El activo invisible que transforma la economía profesional de las mujeres

Una marca personal bien definida trabaja incluso cuando tú no estás presente: abre puertas, valida tu experiencia y eleva tu percepción de valor

POR MARITZA MORALES

 

Durante mucho tiempo, la marca personal fue tratada como un tema secundario, incluso superficial. Hoy, con absoluta convicción y después de más de quince años dirigiendo mi propia agencia de marketing y firma de consultoría de marca, puedo afirmar que la marca personal se ha convertido en uno de los activos más determinantes en la economía profesional de una mujer.

He tenido la oportunidad de emprender y consolidar una empresa en México y en Estados Unidos, liderando proyectos binacionales y posicionando marcas en mercados altamente competitivos. En ese camino, he visto una verdad repetirse una y otra vez: el talento por sí solo ya no es suficiente. Las oportunidades llegan a quienes saben comunicar su valor con claridad, coherencia y estrategia.

De cara a 2026, la marca personal dejó de ser una opción para convertirse en una necesidad. No se trata de exposición por vanidad ni de construir una imagen artificial; se trata de crear confianza, credibilidad y presencia profesional sostenida en el tiempo.

Como consultora en desarrollo de marca personal, he acompañado a mujeres y hombres altamente capacitadas que no lograban crecer en ingresos o liderazgo simplemente porque su mensaje no reflejaba su verdadero potencial. Cuando una persona entiende su propuesta de valor y aprende a comunicarla, su economía profesional cambia. Mejora su capacidad de negociación, selecciona mejor a sus clientes y deja de competir por precio para comenzar a competir por posicionamiento.

La marca personal impacta directamente en tres cosas: en cuánto cobras, cómo te perciben y qué oportunidades llegan a tu vida.

 No es un tema estético, es un tema estratégico: en mercados saturados, las personas no eligen a quien sabe más, sino a quien logra ser recordado y comprendido.

Como empresaria, líder y mamá, también entendí algo esencial: el tiempo es limitado. Por eso, una marca personal bien construida no solo genera ingresos, también genera libertad. Te permite crecer con enfoque, reducir el desgaste y construir una carrera alineada con tus valores y tu estilo de vida.

Invertir en tu marca personal es invertir en liderazgo, crecimiento y proyección a largo plazo. En 2026, las mujeres que lideren serán aquellas que entiendan que su voz, su historia y su experiencia tienen un valor real en el mercado.

La marca personal no es lo que dices de ti; es lo que otros entienden de ti cuando no estás presente. Y ese entendimiento, bien trabajado, puede transformar por completo tu economía profesional, tu impacto y tu legado.

*La autora es experta en marketing y personal branding.

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