Desde niño, los conciertos fueron parte de su vida. Hoy, violinista profesional, Darío Santibáñez sueña con crecer sobre los escenarios y con una Tijuana donde más niños encuentren en la música un mundo por descubrir.
POR ANA PATRICIA VALAY
Darío Santibáñez tenía cuatro o cinco años cuando comenzó a acompañar a su padre, el fotógrafo profesional Armando Santibáñez, quien trabajaba con la Orquesta de Baja California.
“Todos los jueves o fines de semana era ir a conciertos, acompañar a los músicos, aprendernos los conciertos de memoria. Al principio nos daba un poquito de flojera, pero uno le va cogiendo el gusto y termina enamorándose completamente del sonido de los instrumentos, de los músicos, de la música. Es todo un mundo”.
A los seis años comenzó a tocar el violín, el instrumento con el que más conectaba.
“Me llamaba mucho la atención su forma, las curvas que tiene y, por supuesto, su sonido”.
También fue decisivo conocer a Jorge Soto, exconcertino de la OBC. “Era un músico impresionante, pero también una persona maravillosa. Él realmente me inspiró a elegir el violín”.
MÁS ALLÁ DEL ESCENARIO
Darío fue concertino de la Sinfónica Juvenil de Tijuana y ha compartido escenario con artistas de la talla de Andrea Bocelli y Ricky Martin. Sin embargo, su mirada sobre el éxito se posa en lo que sucede antes de que se enciendan las luces.
“Lo importante es todo lo que hacemos diario: trabajar, esforzarse y mejorar cada vez más”.
La música también le ha exigido disciplina y renuncias.
“Hay momentos en la vida de un músico en los que hay que concentrarse de tal manera que puedas enfocarte completamente. Pero ya que estás en el escenario, se te olvida que tal vez un día no pudiste ir con tus amigos”.
“Cada concierto es como una celebración para los músicos”.
Hoy sueña con integrarse a una orquesta profesional y ver crecer la vida musical y cultural de la región.
“Me gustaría que hubiera más cultura de ir a conciertos. Así como los sábados los parques de futbol están llenos de niños, que las salas de conciertos también lo estén”.
El mariachi es otra de sus pasiones: “Me gustaría poder hacer un parteaguas y, algún día, fundar una escuela de mariachi aquí en Tijuana”.
Y concluye: “Vayan a un concierto. De cualquier género, pero vayan. Vale completamente la pena”.
Contacto:
IG @dariosb.violinista