“Una vida consciente implica actualizaciones periódicas en cuanto a quiénes somos y qué podemos y queremos esperar el uno del otro, con el fin de ser auténticamente plenos. No se trata pues de aferrarse a la eterna juventud, sino de saber gozar cada etapa plenamente”

Por David Sotelo Felix

 

La menopausia natural o fisiológica se define por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el cese permanente de la menstruación, determinado de manera retrospectiva después de 12 meses consecutivos de amenorrea, sin causas patológicas. Este evento refleja la pérdida de la función folicular ovárica, que se caracteriza por una disminución de la producción de estrógenos y un aumento de la hormona folículo estimulante (FSH). La menopausia es un proceso fisiológico que marca el fin de la capacidad reproductiva de la mujer.

Si solo fuera un asunto fisiológico no habría mucho más que comentar al respecto, salvo quizá las incomodidades e inconvenientes sintomatológicos que acompañan este cambio de vida. Suelen presentarse palpitaciones, bochornos o sofocos y sudoraciones, dolores articulares y musculares, cambios en el estado de ánimo como irritabilidad, insomnio, cansancio físico, dificultad para concentrarse o recordar cosas, sequedad vaginal y disminución de la libido, entre otros.

En lo que concierne a la relación de pareja, la menopausia trasciende las afectaciones orgánicas e individuales de la mujer que la experimenta. Además, va a tener repercusiones en su relación matrimonial debido a que tanto su estado anímico como su respuesta y deseo sexual muchas veces es afectado. En algunas investigaciones, el 63% de hombres, así como el 77% de mujeres consideran que la menopausia tuvo un efecto negativo en sus matrimonios.

 

Repercusiones en la relación de pareja

Entonces, ¿cuáles son las repercusiones negativas más comunes de la menopausia en la relación de pareja?

  1. La sequedad vaginal puede causar dolor durante las relaciones sexuales y afectar el deseo sexual.
  2. Irritabilidad incrementada que lleva a su vez a mayores discusiones con pareja e hijos.
  3. Las fluctuaciones en energía y estado anímico harán más complicada la comunicación, convivencia y el compartir las actividades e intereses que usualmente facilitan la conexión y armonía matrimonial.
  4. Si disminuye la actividad sexual puede traer como consecuencia frustración, distanciamiento, sentimientos de rechazo, sospechas de engaño y/o desencanto con la pareja.
  5. En algunos casos afecta la seguridad y autoestima de la mujer al sentirse más “vieja” por el cambio de vida. En este estado de vulnerabilidad emocional, podrá sentirse menos apreciada, deseada o amada, incrementando la tensión y conflictos con su pareja.
  6. Esta etapa también podrá poner de manifiesto problemas de pareja preexistentes, agudizándolos. 

 

¿Qué hacer?

  1. Estar bien informados, tanto el varón como la mujer, sobre qué pueden esperar vivir y sentir a consecuencia del cambio de vida, tanto física como emocionalmente. Fuentes médicas y científicas principalmente.
  2. Quizá se necesite terapia hormonal.
  3. Uso de lubricantes para sequedad vaginal.
  4. Estar conscientes e incluir formas no coitales de intimidad física y sexual. Besos, abrazos, masajes, tocarse y acariciarse todo el cuerpo, para no reducir el acto sexual y la conexión como pareja a solo la penetración.
  5. Ciertos aspectos probablemente necesiten orientación matrimonial a través de un experto de parejas.

 

Quizá el aspecto más importante a tomar en cuenta en la relación menopausia-calidad de relación de pareja sea que, al estar enterada de en qué consiste y cómo te puede afectar fisiológica, emocional y psicológicamente, podrás con mayor claridad, saber que es atribuible al cambio de vida y buscar mitigarlo con tratamientos, y que realmente es un problema de pareja, independiente a la menopausia que se podrá estar atravesando. Pues sucede que en muchas ocasiones se quiere equivocadamente culpar de todos los males matrimoniales a la menopausia y en otros ni en cuenta se tiene, siendo un auténtico factor de malestar individual y de pareja.

 

Una vida consciente

La menopausia no debe significar el fin de la vida sexual de ninguna persona o pareja. Como tampoco una forzosa disminución en la capacidad de disfrutar de la existencia, o el de ser creativos y productivos, pero quizá sí implique ciertos ajustes y reaprendizajes en cuanto a lo que significa ser íntimos.

Una vida consciente implica actualizaciones periódicas en cuanto a quiénes somos y qué podemos y queremos esperar el uno del otro, con el fin de ser auténticamente plenos. No se trata pues de aferrarse a la eterna juventud, sino de saber gozar cada etapa plenamente. ¡Felices exploraciones!

 

*El autor es psicólogo clínico y orienta a adultos y matrimonios.

CONSULTA PRIVADA: 664 331 1070

 

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