uno de los efectos del vino es que tomado con moderación, nos exalta a la alegría y al disfrute de la vida, a compartir con los amigos y alegrarnos por muchos motivos y porqué no, también a acompañarnos en las penas.

La magia que produce esta polifacética y ancestral bebida- patrimonio de la humanidad-, al pasar por los sentidos y tocar el alma, produce esos placenteros efectos en el estado de ánimo, y que dicho sea de paso ha estimulado a intelectuales y ha hecho que sea una de las bebidas más mencionadas en algunas de las páginas de los mejores exponentes de la literatura mundial.

Así que traer a Jorge Luis Borges, personaje de la literatura universal con su Soneto al vino es también una delicia.

 

Soneto del vino

Jorge Luis Borges

 

¿En qué reino, en qué siglo, bajo qué silenciosa
conjunción de los astros, en qué secreto día
que el mármol no ha salvado, surgió la valerosa
y singular idea de inventar la alegría?

Con otoños de oro la inventaron. El vino
fluye rojo a lo largo de las generaciones
como el río del tiempo y en el arduo camino
nos prodiga su música, su fuego y sus leones.

En la noche del júbilo o en la jornada adversa
exalta la alegría o mitiga el espanto
y el ditirambo nuevo que este día le canto

Otros lo cantaron el árabe y el persa.
Vino, enséñame el arte de ver mi propia historia
como si ésta ya fuera ceniza en la memoria.

 

 

 

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