Llegó a Tijuana persiguiendo un sueño, convirtió la comunicación en una herramienta para impulsar cambios y, seis décadas después, sigue demostrando que comunicar también significa servir.

POR ANA PATRICIA VALAY

Hay mujeres que llegan a una entrevista hablando de sus logros. Rosy Leal no.

Con la sencillez que la caracteriza, conversa sobre sus orígenes. “Soy sinaloense. Nací en Navolato Sinaloa, y llegué a Tijuana en 1970”, comienza diciendo. Luego recuerda que se vino “sin dinero”, con una niña de un año y que tenía que ver qué hacía para mantenerla. Pero, de pronto, interviene su hija Eunice y la historia cambia.

La mujer que Rosy describe con tanta modestia terminó siendo una visionaria. Cuando el medio ambiente apenas comenzaba a abrirse paso en la agenda pública, creó El Ecológico, el primer suplemento ambiental de México. Fue un paso adelante en una época en la que la legislación ambiental en Baja California apenas comenzaba a construirse. Eunice explica que aquel suplemento creció a la par de ese nuevo marco legal y que investigaciones como la de Alco Pacífico de México, caso emblemático de justicia ambiental transfronteriza por el abandono de residuos peligrosos, colocaron el tema ambiental en la conversación pública.

Lo sorprendente es que ella casi no habla de eso. Es Eunice quien la mira y dice: “Mi mamá está siendo muy modesta”. Entonces comienza a aparecer la verdadera dimensión de una mujer que nunca necesitó presumir lo que hizo.

LOS SUEÑOS TAMBIÉN SE TRABAJAN

Antes de abrir espacios para los sectores jurídico, empresarial, inmobiliario, médico y de la construcción entre otros, Rosy tuvo que abrirse camino ella misma. Empezó haciendo costura, después vendiendo publicidad en El Mexicano y, con creatividad y disciplina, construyó una trayectoria única. “Yo fui la que formé El Económico del periódico”, dice con naturalidad.

Desde niña sabía lo que quería. “Agarraba el cepillo de mi pelo como si fuera un micrófono… yo quería ser comunicadora”. Y esa convicción la acompañó siempre: “Yo siempre decía: ‘Yo puedo, yo lo hago, yo lo quiero, es mío’. Nunca me pregunté si podía; siempre dije: ‘Yo puedo’”.

UNA MUJER QUE VEÍA OPORTUNIDADES

Durante 36 años en El Mexicano abrió espacios para promover a sectores productivos y a quienes estaban construyendo Baja California. Trabajó con desarrolladores, grupos empresariales y gremios; creó El Ensamblador cuando la industria maquiladora necesitaba contar su propia historia, e impulsó espacios que hablaban de lo que la ciudad producía, soñaba y podía llegar a ser.

También creó la columna Gente de bien, pensada para reconocer a forjadores de Tijuana y recordar a nuevas generaciones que la ciudad también se ha levantado con trabajo, visión y cariño por esta tierra.

Al jubilarse, volvió a ir un paso adelante. Junto con su esposo fundó Multimedios Publicitarios de Baja California, de donde surgieron proyectos como Tijuana en la Noticia, que en 2026 suma 18 años, además de otras plataformas de comunicación. Mientras otros veían el retiro como pausa, ella encontró una nueva forma de seguir vigente.

Le pregunto cómo se describiría. No habla de cargos ni de reconocimientos. Piensa unos segundos y responde: “Soy una mujer muy valiente porque, pues, con mis hijos decía yo: ‘¿Qué voy a hacer? Vamos a trabajar, voy a ver qué hago’, y así empecé trabajando”. Después añade: “Sí, batallé mucho, para llegar a donde estuve siempre”.

EL LEGADO QUE NO CABE EN UN CURRÍCULUM

Entre periódicos, jornadas interminables y el ejemplo de una madre incansable, Eunice encontró también su inspiración. Recuerda los sábados en El Mexicano, cuando ella y sus hermanos esperaban mientras Rosy trabajaba. “Mi mamá ha sido una inspiración muy grande porque es muy trabajadora y muy creativa”.

Quienes la conocen saben que detrás de la mujer emprendedora siempre ha existido una profunda vocación de servicio. Cuando enfrentó el cáncer de mama, no pensó sólo en ella. Compartió apoyos, buscó alternativas y gestionó ayuda para otras personas. Cuando la conversación llega a la fe, basta verla asentir para entender de dónde ha sacado fuerzas para seguir adelante.

Tal vez ahí se entiende todo. Rosy hizo de la comunicación una forma de servir. No sólo abrió espacios; abrió puertas. Antes de despedirse deja un mensaje que resume su vida: “La vida no se acaba; siempre hay que seguir adelante”.

Hay personas que construyen un gran legado sin sentir la necesidad de hablar de él. Rosy Leal es una de ellas. Quizá esa misma forma de entender la vida fue la que la llevó, una y otra vez, a abrir camino antes que muchos otros. Y quizá por eso, sin proponérselo, siempre ha ido un paso adelante.

EN BREVE

  • La noticia que más la marcó: El asesinato de Luis Donaldo Colosio.
    Comunicadores que admira: Jesús Blancornelas, Óscar Genel, Mario Ortiz Villacorta (Padre) y Rogelio Lozoya.
    Una frase que siempre la acompaña: “Yo puedo, yo lo hago, yo lo quiero, es mío”.
    • Un mensaje para las nuevas generaciones: “La vida no se acaba; siempre hay que seguir adelante

Espera un momento…

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