POR GABRIEL BELLO
La comunicación es la base de cualquier relación saludable; sin embargo, cuando se trata de padres y adolescentes, suele volverse cada vez más difícil. A medida que los hijos crecen, ya no quieren hablar tanto con sus padres y, hay que decirlo, los padres tampoco siempre tienen ganas de conversar con un adolescente rebelde.
Esta disminución pone en riesgo una tarea fundamental de la crianza: apoyar, guiar, asesorar, formar y orientar a los hijos en una etapa llena de cambios. Si no hay comunicación, no hay conexión; si no hay conexión, no existe una influencia positiva ni oportunidad de corregir errores.
¿Por qué dejan de hablar?
Existen muchas razones por las que los adolescentes hablan menos con sus padres, pero estas son las más comunes:
- Buscan independencia. Al crecer, necesitan establecer su propia identidad y fortalecer su autonomía. Comienzan a tomar decisiones por sí mismos y ponen cierta distancia física y emocional con sus padres.
- Temen ser juzgados. Muchos adolescentes prefieren callar porque piensan que serán criticados por sus decisiones. La adolescencia implica cambios en la manera de pensar, sentir y manejar emociones. Si añadimos la inmadurez propia de la edad y la tendencia a asumir riesgos, es comprensible que opten por guardar silencio.
- La comunicación cambió. Hoy los adolescentes se comunican mediante mensajes, chats, videollamadas, llamadas de voz y notas de audio. Muchos padres consideran que esta forma de comunicarse es impersonal o fría y no se sienten cómodos utilizándola.
Lo cierto es que los adolescentes desean comunicarse con sus padres de manera relajada y respetuosa, sin sentirse juzgados. Quieren ser escuchados, percibir interés genuino por sus vidas y que se respete su privacidad y autonomía.
Lo que dicen los adolescentes
Hice algunas preguntas a varios de mis pacientes y estas fueron sus respuestas.
¿De qué hablan tú y tu papá en el trayecto a la escuela?
«Hoy ya no hablamos de nada. Mi papá prende la radio y yo me pongo los audífonos. Antes la comunicación era un interrogatorio: ¿cómo te estás portando?, ¿hiciste la tarea?, ¿estudiaste para el examen? Y cuando llegábamos a la escuela me decía: ‘Pórtate bien, no quiero ningún reporte’.»
Muchas veces convertimos la conversación con nuestros hijos en un interrogatorio. ¿La razón? Desconocemos sus intereses y no nos acercamos a lo que realmente les gusta.
¿Tus padres usan mensajería instantánea para comunicarse contigo?
«Mi mamá prefiere hablarme por teléfono, pero se enoja si no le contesto. Entonces me preocupo cuando veo dos o tres llamadas perdidas. A mi papá le gusta mandar mensajes por WhatsApp, pero me advirtió que me va a quitar el teléfono si lo dejo en visto, no contesto de inmediato o respondo con emojis.»
Los adolescentes dominan la comunicación digital. A quienes crecimos en otra época nos cuesta adaptarnos y solemos verla como fría o distante. Sin embargo, no todo tiene que ser cara a cara. A veces, un simple mensaje o un emoji también puede ser una forma auténtica de conectar.
¿Cómo te gustaría que fueran las conversaciones sobre temas difíciles?
«Me gustaría que mis papás se relajen un poco cuando quieren hablar conmigo. Le dan muchas vueltas al tema y me ponen nervioso. El otro día querían hablar del vapeo en las secundarias y de lo peligroso que es, pero todo lo que me dijeron ya lo sabía.»
Los adolescentes de hoy tienen acceso inmediato a mucha información gracias a internet y a la inteligencia artificial. Esto obliga a los padres a mantenerse actualizados para que la conversación realmente aporte valor.
¿Cuando hablas con tus padres, te escuchan de verdad?
«Le platiqué a mi mamá que a mi mejor amiga la suspendieron porque la encontraron con el novio atrás del baño. Ni siquiera terminó de escucharme; se puso como loca, como si la suspendida hubiera sido yo. Luego me advirtió que ni se me ocurriera hacer lo mismo porque me iba a sacar de la escuela.»
¿Crees que esta adolescente volverá a contarle algo importante o peligroso que le ocurra? Probablemente no. Después los padres terminan enterándose por terceras personas de situaciones que pudieron conocer a tiempo.
Construye un espacio seguro
Hay mucho más que decir sobre la comunicación con los hijos adolescentes, pero quisiera terminar con algunas recomendaciones:
- Escúchalo con atención y sin miedo. Es un adolescente que necesita orientación.
- Escucha desde su perspectiva. Lo que para un adulto puede parecer una tontería, para él puede representar todo su mundo.
- No te conviertas en el protagonista de la conversación. Habla menos y escucha más.
- Respeta la confianza que te brinda. No compartas lo que te contó en privado.
- Controla tus emociones, especialmente cuando esté justificándose o mintiendo. Si pierdes el control, haz una pausa.
- Crea un ambiente favorable para el diálogo y mantente disponible cuando él decida hablar contigo.
El autor es psicólogo clínico con enfoque cognitivo-conductual y especialista en atención de adolescentes y orientación para padres. Céd. Prof. 6357192.