Así como las computadoras almacenan programas en su sistema operativo que determinan la capacidad y el alcance de sus funciones, de la misma manera nuestro sistema operativo responde a la programación almacenada desde nuestro cuerpo-mente a través de nuestras experiencias

Por Adriana Reid 

 

El mes pasado te propuse ser un ingeniero/a en tu software humano, hablamos sobre la configuración de nuestra mente subconsciente y que esta juega un papel muy importante en nuestros hábitos, ya que guardamos creencias y mecanismos de defensa que en su momento nos ayudaron a sobrevivir. 

El cerebro como órgano que nos mantiene vivos rige todas nuestras funciones vitales y a la vez, con la ayuda de la mente, opera como una grabadora, almacena patrones de energía e información en forma de recuerdos; nuestros sentimientos, percepciones, puntos de vista, acuerdos y resoluciones responden a situaciones y experiencias que ya sucedieron. En otras palabras, nos protege de lo que en su momento creímos como peligroso. 

 

¿Qué significa ser un/a Ingeniero/a en software humano?

Adopté el término software humano cuando trabajé con veteranos de guerra. Explicar el alcance de nuestra labor no era tarea sencilla, utilizamos una analogía con el funcionamiento de las computadoras. 

Así como las computadoras almacenan programas en su sistema operativo que determinan la capacidad y el alcance de sus funciones, de la misma manera nuestro sistema operativo responde a la programación almacenada desde nuestro cuerpo-mente a través de nuestras experiencias.

En el ámbito de la tecnología, en sistemas computacionales existen ingenieros especialistas encargados de desarrollar los programas que hacen posible la ejecución de tareas específicas. Nuestra naturaleza humana está diseñada para realizar las mismas funciones y tenemos la capacidad innata de decodificar y reprogramar.

 

Vacía tus “archivos”

La propuesta de convertirte en un observador de tu mente o en ingeniero/a de tu software humano consiste en desarrollar la habilidad de reprogramar y vaciar o enviar archivos o creencias limitantes a la papelera de reciclaje, tal y como lo haces con los archivos de tu computadora que ya no necesitas.

Toma en cuenta que estas creencias en su momento fueron útiles y contribuían a tu supervivencia, por lo que a veces resulta complejo reprogramarlas. Esta complejidad es obra de tu cerebro que envía señales distorsionadas, algo así como: “¿Estás seguro/a?, esta creencia que quieres cambiar, te mantuvo vivo/a en su momento”. A esto le llamamos resistencia.

Aprender a vivir desde el observador, ayuda a distinguir que lo que en su momento contribuyó para nuestra supervivencia, puede no ser útil para nosotros en este momento. 

 

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