EL SÚPER PODER DE SER FRONTERIZO
Hay quienes viven la frontera como un trayecto cotidiano o un simple cruce de un país a otro, pero para Joaquín Luken, director ejecutivo de Smart Border Coalition, ser transfronterizo ha significado descubrir el poder de una región que transforma su conexión constante en oportunidad y crecimiento
POR ANA PATRICIA VALAY
Todos los días, miles de personas cruzan la frontera para trabajar, estudiar, visitar a sus familias o volver a casa, formando parte de una dinámica donde Joaquín Luken ha encontrado una oportunidad para impulsar la movilidad y el desarrollo entre ambos lados.
“Yo desde muy chico observé mucho el tema de los cruces, de por qué hay tanta fila y por qué cruza tanta gente”, comparte al recordar cómo comenzó a interesarse por la dinámica fronteriza desde niño.
Egresado de Administración de Empresas del Tecnológico de Monterrey, inicialmente pensó en desarrollar su carrera fuera de la región. Sin embargo, entendió rápidamente que crecer entre dos culturas y dominar el inglés representaba una gran ventaja profesional. “Para quien sea, tener la habilidad de hablar otro idioma es como tener una maestría, casi casi un doctorado”, afirma.
Más adelante, mientras trabajaba en la Cámara de Comercio de Otay, comenzó a involucrarse de lleno en temas relacionados con comercio internacional, movilidad y políticas binacionales. Paralelamente, realizó estudios de maestría en universidades de San Diego, perfilándose cada vez más hacia el entorno binacional que hoy define gran parte de su trabajo.
MÁS QUE UN CRUCE
Para Joaquín, la frontera cambió radicalmente después del 11 de septiembre. “Antes era un cruce muy cotidiano”, recuerda. Hoy, explica, la dinámica responde mucho más a temas laborales, educativos, de salud y actividades esenciales.
Tan sólo entre Tijuana y San Diego cruzan diariamente alrededor de 140 mil personas y 50 mil vehículos. Pero más allá de las cifras, detrás de cada cruce existen historias de estudiantes, trabajadores y familias que organizan su vida completa alrededor de esta dinámica binacional, una realidad que Joaquín conoce de cerca y que hoy busca hacer más eficiente y accesible para quienes viven entre ambos lados de la frontera.
Cruzar diariamente también implica estrés, tiempo y organización. Joaquín lo entiende bien porque durante años vivió en Tijuana y trabajó en Estados Unidos. “La gente que tiene que llegar a una escuela, a un examen o a una presentación vive una presión tremenda”, reconoce. Por eso, parte de su trabajo también se enfoca en generar mayor conciencia sobre cómo hacer cruces más eficientes, ordenados y mejor planeados para quienes viven esta dinámica todos los días.
También considera que las nuevas políticas migratorias y el regreso de Donald Trump a la presidencia han generado incertidumbre. Sin embargo, destaca que incluso en medio de este escenario se han impulsado programas de cruces confiables y mecanismos más eficientes para estudiantes y trabajadores transfronterizos.
“En un año donde hablamos de mucha tensión política, se logró un cruce expedito para estudiantes”, explica al referirse al programa Coordinated Access Program, enfocado en jóvenes que viven en Tijuana y estudian en universidades de California, Estados Unidos.
UNA REGIÓN DE OPORTUNIDADES
Para Joaquín, uno de los grandes retos es que las nuevas generaciones entiendan el enorme potencial de vivir en una región binacional.
“Los chavos y las chavas tienen que verla como una sola región donde las oportunidades son exponenciales”, afirma.
Actualmente forma parte del nuevo Consorcio de Universidades Cali-Baja, integrado por instituciones de México y Estados Unidos que buscan generar mayores oportunidades para estudiantes transfronterizos, entendiendo que la preparación académica y el dominio de ambos entornos será cada vez más importante para el futuro de la región.
Para Joaquín, la percepción de Tijuana también ha cambiado. “Ya no es vista como la ciudad donde ‘vamos a hacer algo porque sale barato’”, asegura. “Hoy hay talento en ambos lados de la frontera.”
Y quizá ahí está precisamente el “súper poder” del que habla Joaquín: en una generación fronteriza que ha aprendido a navegar dos culturas, dos idiomas y dos maneras de entender el mundo, convirtiendo esa experiencia cotidiana en una oportunidad constante de crecimiento y expansión.
LA FRONTERA EN CIFRAS
- Más del 80% de los cruces diarios responden a actividades esenciales como trabajo, estudio y salud
- 140 mil personas cruzan diariamente entre Tijuana y San Diego
- 50 mil vehículos diarios
- 30 mil cruces peatonales
- Cerca de 100 mil millones de dólares en mercancías cruzan diariamente la frontera
- Más del 40% de los cruces se realizan por SENTRI
ENTENDIENDO EL CRUCE
- SENTRI no es exclusivo para empresarios
- Declarar compras ayuda a agilizar revisiones
- Para los norteamericanos, contar con pasaporte facilita el cruce
- Conocer qué productos pueden cruzarse evita retrasos
“La gente que está fronteriza tiene un súper poder, porque tienes que navegar dos culturas, dos idiomas, dos monedas, dos tradiciones y dos reglas al mismo tiempo”
EN BREVE…
- Una palabra que define la frontera: “Oportunidad”
- Un lugar de Tijuana al que siempre vuelve: “Casa de mis papás”
- ¿Qué disfruta más de su tiempo en familia? “Viajar con mi familia”
- Baja California en una palabra: “Tradición”
- ¿Café, vino o cerveza artesanal? “Los tres”
- ¿Qué nunca debería perder esta región? “Nuestra hermandad”