A través de la astrofotografía, esta comunicadora y educadora bajacaliforniana no sólo captura el universo: también lo enseña. Con talleres, campamentos y divulgación científica, invita a mirar el cielo con nuevos ojos.
POR ANA PATRICIA VALAY
A menos cuatro grados, en plena madrugada, Silvia del Rincón esperaba frente a su cámara. El frío escarchaba los equipos mientras la Luna avanzaba hacia el eclipse total. Durante horas siguió cada fase sin apartar la mirada del cielo.
“Estábamos temblando de frío”, recuerda entre risas. “Pero cuando sabes que estás presenciando algo único, entiendes que vale la pena”.
Silvia es una de las pocas mujeres en México dedicadas a la astrofotografía y a la divulgación de la astronomía. Pero su historia comenzó con algo muy sencillo: curiosidad.
CUANDO LA MIRADA SE VUELVE HACIA EL CIELO
Estudió comunicación, se especializó en diseño gráfico y durante años dio clases. Todo cambió cuando vio por primera vez una fotografía astronómica.
“Yo no sabía que eso se podía hacer”, cuenta. Aquella imagen despertó una fascinación que la llevó a investigar y salir de noche a fotografiar el firmamento.
Con el tiempo entendió que la astrofotografía implica mucho más que capturar una imagen. “Cuando subes una foto del cielo, la gente siempre pregunta qué está viendo. Entonces tienes que investigar y explicar”.
Por eso insiste en algo que repite en sus talleres: cualquiera puede empezar.
“No se necesitan equipos carísimos. Incluso con un celular se puede comenzar. Lo único que se necesita es curiosidad”.
UNA MISIÓN BAJO LAS ESTRELLAS
Hoy organiza talleres y campamentos donde familias enteras descubren el cielo por primera vez.
“He visto personas llorar cuando ven un planeta”, cuenta.
Parte de esa magia ocurre en Baja California, una región privilegiada para observar el universo. En lugares como Sierra Juárez o San Pedro Mártir, el cielo revela miles de estrellas que en las ciudades han dejado de verse. Esta riqueza también ha impulsado la protección de los cielos oscuros frente a la contaminación lumínica, una causa a la que Silvia se ha sumado.
Durante el eclipse solar de 2024, la comunidad de astrónomos aficionados —entre ellos Silvia— corrigió información errónea sobre cómo observarlo.
“Si no lo hacíamos, mucha gente pudo haber perdido la vista”, explica.
Fue también en uno de esos campamentos donde encontró el amor. Ahí conoció a quien hoy es su esposo, también astrofotógrafo. Entre telescopios y largas noches nació una complicidad que ambos resumen así:
“Somos hijos de las estrellas”.
Su mirada al cielo ha trascendido fronteras: una de sus fotografías del eclipse fue publicada en el calendario anual 2025 de National Geographic en Español.
Pero más allá de reconocimientos, Silvia tiene clara su misión: inspirar a otros a mirar el cielo, cuidar los cielos oscuros y recordar que el universo siempre está ahí, vasto y silencioso… esperando que alguien tenga la curiosidad de levantar la mirada.
Contacto: IG chicalunar.mx