Con 30 años de trayectoria en los medios de comunicación y más de dos décadas de carrera en la Ciudad de México, Viviana Martínez Moreno nos permite descubrir a la mujer que existe más allá de las cámaras y los reflectores.

POR ANA PATRICIA VALAY

Consolidada en la conducción de radio, televisión y grandes eventos; creadora de contenido y orgullosa promotora de Baja California, Viviana Martínez Moreno se prepara para escribir un nuevo capítulo como próxima anfitriona del podcast de Mujer Actual. En esta conversación deja de lado los reflectores para mostrarnos a la mujer que existe detrás de la comunicadora: auténtica, libre, soñadora y valiente, como ella misma se define.

«Soy una mujer que no conoce límites; para mí, el ‘hubiera’ no existe. Si tienes sueños, hay que hacer que sucedan, trabajar por ellos. Siempre habrá alguien más inteligente, más guapa, con palancas, pero nadie es yo, y es ahí donde sucede la magia».

Esa convicción la ha impulsado a tocar puertas, salir de su zona de confort y confiar en que cada paso tiene un propósito. Sin embargo, lejos de mostrarse como una mujer perfecta, reconoce que también hay días en los que las cosas pesan.

«Casi siempre soy positiva, pero, obvio, tengo mis días de caos. No confío en la gente que siempre está sonriendo y de buenas. Yo sí tengo mis momentos en que ando de malas, saturada y con los cables cruzados; es parte de la vida».

Sin miedo a reinventarse

En estos años de trayectoria ha vivido momentos de mucho contraste.

«Aprendí que hay que aprovechar el momento, nada es eterno».

Eso le quedó claro cuando un día, de la nada, le avisaron que el noticiero donde trabajaba en Televisa México llegaba a su fin.

«¿Cómo te explicas que el noticiero número uno de las mañanas se acabe? Es para volverte loca».

La noticia la recibió en el aeropuerto, y ahí mismo se puso a llorar.

Ahora, después de seis años de regresar a Tijuana, hará por primera vez un podcast sin censura: serán ocho capítulos con personajes ricos en historias.

«Ya traía este gusanito y me lanzo de la mano de Mujer Actual. Ya están avisados que será un podcast libre, sin censura y así como soy yo. Será un placer recibir a mis valientes y talentosos invitados… ¡ja, ja, ja! Agárrense, que se va a poner muy bueno».

La gran tarea de estos capítulos será elegir únicamente a ocho invitados, porque hay mucha gente talentosa y hacerlo será una labor titánica.

La vida también le ha sacado dos buenos sustos:

«En el Mundial de Corea-Japón el avión en el que iba casi se cae, y el otro fue cuando me diagnosticaron cáncer de piel. Esto me ha hecho valorar la vida al máximo y sacarle jugo a cada día».

Esa manera de entender la vida la ha llevado a reinventarse una y otra vez.

«Dios ya vio la película completa. A veces me quita de lugares o personas porque sabe que no tengo que estar ahí».

Volver a casa

La autenticidad nunca ha sido un discurso para Viviana; ha sido una forma de vivir. Su acento norteño y esa manera franca de ser la mantuvieron firme siempre mientras vivió en la Ciudad de México. No es casualidad que hoy muchos la conozcan como Viviana del Norte: más que un nombre, es una forma de honrar la tierra que la vio crecer.

Esa autenticidad fue puesta a prueba cuando inició una etapa en la radio nacional. Le sugirieron suavizar su acento, pero ella tuvo clara su respuesta:

«No puedo cambiar mi acento norteño, me voy a oír fingida».

Al final, la postura rindió frutos.

Hay respuestas que, para ella, no necesitan pensarse.

«Mi prioridad número uno es mi hijo José Miguel».

Lo dice con la misma claridad con la que ha tomado decisiones importantes. También agradece haber regresado a Tijuana durante la pandemia porque, sin imaginarlo, esa decisión le permitió acompañar a su padre durante sus últimos meses de vida.

«Son bendiciones disfrazadas».

Después de más de veinte años en la Ciudad de México, conduciendo y produciendo, hoy ha llegado el momento de hacerlo en su tierra.

Sin embargo, no sólo son sus proyectos los que la hacen sentir plena, también disfrutar de su familia.

«Yo soy feliz una tarde de comida familiar con mi mamá, mi hijo, mis hermanos y mis sobrinos».

EN BREVE

Un lugar de Baja California al que siempre regresarías:
Siempre mi Tijuana.

La palabra que mejor define este momento de tu vida:
Prioridades.

Un hábito que nunca negocias:
Darle la bendición a mi hijo, café en la mañana, bañarme y agradecer.

Una mujer que admiras profundamente:
Mi mamá. Somos muy diferentes, es una persona admirable y el ejemplo al que siempre trato de acercarme (¡pero estoy muy lejos, ja, ja, ja!).

 

Espera un momento…

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