El arte de escuchar y narrar distinto

Entre conversaciones, intuición y una ética profunda, Luz Elena Picos ha construido una forma de hacer periodismo desde una mirada empática, en la que extrae de sus entrevistados historias que enriquecen a sus lectores y humanizan a los personajes, plasmadas en su libro Voces Inmortales: Entrevistas que trascienden

POR ANA PATRICIA VALAY

 

Conversar con Luz Elena Picos, referente del periodismo en Baja California, es una delicia. En nuestra charla hay algo que no pasa desapercibido: se ha dedicado a escuchar a otros, dejando ver lo que la define: una forma de entender a las personas desde lo humano.

“No hago preguntas comunes… voy hilando la conversación”, dice. “No es de preguntas y respuestas… hago comentarios para que la persona se muestre”.

Imaginarla, apenas en sus treinta, levantando la mano frente a Elena Poniatowska cuando repitió aquella frase de “pobre de Tijuana, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”, no solo retrata su carácter: lo define.

“Una cosa es el gobierno de Estados Unidos… y otra los seres humanos. Tijuana está cerca de Dios”.

Lejos de cerrarle puertas, se las abrió. Gracias a ello, ese mismo día le ofrecieron trabajo y comenzó a colaborar en revistas como Vanidades, Cosmopolitan, Buenhogar, Hombre de Mundo e Intimidades, donde afinó su forma de entrevistar.

EL ORIGEN QUE SE CONVIERTE EN ELECCIÓN

Su historia comienza en Mazatlán, pero a Tijuana llegó siendo niña y decidió quedarse: “Es una ciudad donde la gente llega, hace vida y encuentra oportunidades… quien la conoce, se sorprende”.

“Soy tijuanense porque lo he decidido”.

Antes del periodismo, su vida iba por otro rumbo. Trabajaba como contadora en la CANACO, hacía teatro y escribía por gusto. “Yo no sabía de periodismo”.

El giro llegó cuando, recomendada por el gran cronista deportivo, Nicolás Armenta López, “Nicarlo”, entró a El Mexicano, donde Enrique Galván Ochoa, hoy pluma de La Jornada, le abrió la puerta al oficio.

Después apareció Edmundo Bustos, clave en su formación. “Me enseñó a observar… aquí no nomás son importantes los que creen que lo son, hay que ver a la gente común”.

 

EL OFICIO DE ESCUCHAR

“Se fueron dando las cosas”, dice. No es solo capacidad, sino estar en el lugar indicado y tomar la oportunidad.

Ha realizado más de 300 entrevistas, 45 reunidas en Voces Inmortales. Más allá del número, queda la experiencia.

“El 90% me sorprendieron. A la gente del espectáculo los frivolizan… pero cuando los escuchas, te encuentras con personas llenas de virtudes”.

También es crítica: “El periodismo de hoy no me gusta… se van al sensacionalismo. Los medios deberíamos construir”.

 

LAS ENTREVISTAS INOLVIDABLES

Hay encuentros que la marcaron. Recuerda a Marco Antonio Muñiz, quien pidió que su hijo, que estaba empezando su carrera, fuera entrevistado, un gesto que —dice— habla más de una persona que cualquier discurso.

En su archivo también están voces como Betty Friedan, referente del feminismo moderno; Giselle Halimi, abogada y activista por los derechos de las mujeres; y Concha Michel, pionera del feminismo en México.

Y entre todas, su mayor desafío.

Con el cantante español Rafael, el miedo la rebasó. “Cuando admiras tanto a alguien… ya no te acercas con la confianza de un periodista. Y Rafael era un gigante”.

Llegó temblando, pero él fue amable con ella, la hizo sentir en confianza. “Me desarmó… me hizo ver: ¿para qué te imaginas cosas?” Aun así, sabía que tenía que hacer la pregunta incómoda: si lo que se decía sobre su sexualidad lo lastimaba.

La respuesta la sorprendió:

“Eso no me lastima… porque sé que no es cierto”, le dijo. “Lo que sí me lastimaría es que me dijeran: ‘eres un chaparro…’, porque soy un enano”.

Y con humor, le mostró los tacones.

 

LO QUE PERMANECE

Para ella, ahí está todo: ese instante en que la figura pública se rompe y aparece la persona.

Más de cinco décadas en el periodismo la respaldan por la forma en la que ha elegido ejercerlo: con sensibilidad, respeto y una ética que no ha negociado.

A la par, ha mantenido un vínculo cercano con la comunidad a través de su gaceta Red Social, que este año cumple 29 años y ha evolucionado hacia lo digital sin perder su esencia.

En lo personal, su historia también habla de haber sabido elegir con quién casarse: con un hombre que la acompañó durante casi 50 años y siempre respetó su vocación.

Sobre el legado que quisiera dejar, lo resume sin grandilocuencias: “Yo lo único que quiero es que me respeten”.

A las nuevas generaciones les deja un mensaje directo: “Que no inventen… el periodista está para narrar la realidad… y cuando se equivoca, tiene que saber disculparse”.

Su voz recuerda que escuchar sigue siendo un acto de respeto… y contar bien una historia, una forma de verdad.

 

EN BREVE…

  • Un hábito antes de entrevistar: “La puntualidad es lo más importante”
  • Un lugar que te inspira: “El mar”
  • Una palabra que te define hoy: “Paz”
  • Una conversación pendiente: “Ninguna”
  • Una emoción al escribir: “Recordar”
  • Una certeza: “El periodista está para narrar la realidad”

 

Espera un momento…

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