Historias visibles e invisibles que han dado forma al vino mexicano

POR ANA LAURA MARTÍNEZ

La presencia de mujeres en la industria vinícola de Baja California ha crecido tanto en número como en reconocimiento. Hoy, muchas dirigen vinificaciones, lideran proyectos propios o influyen desde la gestión, la sostenibilidad, la operación estratégica, la capacitación, la hospitalidad y la manera en que el vino se presenta y se comparte.

 

No es un fenómeno reciente; es el resultado de un proceso largo, paciente y, en muchos casos, silencioso, que ha acompañado la construcción misma del vino mexicano.

Mujeres en todos los frentes

Si hoy nos asomamos por esta Ventana al Valle —o, mejor dicho, a los valles del vino en México— aparecen historias que se cruzan y se tocan como las raíces de la vid en el viñedo.

 

Historias visibles y otras que no se cuentan. Mujeres que han estado ahí desde distintos frentes: en la bodega, en el campo, en la administración, en la degustación, en las aulas, en la promoción y en la toma de decisiones. Algunas con firma reconocida; otras sin nombre público, pero igual de decisivas, cosechando uvas y también historias.

 

¡Por ellas, salud!

 

Han estado cuando la vid apenas se adaptaba al clima y al suelo. Cuando no existía una industria definida y hacer vino era más una intuición que una certeza.

Las invisibles del campo

Hay también una historia que se repite cada año, casi sin relato: la de las mujeres del campo. Las que trabajan la tierra, las que comparten la vendimia, las que sostienen el inicio de todo. Su labor rara vez se nombra, pero sin ellas no habría racimo, ni fermentación, ni copa. Honrarlas es entender de dónde viene el vino.

Del campo al tanque, del racimo a la mesa, las mujeres han dado mucho al vino mexicano. Le han dado continuidad, cuidado y hospitalidad.

Nuevas voces, misma raíz

También están las hijas. Las que crecieron entre vendimias, heredando y eligiendo —cada una a su manera— cómo continuar: desde la técnica, desde la gestión, desde la memoria o desde nuevas formas de contar el vino.

 

Hoy, los valles del vino en México hablan con nuevas voces femeninas. Mujeres que toman decisiones técnicas, que dialogan con el mundo desde una identidad propia, que piensan el suelo, el clima, el cuerpo y el futuro. Trabajan con precisión, pero también con conciencia.

 

Por las mujeres visibles y las invisibles. Por las que abrieron camino, las que sostuvieron el día a día y las que hoy están transformando el paisaje. Por todas las que han hecho posible que el vino mexicano exista y permanezca.

Por todas ellas, ¡¡mucha salud!!

 

FRASE DESTACADA

 

“Del campo al tanque, del racimo a la mesa, las mujeres han dado continuidad, cuidado y hospitalidad al vino mexicano.”

La autora es: Fundadora y directora adjunta de Culinary Art School en Tijuana, sommelier y chef. Correo: analaura@culinaryartschool.edu.mx

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