POR ALBA RODRIGUEZ GIL

¿Te ha pasado que estás tan ocupado pensando en cómo deberían ser las cosas que terminas perdiéndote la vida que está ocurriendo frente a ti?

Quizá tu cuerpo está aquí, pero tu atención está en una conversación del pasado, una decisión que lamentas o una preocupación sobre el futuro. Y mientras eso sucede, los regalos, las oportunidades y las posibilidades de este momento pasan desapercibidos.

Gran parte de nuestra vida transcurre entre recuerdos de lo que fue y pensamientos sobre lo que podría suceder. La mente viaja constantemente al pasado, revisando decisiones, conversaciones o experiencias que desearíamos que hubieran sido diferentes, o se proyecta hacia el futuro intentando anticipar y controlar lo que aún no ocurre.

Sin embargo, la vida no sucede en ninguno de esos lugares. La vida sucede aquí.

El pasado puede enseñarnos. El futuro puede inspirarnos. Pero el presente es el único lugar donde podemos vivir, elegir, actuar y crear.

EL PODER DE LA PRESENCIA

Con frecuencia invertimos mucha energía intentando cambiar mentalmente lo que ya ocurrió. Repetimos escenarios, imaginamos versiones alternativas de nuestra historia y pensamos en lo que “debió ser”. Pero ninguna de esas reflexiones modifica lo que fue.

¿Qué pasaría si esa misma energía la usáramos para mirar el presente?

¿Qué sería posible si, en lugar de resistir lo que es, dirigiéramos nuestra atención a lo que sí está disponible aquí y ahora?

La presencia no es resignación ni conformismo. No significa dejar de soñar o de crecer. Significa relacionarnos con la realidad tal como es para poder responder con mayor claridad, libertad y conciencia.

Cuando habitamos el presente, recuperamos algo invaluable: la capacidad de ver posibilidades.

Posibilidades de aprendizaje donde antes veíamos error.

Posibilidades de crecimiento donde antes veíamos obstáculos.

Posibilidades de conexión donde antes sentíamos distancia.

Posibilidades de crear algo nuevo con lo que hoy sí está disponible.

La curiosidad es una gran aliada de la presencia. Cuando dejamos de preguntarnos solo por qué pasó algo y comenzamos a preguntarnos qué puedo aprender o crear a partir de esto, algo se abre dentro de nosotros. Pasamos del juicio a la exploración, de la resistencia a la apertura.

Hoy te invito a hacer una pausa consciente y preguntarte:

¿Qué estoy dejando de ver por estar pensando en cómo deberían ser las cosas?

¿Qué oportunidad está disponible para mí en este momento?

¿Qué puedo aprender de esta situación?

Si observara mi realidad con curiosidad en lugar de juicio, ¿qué descubriría?

La presencia nos permite volver a nosotros mismos y reconocer que cada momento contiene mucho más de lo que vemos cuando estamos atrapados en el pasado o en el futuro.

Y entonces ocurre algo sutil pero profundo: comenzamos a ver no solo lo que falta, sino también lo que ya está aquí. Reconocemos los recursos, las personas, los aprendizajes y los regalos que forman parte de nuestra vida cotidiana.

La gratitud surge naturalmente cuando dejamos de vivir en el “hubiera” y en el “algún día”, y comenzamos a habitar el ahora.

Porque el verdadero regalo siempre ha estado aquí: este momento, con todo lo que es y con todas las posibilidades que aún esperan ser vistas.

UN CUENTO PARA RECORDAR

Me gustaría cerrar este artículo con un pequeño cuento que nos recuerda algo esencial sobre la presencia.

Un día, un hombre le preguntó a un sabio:

“¿Por qué siento que la vida se me escapa?”

El sabio no respondió de inmediato. Lo invitó a caminar hasta el río. Al llegar, se sentaron frente al agua y le dijo:

“Mira el río con atención”.

El hombre observó en silencio y respondió:

“No deja de moverse, nunca se detiene”.

El sabio sonrió y dijo:

“Así es la vida. Siempre fluye. Pero tú no eres el río… eres quien lo observa”.

Después de un silencio, añadió:

“Cuando estás presente, no te pierdes la vida… dejas de buscarla en otro lugar y recuerdas que siempre ha estado aquí”.

En ese instante, el hombre dejó de buscar la vida… y comenzó a vivirla.

¿Hasta cuándo vas a posponer tu vida en lo que crees que “debió ser”?

Recuerda que el presente no es solo un lugar donde estás… es el único lugar desde donde puedes crear lo que sigue.

La autora es psicóloga.

 

Espera un momento…

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