“La autoexigencia desmedida agota, drena y te hace sentir insuficiente, incluso cuando estás dando lo mejor de ti. Creer que debes hacerlo todo perfecto —en casa, en el trabajo, en tus relaciones— solo te aleja de tu humanidad”
Por Alba Rodríguez Gil
El inicio de un nuevo año siempre trae consigo una sensación de posibilidad. Pero 2026 puede ser, más que un cambio en el calendario, una invitación profunda a detenerte y preguntarte: ¿qué tan conectada estoy con mi valor, con mi voz interior, con mi autenticidad?.
A lo largo de la vida atravesamos etapas que pueden activar un proceso de transformación interna: cuando te casas o terminas una relación, cuando te mudas a otra ciudad, cuando estás finalizando la universidad o comienzas tu primer trabajo, cuando nace un hijo o cuando los hijos crecen y toman su propio rumbo, cuando enfrentas un cambio laboral importante o la muerte de un ser querido. Estos momentos no son señales de debilidad; son oportunidades para reconectarte contigo misma, descubrir tu fuerza y construir confianza desde adentro.
En mi práctica como coach y psicóloga, veo con frecuencia cómo estos cambios generan dudas, comparaciones, autoexigencia y una sensación de desconexión interna. Sin embargo, también he visto que estos momentos pueden convertirse en el punto de partida para una fuerza renovada y una relación más amable contigo misma.
Claves para reiniciar tu confianza
Aquí te comparto cuatro claves esenciales que te ayudarán a comenzar este 2026 desde un lugar más sólido, más presente y más amoroso contigo misma.
- Dejar de compararte con los demás
Compararte es automático, pero dañino. Cuando miras la vida de los demás desde la escasez, siempre parecerá que alguien tiene más, hace más o puede más. Pero lo que ves es solo la superficie; desconoces las luchas que cada persona lleva dentro.
Una forma de romper este hábito es volver la mirada hacia ti: toma un cuaderno y escribe cinco progresos de los últimos meses. No importa si son pequeños; celebrar tu avance activa la autoconfianza y te recuerda que tu vida tiene valor sin comparaciones.
- Reconocer tu valor sin depender de la aprobación externa
La aprobación externa puede convertirse en una sombra que sigue cada paso que das. Cuando tus decisiones dependen de lo que otros piensen, pierdes libertad interna.
Pregúntate:
- ¿Qué haría si no tuviera miedo a decepcionar a nadie?
- ¿Qué decisión refleja mis valores, no las expectativas de alguien más?
Escucharte es el primer acto de respeto hacia ti misma. Tu valor no se construye desde afuera; se reconoce desde adentro.
- Dejar la autoexigencia y abrazar la imperfección
La autoexigencia desmedida agota, drena y te hace sentir insuficiente, incluso cuando estás dando lo mejor de ti. Creer que debes hacerlo todo perfecto —en casa, en el trabajo, en tus relaciones— solo te aleja de tu humanidad.
Aceptar la imperfección es permitirte avanzar sin castigo. Al final del día pregúntate: ¿Qué aprendí? ¿Qué puedo hacer diferente mañana? Con suavidad y compasión, cada error se convierte en aprendizaje y cada paso fortalece tu autoestima.
- Recuperar la confianza después de grandes cambios
Mudanzas, matrimonios, rupturas, nacimiento de hijos, hijos que se independizan, cambios laborales o pérdidas importantes pueden mover profundamente nuestra seguridad interna. Y es válido sentirse vulnerable.
El primer paso es validar lo que sientes. El segundo es retomar pequeñas acciones que te devuelvan el poder: aprender algo nuevo, retomar una pasión, cuidar tu bienestar físico y emocional, rodearte de personas que te nutran. La confianza vuelve cuando avanzas a tu propio ritmo, sin compararte.
Ejercicio para fortalecer tu autoestima
“Tres anclas de valor”
- Coloca tu mano en el corazón y respira tres veces.
- Responde:
- ¿Qué hice bien hoy?
- ¿Qué cualidad mía estuvo presente?
- ¿Qué requiero para seguir avanzando?
- ¿Qué puedo agradecer hoy?
*La autora es psicóloga y life coach.
Correo: coachalbarodriguez@gmail.com
Instagram: @coachalbarodriguez