Hace del océano una obra de arte
Por Santa Félix
El mar no es sólo un paisaje para Marlén Castor: es origen, inspiración y lenguaje. En cada una de sus obras hay una conversación silenciosa con el océano, una invitación a detenerse, observar y sentir.
Su trabajo no busca únicamente ser contemplado; aspira a generar una experiencia, un momento de plenitud que conecte al espectador con la naturaleza y consigo mismo.
Una vocación que se cultiva
Originaria de Tijuana, Baja California, Marlén Castor Preciado ha dedicado más de quince años a explorar el mundo marino a través de las artes plásticas, regalándonos un recorrido visual por la flora y fauna de la región. Su vínculo con el arte nació desde temprana edad, cuando comenzó a representar a sus escuelas en distintas competencias. “Yo afortunadamente traigo este don desde chica e inicié representando a mis escuelas y logré ganar en varias competencias, y dije, bueno vamos puliendo este talento, porque pienso que siempre hay que estar aprendiendo, pero sobre todo estar practicando”, comparte la artista.
Fue en 2010, después de dedicarse de tiempo completo a la maternidad y acompañar el crecimiento de sus gemelas, cuando decidió enfocarse de lleno en las artes plásticas. Bajo la guía de la maestra Gloria Niebla, Marlén aprendió distintas técnicas de pintura y participó en su primera exposición colectiva con la obra “Libertad”, una pieza que le permitió conectar emocionalmente con la libertad de las personas. La expresividad lograda en esa obra marcó un punto de inflexión en su carrera: fue su primera venta y la puerta de entrada al mundo profesional del arte visual.
Arte que trasciende el lienzo
Desde entonces, su talento ha trascendido fronteras. Hoy, su obra forma parte de colecciones privadas en distintas ciudades de México y Estados Unidos, así como en destinos internacionales como Japón. Ha participado en exposiciones colectivas e individuales, consolidando una trayectoria que la posiciona como una artista sensible, constante y profundamente comprometida con su discurso.
Convencida de que el arte también es una herramienta de transformación social, Marlén Castor ha llevado su trabajo más allá del lienzo, compartiendo su conocimiento a través de clases de pintura dirigidas a niños, jóvenes y adultos, colaborando con asociaciones y espacios comunitarios. Para ella, transmitir el amor por el arte es tan importante como crearlo.

Inspiración, proceso y propósito
Este 2026 será un año clave en su trayectoria. A partir del mes de marzo presentará una exposición individual en Las Rocas Resort and Spa, para junio expondrá en la vinícola Cuatro Cuatros y en julio llevará su obra a Contemplación Hotel Resort & Spa, en el Valle de Guadalupe. Además, su trabajo formará parte de festivales de arte como Art Fest, Artwalk Rosarito, Beverly Hills Art Show y Art Walk Little Italy en San Diego.
Su proceso creativo está íntimamente ligado al entorno
Marlén suele visitar la playa de Popotla, en Playas de Rosarito, donde recolecta y recicla redes de pesca que posteriormente integra a sus piezas. A través de la técnica mixta de collage, logra efectos tridimensionales que aportan profundidad y movimiento a sus obras.
El mar, las medusas, los desiertos y los fondos textiles son elementos recurrentes en su trabajo. Su inspiración surge de la naturaleza misma: “La creación de la naturaleza misma me inspira por su gama de colores… hay inspiración por todos lados, y quiero plasmar esas postales increíbles”, precisa la artista.
Para Marlén Castor, consumir arte es un acto profundamente humano. “Porque el arte es vida, te transporta, hace que tu mente haga una pausa… es un regalo para la mente y el corazón”, afirma.
Contacto:
Facebook: Marlen Castor
Instagram: marlencastor
Web: marlencastor.com