Acercándonos a personas con discapacidad

Acercándonos a personas con discapacidad
Por José Carlos Telleache

 

¿Qué distingue a un ser humano de otro? Son los rasgos físicos, las capacidades físicas o intelectuales o quizás sus preferencias sexuales?

Al final del día, todos somos iguales y ninguno tenemos derecho de juzgarnos como seres humanos. Cada uno fuimos creados únicos con un propósito especial. Todos tenemos talentos, virtudes, fallas y áreas que desarrollar.

Con el tiempo, los humanos hemos formado un estereotipo de un ser “normal” cuando no existe tal cosa. Quiero aprovechar este espacio para tocar un tema muy delicado, frecuentemente evitado por la sociedad al no saber cómo abordarlo, me refiero al tema de las personas con discapacidad.
Primero me gustaría definir el término de discapacidad. La Organización Mundial de la Salud ofrece esta definición: discapacidad o incapacidad es cualquier restricción o impedimento de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera normal para el ser humano. La discapacidad se caracteriza por excesos o insuficiencias en el desempeño de una actividad rutinaria normal, los cuales pueden ser temporales o permanentes, reversibles o surgir como consecuencia directa de la deficiencia o como una respuesta del propio individuo, sobre todo la psicológica, o carencias físicas, sensoriales o de otro tipo.
En el diccionario común simplemente dice: limitación para llevar a cabo ciertas actividades provocada por alguna deficiencia física o psicológica.
Derribar esa barrera de ignorancia es un trabajo de dos partes. Tanto la sociedad necesita una apertura mayor en su aceptación de todas las personas como uno solo y las personas con discapacidad tener una disposición de enseñarle a los demás como saludar y dirigirse a ellos.
Personas con discapacidad y sus familiares han pasado por pruebas de vida difíciles que les han permitido desarrollar nuevas habilidades y creado una fortaleza mental y emocional excepcional. Son un verdadero ejemplo de vida a seguir. Abre tu mente al mundo de posibilidades en lugar de enfocarte en las limitaciones.
Si somos honestos, todos tenemos alguna limitación, ya sea física o psicológica. Y la manera perfecta de tratar a un familiar, amigo, conocido o persona con discapacidad es tal cual nos gustaría que nos traten a nosotros.
Recuerda no hacer acepción de personas y amar a tu prójimo como a ti mismo.

 

El autor es consejero de profesión, conferencista y motivador. Un accidente automovilístico lo dejó cuadripléjico a los 16 años.

Comentarios

comentarios