POR ANA PATRICIA VALAY

«La vida que queremos vivir no perdona la cobardía», una convicción que Araceli Martínez ha hecho propia y que explica, quizá mejor que cualquier semblanza, por qué decidió contar historias, escribir y seguir esa voz interior, cueste lo que cueste.

Diez años le tomó escribir Líbranos del mal, su primera novela basada en hechos reales. Investigación, encuentros, silencios y mucha espera… para contar una historia que, como ella misma reconoce, terminó por encontrarla antes de que decidiera escribirla.

«Las historias me jalan. Yo no las busco; ellas terminan encontrándome.»

UN LIBRO, UNA NIÑA Y EL INICIO DE TODO

Araceli Martínez tenía apenas seis años cuando su padre puso en sus manos Corazón, diario de un niño, de Edmundo de Amicis. Ese libro despertó en ella el gusto por la lectura, y con los años llegaron otras voces: Elena Poniatowska, Cristina Rivera Garza, Oriana Fallaci, Rosa Montero, Juan Villoro, Juan Rulfo, Haruki Murakami, Gabriel García Márquez y Carlos Ruiz Zafón.

«Yo pensaba que una periodista no podía escribir literatura. Creía que eran caminos distintos.»

Lo que entonces no alcanzaba a ver era que llevaba años escribiendo. Apenas tenía 10 u 11 años cuando realizó su primer escrito para un concurso convocado por las Soroptimistas de Tijuana, experiencia que la llevó a representar a la ciudad.

Volver a verlas en la presentación de su nuevo libro fue cerrar un círculo.

«Sentí que mi primer ensayo y este libro, que considero lo más sólido que he entregado hasta el momento, iban de la mano, se saludaban y se daban un abrazo.»

EL PERIODISMO, SU PRIMERA CASA

La pasión por las historias la llevó primero al periodismo. Egresada de la primera generación de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Iberoamericana Tijuana, encontró en esta profesión una escuela de vida.

«María Antonieta Collins acababa de perder a su esposo en el terremoto y, aun así, se sentó y dio el noticiero con todo el profesionalismo que te podrás imaginar. Sin lágrimas, sin drama. Después se fue a su casa a lidiar con todo el problema.»

Aquella escena se convirtió en una de las grandes lecciones de su vida profesional.

Su primera nota terminó arrugada en un bote de basura. Después otra. Y otra más. Hasta siete veces.

«Yo ya quería que llamaran a mi mamá porque pensaba que realmente no servía para esto. Hasta que María Antonieta sacó el bote de basura, lo puso sobre el escritorio y me dijo: Escoge cualquiera. Todas están correctas. Sólo quería saber qué tan versátil puedes ser y cuánta paciencia puedes tener para hacer una noticia.»

RESURGE LA ESCRITORA

Araceli aún recuerda cuando, ya viviendo en Alemania y habiendo dejado el periodismo para dedicarse a ser mamá y esposa, recibió una llamada que volvería a cambiar su vida.

Una amiga la invitó a Malibú para presentar a unos cineastas interesados en llevar al cine la historia de un boxeador mexicano.

—Dénme el libro para conocer la historia, les dijo

—No hay libro… si quieres, hazlo tú, fue la respuesta.

Así surgió El negocio del dolor e inició una faceta que siempre había vivido dentro de ella: la de escritora.

Hoy, Líbranos del mal representa su séptimo libro.

LÍBRANOS DEL MAL

Paradójicamente, no fue el secuestro lo que llevó a Araceli Martínez a escribir esta historia; quería entender cómo una persona podía sobrevivir a un hecho tan doloroso, reconstruir su vida y volver a confiar.

«Quería saber si iba a lograr el perdón. No solamente fueron las veintidós horas del secuestro, sino el intento por manchar su nombre y su reputación.»

Estaba escribiendo sobre esperanza, sobre sanación y lo hizo con absoluto respeto. “Yo no quería secuestrarlo otra vez.”

Líbranos del mal no sólo cuenta la historia del sacerdote que sobrevivió a un secuestro, también pretende abrir una conversación sobre la salud emocional de quienes dedican su vida al servicio de los demás.

«Muchas veces pensamos que los sacerdotes no sufren, que no necesitan ayuda o que su fe basta para sostenerlos. Y no es así.»

Ella quiso visibilizar la importancia del acompañamiento humano y espiritual, así como el papel que desempeña una comunidad cuando alguien intenta reconstruirse después de una experiencia traumática.

LAS DIOCIDENCIAS

Mientras reconstruía la historia del padre Juan Carlos Ackerman, Araceli descubrió que sus caminos se habían cruzado años atrás, en la conducción de un evento, sin que ninguno de los dos lo recordara.

«Entonces entendí que Dios traía un plan.»

«No he dado un sacrificio. He dado lo mejor de mí y toda mi esperanza en que alguien lea mi libro y le sirva; que sea de utilidad más que de entretenimiento.»

LÍBRANOS DEL MAL:

En Libro Club y Mercado Libre

 

EN BREVE:

Un libro que te cambió la vida:
Corazón. Diario de un niño

Una palabra que describa a Tijuana:
Mosaico.

Lo que más extrañas de México cuando estás lejos:
A la gente que quiero.

El mejor consejo que has recibido:
Que confiara en mi instinto y en mis decisiones.

¿Qué significa para ti escribir?
Es algo orgánico. Es parte de mi expresión, de mi ser. Si no escribo, siento que me falta algo.

Espera un momento…

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