POR DAVID SOTELO FÉLIX

 

“Todo cambia”, “ya nada es igual”, “no vuelves a dormir igual”… cierto. ¿Cómo negarlo? Cuando una pareja pasa de vivir solo para el uno y el otro a tener que responsabilizarse por una criatura que hay que cuidar, alimentar, criar y educar, el enfoque de la vida se transforma.

Las prioridades cambian, la distribución de recursos, los niveles de energía. Surgen nuevas ilusiones, pero también nuevos temores.

Estudios muestran que alrededor del 64% de parejas reportan una disminución en la calidad de su relación, aumento de conflictos y hostilidad dentro de los primeros tres años de haberse convertido en familia.

Es, pues, un reto integrar la nueva paternidad y a la vez poder seguir disfrutando de una relación de pareja.

 

Tendencias mata-pasiones

Entonces, si lo que deseas es que no se pierda esa “chispa” de la relación, cuídate de estas tendencias mata-pasiones:

  1. No te conviertas solo en mamá o papá

    Una sobreidentificación con el nuevo rol y responsabilidad parental es común.

Después de todo, ahora tienes que cuidar y sacar adelante a un ser que no pidió venir a este mundo y que tú y tu pareja crearon. La responsabilidad pesa, cansa y consume.

Y como el día tiene solo 24 horas, probablemente sea necesario ajustar ciertas actividades en tu vida, al menos por un tiempo.

Quizá tengas que recortar tu tiempo social con amistades, menos hobbies o incluso menos horas laborales.

Sin embargo, no es buena idea que en tus “recortes” incluyas a tu pareja y tiempo de calidad con él o ella.

Una de las insatisfacciones más comunes es sentirse desplazado por los hijos. Que la pareja esté tan enfocada en su maternidad o paternidad que no haya atención y convivencia de pareja.

No olvides que no solo eres padre o madre. Sigues siendo pareja e incluso una persona, independiente de los otros dos roles.

Entonces, la clave es aprender a balancear los tres, a sabiendas de que cada aspecto requiere de su tiempo y atención.

 

  1. Organízate y deja tiempo, energía y recursos para tu pareja

    Es fácil recomendar que se den sus escapadas, que tengan citas románticas o que vayan a cenar solo los dos.

Pero la verdad: ¿cómo ponerse románticos si estamos exhaustos? ¿Cómo tener detalles si apenas el dinero alcanza? ¿A qué horas tener un rato íntimo si el día está lleno?

Pero la verdad es que no es así.

El estilo de vida que llevamos lo diseñamos cada uno, con las decisiones que vamos tomando.

A qué le digo sí y a qué le digo no determinan mi día y mi rumbo.

Si en mi agenda no cabe ni un alfiler es porque yo así lo he decidido y, por lo mismo, puedo modificarlo.

Revisa a qué le puedes bajar, qué necesitas cancelar o posponer, qué modificaciones hay que hacer para que aparezca el tiempo, la energía y el recurso para compartir juntos.

 

  1. A todo esto: ¿es divertido estar con tu pareja?

    ¿Tu pareja la pasa bien contigo?

A veces el tiempo en pareja se pierde porque uno o ambos no disfruta la convivencia con el otro.

Muchas veces se debe a que no se han atendido los dos puntos anteriores.

A lo mejor los divierten cosas diferentes o uno se quiere imponer al otro.

Ambos necesitan preguntarse con honestidad si saben ser compañeros de su pareja.

Quizá entonces tengan la tarea de explorar actividades, lugares y personas con las que ambos se sientan bien.

Será importante ser propositivos, sugerir actividades a probar y hacerlo con curiosidad para intentar cosas nuevas.

Entonces, ¿está condenada la relación de pareja con el nacimiento de los hijos?

Por supuesto que no.

Pero tampoco es algo que se dará fácil y automáticamente.

Malabarear una pelota no tiene chiste, malabarear dos es más complicado, malabarear tres ya requiere habilidad.

Requiere concentración, esfuerzo y voluntad amorosa.

Te deseo todo el éxito.

 

*El autor es psicólogo clínico y terapeuta de adultos y parejas en su práctica privada.

 

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